PERSONAJES | ALEJANDRO Y MARCOS PATRONELLI | #175 JUN 2013
Inalcanzables

Oriundos de Las Flores, donde recibieron a Metro, los hermanos Alejandro y Marcos Patronelli son bicampeones del Rally Dakar. En esta entrevista comparten anécdotas de su vida y de la competencia que los consagró como figuras del deporte nacional.

Miércoles, tres de la tarde, Las Flores regala la parsimonia de los poblados del interior. Sobre la Ruta 3, a pocos metros de la entrada principal a la ciudad en un cartel asoma casi advirtiendo al distraído que en ese lugar de la provincia de Buenos Aires viven dos íconos contemporáneos del deporte nacional: Patronelli.
En una de las empresas que son propiedad de la familia, Marcos y Alejandro –escoltados por su hermana menor, Clarita- reciben a Metro para iniciar una entrevista en la que recorrerán sus inicios en el deporte motor, sus logros en el Rally Dakar y su futuro en clave de advertencia: “No sabemos si vamos a correr en 2014”.
El escenario en el que los hermanos Patronelli, ambos bicampeones del Dakar con cuatriciclo, comienzan la charla está rodeado de imágenes de ellos en diferentes etapas de esta dura y tradicional competencia anual. En algunas fotos se los ve desafiando los paisajes más bellos e insólitos del recorrido sudamericano, en otras aparecen celebrando el logro con la familia que, según cuentan, “nos acompaña a todos lados”. “La familia es fierrera. Mi abuelo corría con la Ford T, le sacaba los guardabarros y quedaba el torpedo nada más. Corría por acá, por los caminos de tierra. Hay fotos del abuelo corriendo. Y el viejo también es muy fierrero, le gustaba gastar cubiertas y andar en moto. Está en el ADN de la familia”, admiten.

- ¿Los logros en las competencias anteriores les permiten encarar el Dakar con más tranquilidad o lo enfrentan con más presiones?
Alejandro Patronelli- No, yo pienso que más tranquilos. Nosotros hace casi 20 años que estamos arriba del cuatriciclo y tuvimos la suerte de ganar cosas importantes.
Marcos Patronelli – Cada vez que voy a correr es como el primer año. Pero ya el año anterior fui pensando “puedo perder todo como puedo ganar”. No toda la vida podés ganar un Dakar porque no es una carrera de una hora.

- ¿Después de los podios en cuatriciclos no pensaron en correr un Dakar con otro vehículo?
MP – Lo de nosotros es el cuatri. Quizá lo hagamos en auto más adelante. Hay algunas propuestas que no las puedo decir todavía.

- Cada vez que corren los acompaña toda la familia ¿alguna vez les pidieron que no corrieran más?
AP
– La vieja no quiere sufrir más. Es una carrera muy riesgosa, de muchos kilómetros con caminos desconocidos. Un circuito con muchas variables.
En el primer Dakar que se corrió en Sudamérica hubo 9% de participantes de la región, mientras que en el último ya hubo un 27 %.

- ¿Qué les significa eso a ustedes como representantes del subcontinente?
MP
– Es bueno. Está el que lo hace por diversión, por encarar el desafíos, que tiene el dinero y lo hace; esos no saben hasta dónde van a llegar y no les importa si llegan o no. Por otro lado hay gente muy profesional que pone la vida ahí para tratar de ganar.
AP – A lo largo de la carrera te vas dando cuenta quién es el tipo que realmente se la está jugando.
MP – El primer Dakar en Sudamérica lo corrió sólo el que estaba en el ambiente. Yo lo corrí porque me invitaron, la verdad que ni sabía que venían. O sea, me enteré tarde, no me dio tiempo a nada. Yo el primero lo sufrí una barbaridad porque no sabía nada, aprendí corriéndolo.

- ¿Cuál es el momento de la carrera en el que llega el arrepentimiento, en el que uno se plantea “qué hago acá”?
MP
– Yo creo que de la mitad de la carrera para adelante todas la mañanas. Las mañanas cuestan mucho.
AP - Es una competencia muy dura y todas las etapas las vivís con preocupación. Por eso las ganas son un valor agregado para encarar el desafío, porque si no tenés ganas y te mandan por negocios es más probable que te vuelvas.

