INFORME | NUEVO PAPA | #173 ABR 2013
Simplemente Francisco

El 13 de marzo el cardenal Jorge Bergoglio fue elegido
como Sumo Pontífice de la Iglesia Católica.
Desde aquel día, que hoy parece tan lejano, el sacerdote jesuita, porteño
e hincha de San Lorenzo, se transformó en una de las figuras más importantes del mundo.
Tiene por delante el desafío de conducir una institución en crisis y ser el líder de una comunidad conformada por casi 1200 millones de fieles.

"Soy Jorge Bergoglio, cura. Es que me gusta ser cura”. Así respondía el cardenal argentino, ante la consulta de cómo se presentaba en público, a los periodistas Sergio Rubin y Francesca Ambrogetti, autores del ya best seller El jesuita. En la tarde del pasado 13 de marzo el nombre y apellido del sacerdote nacido en el barrio porteño de Flores quedaron sellados en la historia de occidente para ocultarse rápidamente detrás de la nominación que él eligió para liderar a la Iglesia Católica y presentarse al mundo entero: Francisco.
“Annuntio vobis gaudium magnum; Habemus Papam”. Es decir, “Os anuncio un gran gozo; tenemos Papa”. La frase había resonado desde la capilla Sixtina, en el Vaticano, y replicaba en el resto del mundo. Atrás habían quedado las muestras de respeto de los Cardenales y la fumata blanca. El Cardenal Protodiácono le anunciaba al pueblo que el nuevo vicario de Cristo era argentino.
Mientras que en la Plaza San Pedro las lágrimas de alegría, los aplausos, gritos y cánticos dominaban la escena, en Argentina la noticia estuvo dominada por la sorpresa, la emoción y ese sentimiento patriótico que es parte de nuestra idiosincrasia. “Es Bergoglio”, “¡Me estás cargando!”, “¿Viste quién es el nuevo papa?”, “Prendé la tele que me llegó un mensaje y dice que Bergoglio es el nuevo papa”. La noticia circuló con celeridad por todos los medios y redes para quedarse instalada durante semanas, quizá meses. El obelisco y la Catedral se transformaron en centros de congregación para celebrar el anuncio. El mundo tenía un Papa, uno de los líderes más importantes del planeta, que había nacido en nuestras pampas.
El especialista español vinculado a la Teología de la Liberación, Juan José Tamayo, afirma que “los papas acumulan en su persona más poder que los faraones egipcios, los emperadores romanos, los reyes del sacro imperio romano-germánico, los califas del imperio otomano y todos los dictadores de la historia. Lo confirma la Ley Fundamental del Estado de la Ciudad del Vaticano, que concentra los tres poderes en la persona del Papa”.
Según el “Anuario Estadístico de la Iglesia”, publicado con actualización al 31 de diciembre de 2012, el número de católicos asciende a 1.195.671.000 personas en todo el mundo, con un aumento total de 15.006.000 individuos con respecto al año anterior, situándose en un 17,4 por ciento del total de la población mundial. El incremento interesa a todos los continentes, pero se acentúa más en África y en América. Es decir que, y en línea con las palabras de Tamayo, la influencia del Vaticano, sus modificaciones y sus crisis en el mundo, superan los límites de su circunscripción como Estado autónomo. El sillón central y sagrado, el de San Pedro, hoy lo ocupa un compatriota, quien recorrió un largo camino en la religión pero que, a partir de ahora, deberá continuar desde la cabeza de la Iglesia universal.






Los Papas que renunciaron

La mayoría de las versiones historiográficas afirman que fueron éstos los papas que renunciaron a su cargo antes de Benedicto XVI: - El primero fue el Papa Clemente I (del 88 al 97), que renunció a favor de Evaristo, porque tras ser arrestado y condenado al exilio decidió que los católicos no se quedasen sin un guía espiritual.
- Parecido es el caso de Ponciano (230 al 235), ya que dejó su cargo a favor del Papa Antero al haber sido enviado al exilio.
- Por su parte, el Papa Silverio (536 al 537) fue obligado a renunciar a favor del Papa Vigilio.
- Muy diferente es lo ocurrido con la figura del Papa Benedicto IX, que fue proclamado Pontífice de la Iglesia con sólo de 20 años (algunas versiones indican incluso edades inferiores) y se destaca por haber renunciado a su poder al vender su título a favor de Silvestre III para poder casarse, pero después retomó el cargo para pasarlo a Gregorio VI, quien fue acusado de haberlo adquirido ilegalmente y decidió también renunciar. Este joven vicario de Cristo finalmente se retiró como monje de San Basilio.
- El caso más conocido fue el del Papa Celestino V, quien pasó a la historia y a la fama como el pontífice del “gran rechazo”, pues su mandato duró del 29 de agosto al 13 de diciembre de 1294 y después se retiró a una vida de ermitaño. Tras su renuncia fue elegido Bonifacio VIII.
- El último papa en renunciar fue Gregorio XII (1406 a 1415), que pasó por el mencionado Cisma de Occidente, momento en el que tres papas coexistieron: además de Gregorio XII, el papa de Roma; Benedicto XIII, el papa de Avignon, y el “antipapa” Juan XXIII. Con el concilio de Constanza, el emperador Segismundo obligó a dimitir a los tres pontífices, pero sólo Gregorio XII obedeció y después de él fue elegido Martín V.

