ARQUITECTURA INTERNACIONAL | INGLATERRA | #171 FEB 2013
La nueva Sherford

El príncipe Carlos impulsa la construcción de una ciudad sustentable,
que incorpora toda la tecnología al servicio del medio ambiente, pero respeta
el estilo tradicional de la arquitectura georgiana.

Al sudoeste de Inglaterra se encuentra el condado de Devon. Tiene una geografía muy particular, con el canal de Bristol al norte y el de la Mancha al sur, los parques nacionales de Exmoor y Dartmoor, y los acantilados de la costa Jurásica que fue declarada Patrimonio de la Humanidad. Tiene cuatro ciudades importantes y una serie de ciudadelas y pueblos en los que conviven modernos edificios con casas de campo, que han sabido amalgamarse al tradicional estilo arquitectónico costero del sur de Inglaterra.
Ese fue el escenario que el Príncipe Carlos eligió para desarrollar una ciudad ecológica a la que bautizó como Sherford. Está pensada para albergar a 12.000 habitantes, y se pretende que se utilice energía renovable y se privilegie el uso de medios de transporte no contaminantes.
La ciudad, desarrollada por la Foundation for the Built Environment (presidida por el príncipe) y la constructora Red Tree, está inspirada en la arquitectura británica de la era georgiana. Las construcciones no tendrán más de cinco pisos y su estética será similar a los edificios de las viejas ciudades inglesas del siglo XVIII. El primogénito de la Reina suele decir expresamente que detesta los modernos rascacielos y que desea construir “lugares que la gente sienta que les pertenecen”.
Esta vuelta a las raíces tiene su correlato en el criterio ecológico con el que se planteó este proyecto. Sherford obtendrá energía eólica, proveniente de unas turbinas de 120 metros de altura, el agua se calentará por paneles de energía solar, y la calefacción a través de sistema de biomasa. Los edificios tendrán sistemas fotovoltáicos y algunos tejados verdes. Como dato de color, se proyectó una granja ecológica.
El medio de transporte por excelencia serán las bicicletas, ya que estará restringido el uso del automóvil a determinados sectores. Dos terceras partes de los materiales de construcción utilizados para este desarrollo provienen de los alrededores, y las emisiones de carbono de viviendas y negocios deben ser menores al 60 % que permite la legislación actual. El desarrollo integral, que suena demasiado ambicioso, estudia un proyecto para lograr “emisión cero, vertido cero y recuperación de materiales ciento por ciento”.
El proyecto fue presentado en el 2007, consiguió su aprobación en 2008 y se encuentra en estado de construcción, que se prevee terminar para el 2020. Si bien se trata de un proyecto realizado junto a un consorcio privado que forma parte del Royal Bank of Scotia, el sucesor al trono británico está muy involucrado en este proyecto, que no es el primero en su especie. Ya incursionó en un proyecto similar, en otra escala, llamado Poundbury. ©


 

 

 



MAS FOTOS