- ¿Correr con el hermano beneficia o perjudica al competidor?
AP
– Cuando pueden venir juntos significa un apoyo emocional. Pero también, cuando corrés solo, como le pasó a Marcos, te sacás una preocupación de encima.
MP – Por un lado es lindo, pero por el otro, si vas liderando tenés que venir mirando para atrás porque viene tu hermano.
AP – Perdés mucho tiempo. Si le pasa algo a él yo freno, o a la inversa.
MP – Cuando vas solo no te importa más que llegar. No dudás, y si dudás lo resolvés solo.
AP – Por otro lado, el acompañamiento emocional es importante. Te juntás quince minutos y preguntás: “¿Che, todo bien? Viste que peligroso el corte que pasamos” o intercambiás consejos. Es una compañía en una carrera que pasa de todo.

- ¿Están atentos a las modificaciones del circuito como el cambio de Bolivia en lugar de Perú o no les interesa ese aspecto de la competencia?
MP
– No estamos muy pendientes, aunque es una lástima que no esté Perú porque fue espectacular. Bolivia va a ser una incógnita, pero está bueno conocer nuevos lugares.

- Como toda competencia de alto riesgo, el Dakar tiene 23 pilotos muertos y más del doble de fallecidos entre espectadores, fotógrafos y asistentes ¿Se convive con todo eso durante la carrera?
MP
– La verdad es que la organización del Dakar no le da ni “cinco”. Este año hubo un accidente mortal, hicimos un minuto de silencio y seguimos. Obviamente que son noticias que caen muy mal, pero si un corredor se focaliza en que se va a pegar un palo y se va a morir, da la vuelta y se va a la casa.
AP – En el 2012 fue terrible lo que pasó con Jorge Martínez Boero. Habíamos estado todos juntos la noche anterior, era una etapa bastante simple y cuando llegamos nos enteramos de la desgracia. Hubo que reponerse rápido.

El 10 de enero de 2010, minutos antes de las 15 en Argentina, los hermanos Patronelli anunciaban su renuncia al Dakar, a causa de una penalización de la organización. Una hora más tarde, tomaron la decisión de continuar en carrera, tras una reunión con la Comisión Fiscalizadora.
La organización había alegado tener en su poder una foto con el cuatriciclo de Marcos fuera del vivac -lugar designado por las comisiones para que los pilotos dejen sus vehículos durante la noche-, algo que está prohibido. Marcos negó rotundamente que el de la imagen fuera su cuatriciclo, por lo que decidió junto a su hermano abandonar la competencia que parecía encaminarlos al 1-2 en el podio final.
Finalmente, los Patronelli se reunieron en su box y más tarde recibieron a los oficiales de la competencia, quienes declararon haber confundido el cuatriciclo y por ende, dejar sin efecto la sanción.

- ¿Cómo fue ese episodio?
MP
– En 2009 yo corrí con Can Am. Me trajeron el cuatri armado y no tuve que hacer nada ese año, simplemente fui, me subí, largué y tuve la suerte de llegar segundo. El otro año corrimos los dos pero ya con Yamaha. No dieron una logística increíble. Podíamos armar 10 cuatriciclos si queríamos.
AP – Por eso era increíble la acusación de que habíamos sacado el cuatri para repararlo afuera cuando teníamos un camión lleno de repuestos.
MP – Lo gracioso fue que decían que habíamos salido a la una y pico de la mañana, cuando en realidad estábamos durmiendo porque no dábamos más.