De San Pedro a nuestro Francisco

“Y yo te digo que tú eres Pedro y sobre esta piedra, Yo edificaré mi Iglesia y el poder del infierno no prevalecerá contra ella. A ti te daré las llaves del Reino de los cielos; y todo lo que atares sobre la tierra será también atado en los cielos; y todo lo que desatares sobre la tierra será también desatado en los cielos”. Es en esas palabras de Jesucristo -junto a otras citas bíblicas y testimonios arqueológicos- que descansa la justificación del papado.
De los 265 papas que antecedieron a Bergoglio, 215 fueron italianos. Entre los 50 restantes, sobresalen 16 franceses, ocho griegos, cinco alemanes, cuatro sirios, tres españoles, tres africanos y dos palestinos, entre ellos el primer papa, el apóstol San Pedro.
“Me vinieron a buscar al fin del mundo”, afirmó el flamante Papa Francisco, en su primera aparición desde el balcón de la Basílica de San Pedro ante la explosión de júbilo de la multitud que vitoreaba “¡Francesco, Francesco!”.
Su elección constituyó un hecho sin precedentes: Se trata del primer pontífice no europeo en 1300 años, el primero americano y, obviamente, argentino en toda la historia. El dato no es menor si se tiene en cuenta que el 40 por ciento de los fieles con los que cuenta la Iglesia Católica se encuentran diseminados por América Latina. Tres de cada cuatro latinoamericanos se consideran católicos.

Intelectual y “Papa de los pobres”

El ex presidente de la Conferencia Episcopal Argentina y sacerdote jesuita nació el 17 de diciembre de 1936 en Flores, en la ciudad de Buenos Aires. Hijo de un matrimonio de italianos formado por Mario -ex empleado ferroviario- y Regina -ama de casa-, hincha de San Lorenzo, fanático del tango y de la francesa Edith Piaf y apasionado lector de Dostoievski, Marechal y Borges. Tanta contradicción como apertura compendiada en tres nombres. Con Jorge Luis Borges, autodefinido agnóstico, Bergoglio tuvo trato. “Un agnóstico que todas las noches rezaba el padre nuestro, porque se lo había prometido a su madre, y que murió asistido religiosamente”, afirma el sacerdote en El jesuita, libro que, al mismo tiempo, recuerda con su prosa el magnetismo barrial y popular de Leopoldo Marechal, otro de los favoritos del nuevo pontífice. “El Papa de los pobres”, que viaja en subte y rechaza el papamóvil, se leyó rápidamente en algunos medios internacionales.
Egresó de la escuela secundaria industrial E.N.E.T Nº 27 (ahora E.T.Nº 27) con el título de técnico químico, pero a los 21 años decidió convertirse en sacerdote. Se dice que viaja en subte o colectivo cuando decide visitar barrios o villas alejadas de la Ciudad de Buenos Aires, que cuando viaja al exterior lo hace en clase turista, y que elige pasar sus días de la manera más austera posible y con un perfil bajo.
Miembro de la Compañía de Jesús -orden religiosa históricamente cercana a las problemáticas sociales-, Jorge Bergoglio es sacerdote desde el 13 de diciembre de 1969. Se desempeñó como superior provincial de los jesuitas, entre 1973 y 1979, en plena dictadura cívico-militar. Al respecto, el Premio Nobel de la Paz argentino, Adolfo Pérez Esquivel sostuvo: “Bergoglio no tenía vínculos con la dictadura” y salió al cruce de declaraciones que vinculaban al flamante Sumo Pontífice con el autodenominado “Proceso de Reorganización Nacional”. Durante aquellos tiempos mantuvo la misión pastoral de la orden religiosa fundada por San Ignacio de Loyola.
Además de su prolongada trayectoria como sacerdote y profesor de teología, el 28 de febrero de 1998, debido al fallecimiento de su predecesor, Antonio Quarracino, el actual papa lo sucedió en el cargo de arzobispo de Buenos Aires, primado de la Argentina. Durante el consistorio del 21 de febrero de 2001, Juan Pablo II lo nombró cardenal del título San Roberto Belarmino.
Dentro del Estado del Vaticano, es miembro de la Congregación para el Culto Divino y la disciplina de los Sacramentos; de la Congregación para el Clero; de la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y de las Sociedades de Vida Apostólica; del Pontificio Consejo para la Familia y la Pontificia Comisión para América Latina.


