TESOROS DE BUENOS AIRES | EL MURO DE BERLIN | #173 ABR 2013
La intolerancia vestida de concreto

Durante 28 años sus 155 kilómetros dividieron a Alemania y al mundo entero.
Su caída simbolizó el fin de la Guerra Fría. Desde 1999 un fragmento del Muro de Berlín
se expone al público en los Jardines del Palacio San Martín.

"Los viajes privados al extranjero se pueden autorizar sin la presentación de un justificante, motivo de viaje o lugar de residencia. Las autorizaciones serán emitidas sin demora. Se ha difundido una circular a este respecto. Los departamentos de la Policía Popular responsables de los visados y del registro del domicilio han sido instruidos para autorizar sin retraso los permisos permanentes de viaje, sin que las condiciones actualmente en vigor deban cumplirse. Los viajes de duración permanente pueden hacerse en todo puesto fronterizo con la RFA”. A las 18.53 del 9 de noviembre de 1989, Günter Schabowski, miembro del Politburó, desde el Centro de Prensa Internacional de la República Democrática Alemana, hacía el anuncio más esperado: el muro estaba abierto.
La apertura no fue suficiente, el Muro de Berlín cayó en manos de los habitantes de un pueblo dividido, entre aquella noche del jueves 9 de noviembre y la madrugada del viernes 10.
La muralla, construida el 12 de agosto de 1961, tenía una extensión total de 155 kilómetros. Sin embargo, la mayor parte -unos 110 kilómetros separaban Berlín occidental de la República Democrática Alemana- eran vallas de alambre. El Muro real, de casi 4 metros de altura, era un tramo que serpenteaba en medio de la ciudad a lo largo de 45 kilómetros y que se fue perfeccionado con el tiempo hasta convertirse en una verdadera fortaleza. Muchas personas perdieron la vida al intentar cruzarlo, aunque no hay precisiones en las cifras que oscilan entre las 274 y más de 1.500 víctimas.
Los trozos de la inmensa pared, símbolo de la Guerra Fría, que fraccionaba a Europa y al mundo quedaron desparramados en el extenso suelo germano. Una muestra de aquella intolerancia vestida de concreto descansa, a modo de testimonio, en los jardines del Palacio San Martín.
Fue donado por el gobierno alemán en 1999, cuando se cumplieron los diez años de la caída. El fragmento se exhibe para recordar la totalidad de aquel muro que durante más de 28 años dividió a un pueblo y que será recordado como el muro de la vergüenza. ©

LUGAR
Palacio San Martín
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DIRECCIÓN
Arenales 761
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AÑO DE INSTALACIÓN
1999
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COSTO DE LA VISITA
Gratis




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