- ¿Y por qué creen que se los acusó?
AP
– Lo que pasó es que Marcos veía tres horas arriba en la mitad de la carrera. Un disparate y había que bajarlo de alguna manera. Sale el comisario a hacer una revisión e inventaron toda la historia. Había que buscar una excusa para bajarlo a Marcos. Entonces lo querían penar con tres horas, justo la cantidad de ventaja que llevaba.
MP – Cuando fuimos a hablar con los comisarios deportivos nos dicen que yo estaba penalizado porque había sacado el cuatriciclo a la una de la mañana. Entonces yo les dije: “Por favor, estamos corriendo un Dakar que es una carrera muy seria, entonces traeme fotos o información que pruebe lo que decís. No me vas a poner tres horas de penalización porque sí”. Ahí les dije que si me penalizaban sin pruebas me iba de la carrera.
AP – Después cruzamos a los organizadores en la sala de prensa y les dijimos que si no aclaraban esto abandonábamos la carrera.
MP – Eso lo escucharon los periodistas. Me vinieron a preguntar y dije de todo. Después nos fuimos al motorhome a redactar la nota en respuesta a la penalización.
AP – Ahí nos vinieron a ver los organizadores y les pedimos que se fijaran en el GPS del vehículo y eso demostró que no se había movido nunca. Tuvieron que pedirnos disculpas y seguimos.
MP – Nosotros empezamos a atar cabos y a la conclusión que llegamos es que un comisario deportivo mendocino fue el que intentó eliminarnos de la carrera para favorecer a un corredor de esa provincia que estaba tercero o cuarto detrás nuestro. Yo creo que nunca les cerró la diferencia de tres horas que les sacamos.
AP – A ese piloto mendocino lo agarraron pasando las cubiertas por arriba del alambrado (del campamento) y nos querían meter en el mismo rollo.
MP – Yo lo firmo, estaban casi todos los argentinos haciendo trampa en el 2010. Ese fue el Dakar en el que fueron todos por primera vez, fueron desorganizados y nadie puso un mango. Porque vos para llevar las cosas por dentro y para tener asistencia tenés que pagar mucha guita. Entonces los argentinos iban con un colectivo por afuera, con las casas rodantes y a las 2 de la mañana pasaban los bolsos llenos de cosas para adentro del campamento. Agarraron a más de uno pasando gomas, repuestos, caños de escape.

- ¿Y después mejoró el control?
MP
– En 2011 mejoró un poquito, en el 2012 más y en el 2013 no se jode.

- ¿Únicamente los argentinos hacían trampa?
MP
– De todas las nacionalidades. Yo te puedo afirmar, y no porque soy Patronelli y gané, que nosotros jamás hicimos trampa. No es por nada, pero al estar con Yamaha Argentina, y es lo que les decíamos a los comisarios… a nosotros nos dieron mucha guita, nos mandaron un garaje lleno de repuestos ¿Para qué íbamos a hacer trampa?

- Recién hacías referencia a “ser Patronelli” ¿En qué te cambió el Dakar?
MP
– El reconocimiento con la gente.
AP – Te consagra a vos como piloto de toda la vida. Tenés el broche de haber ganado un Dakar alguna vez ¿Cuántos pilotos quisieran correr un Dakar y ganarlo?

- ¿Se genera la competencia entre ustedes?
AP
– No, no hay competencia. Siempre tirás para ir para adelante.
MP – Por ahí si vamos a un circuito, nos matamos a palos, pero en un Dakar no.
AP – El día que estemos a 15 o 20 minutos, me llevo un cronómetro, paro y se lo empato. No tenemos rivalidad. Muchas veces, pasa por ejemplo que pincho una rueda, él para y le digo: Marcos andá, qué vas a hacer conmigo”.
MP – A mí en el 2011 se me desenchufó una ficha, paramos con “El Bagre” (como Marcos apoda a Alejandro), miramos todo el cuatriciclo y dijimos “acá se rompió algo”. Él se habrá quedado cinco minutos conmigo y le dije “volá que hay que hacer 600 kilómetros de enlace”.