El Papa argentino y la Iglesia hacia adelante


Francisco tiene por delante una larga y dificultosa tarea. El momento de la Iglesia Católica es crítico por lo tanto los desafíos son múltiples -así como las posibles respuestas-: la pérdida de influencia del catolicismo expresada en el freno del aumento de creyentes y la proliferación de otros credos religiosos; el escándalo por los casos de abusos de menores en diversas partes del mundo; las denuncias de corrupción, mafia y fraude en las cuentas del Vaticano; las críticas de un sector de los fieles católicos por hacer oídos sordos a la transformación del mundo posmoderno en temas como el papel de la mujer en la Iglesia y la sexualidad.
La fumata blanca ya salió, y hay un nuevo papa. Es latinoamericano y argentino. “Si no nos confesamos en Jesucristo, la cosa no funciona. Nos convertiremos en una ONG piadosa, pero no en la Iglesia, esposa del Señor”, señaló Francisco – nombre elegido en homenaje a San Francisco de Asís- durante su primera misa como Sumo Pontífice en la Capilla Sixtina.
Tanto como casi 1200 millones de almas están felices. Festejan, confirman su fe y su credo. Las banderas papales amarillas y blancas dan color a las ciudades que hegemonizan el mundo católico. Y de este lado del planeta, en América Latina, la espiritualidad va de la mano de la necesidad. Francisco, o simplemente el cura Jorge Bergoglio, abre la puerta del trono de San Pedro al espíritu de los pobres. ©


Cinco curiosas cifras papales

- 32 años duró el pontificado más largo de la historia. Fue el de Pío IX, que estuvo al frente del Vaticano de 1846 a 1878. Es otra la cuestión si se tiene en cuenta a San Pedro -teóricamente el primer Papa- cuyo mandato se extendió desde la muerte de Jesús, alrededor del año 30, hasta la persecución de Nerón del año 64.

- 13 días gobernó el Papa que menos se perpetró al frente de la Santa Sede. Se trata de Urbano VII, que fue vicario de Cristo del 15 al 27 de septiembre de 1590. Se discute si el récord no es en realidad de Esteban, pues éste murió tres días después de su elección, pero como no había sido ordenado obispo, aún se debate su inclusión o no en la lista oficial de Papas.

- 26 es el total de Sumos Pontífices asesinados en la historia. Este dato incluye a los mártires de tiempos romanos. Sólo en los siglos X y XI -período de unos 150 años de la Alta Edad Media calificado por algunos historiadores como “seculum ferreum”, el siglo de hierro, por la violencia desatada en la Santa Sede- fueron liquidados nueve Papas.

- 20 años tenía el Papa más joven al momento de su asunción. Fue Benedicto IX (1033-1045), que llegó al sillón de Pedro a los veinte años (otras fuentes afirman que fue a los quince e incluso antes, a los doce).

- Ningún Papa adoptó el nombre “Pedro” para gobernar la Iglesia. San Pedro no eligió este nombre, ya que fue el mismo Jesús el que lo hizo. El resto de los Sumos Pontífices no quisieron adoptar el nombre propio del primer Papa al ser considerados ellos mismos los herederos del apóstol.



Cinco frases de Francisco

Política
“Nuestro pueblo tiene una fuerte conciencia de su dignidad y sabe que la única salida es el camino de los proyectos claros, previsibles, que exigen continuidad y compromiso de todos los actores de la sociedad y con todos los argentinos”.
............................................................................
Trata de personas
“En la ciudad, la esclavitud está a la orden del día”.
............................................................................
Pobreza
“La deuda social es inmoral, injusta e ilegítima”.
............................................................................
Corrupción
“Los más pobres, para los suficientes, no cuentan”.
............................................................................
Matrimonio igualitario
“No seamos ingenuos: no se trata de una simple lucha política; es la pretensión destructiva al plan de Dios”.
............................................................................
Guerra de las Malvinas
“La herida está abierta, no termina de cicatrizar”.


MAS FOTOS