- Correr el Dakar significa hacerse de una gran cantidad de momentos e imágenes inolvidables ¿Si tuvieran que resaltar uno por sobre el resto cuál elegirían?
AP
– Los momentos lindos son inolvidables, pero los feos tampoco te los borrás nunca más. Me viene a la cabeza la imagen mía levantándome del piso con la mano quebrada, después de haberme caído por tercera vez en 7 días. Ese día se me quemó la cabeza. Ahí te das cuenta hasta dónde llega el ser humano, hasta autosuperarse o agotar el último recurso. Ese día seguí media hora para adelante con la mano rota, me sentía muy mal así que pegué la vuelta y empecé a volver. Hice 15 kilómetros y me faltaban cinco para volver a la largada e irme para casa. En una de ésas pasa el último por al lado mío y eso me hizo reflexionar. Me dije: “voy atrás de éste que a algún lado llego”. Al final terminé ganándole a todos. Son recuerdos feos, pero con final feliz. La moraleja es “retroceder nunca, rendirse jamás”.
MP – Tengo muchos recuerdos lindos, pero también momentos duros como cuando nos quisieron penalizar. Pero este año también la pasé muy mal. Me quedé trabado en Fiambalá entre tres piedras. Nos habíamos perdido todos, salí a buscar a un corredor chileno y cuando quise encarar adónde estaba él, por atropellado, me quedé atrapado. Se fueron todos y me quedé sólo. Llega un momento que la cabeza no te funciona.
AP – Lo primero que te pasa es que te quedás sin aire ¿O no, Loquillo (como Alejandro llama a Marcos)?.
MP – Sí, me empecé a agitar. En un momento dije “me muero” (Risas). Quedás en shock. Lo hamacaba (al cuatriciclo) para adelante y para atrás, y nada. Se me ocurrió darlo vuelta y cuando lo levanté un poco vi que lo podía sacar para un costado y en lugar de voltearlo lo puse en marcha, metí el cambio y salió.
AP – Los momentos más lindos son la llegada en cada etapa.
MP – Sí, es hermoso. Es un ratito que te lo aplaca la hoja de ruta porque tenés que seguir.

- ¿Los demás pilotos que corren el Dakar en cuatriciclo compiten todo el año?
MP
– Andan todo el año, todos los fines de semana. Nosotros no corremos.
AP – A mí los peruanos me contaron que ellos corrían todos los meses. Les pregunté qué “enduro” hacían y me dijeron “igual que el Dakar”.

. Sin embargo, ustedes son los que ganan.
MP
– Antes no te decían nada, pero ahora te lo dicen: “están inalcanzables”.

- ¿Y ustedes se plantean dónde está la diferencia?
MP
– Para mí es manejo puro. Los dos tenemos el mismo sistema de manejo. Yo lo copié a él (en referencia a Alejandro) y después dicen que el alumno lo supera al maestro. (Risas).
AP – No es por soberbia, pero yo digo que es cabeza y manejo. Además, somos pilotos y mecánicos. Sabemos qué hay que hacerle al cuatriciclo, sabemos dónde hay que acelerarlo, sabemos dónde hay que cuidarlo para no romperlo.

- ¿Piensan este deporte a mediano o largo plazo?
AP
– No. Siempre lo hablamos: Para nosotros es un hobbie que se nos hizo muy grande. Se nos fue de las manos.
MP – Para nosotros era un pasatiempo andar en cuatri. Lo hacíamos todos los fines de semana. Lo que pasa es que acá en la fábrica cada vez tenemos más responsabilidades. Antes mi viejo hacía el 90 por ciento del laburo y nosotros el resto. Hoy hacemos de todo y los tiempos no te alcanzan.
AP – Yo el último no lo corrí porque se lo había prometido a la vieja. Y no tenía ganas de correr dos Dakar seguidos. Si fuera por mí no correría nunca más.
MP – No sé qué vamos a hacer. Todavía no se lo dije a Yamaha, pero te lo digo, si vienen con una propuesta copada que nos motive, corremos; pero correr por el amor al arte, no. Estamos agradecidos con la vida porque siempre nos bancaron, pero nosotros paramos la fábrica para competir y arriesgamos cada año la vida.

- ¿Hoy se puede decir que no están convencidos de correr en 2014?
MP
– No, no sabemos si vamos a correr. Pero ojo, yo fui a la presentación y te agarra un ataque de locura. Lo que pasa es que después te metés adentro de la fábrica y entre tantas responsabilidades no te dan ganas de hacer nada. Sabemos que está siempre el incentivo de defender el título. Ya demostramos que lo nuestro no es suerte. ©




TXT & FOTOS: Grupo Editorial Metro

22 de mayo de 1978, Las Flores .................................................................
2010 Subcampeón
2011 Campeón
2012 Campeón ..............................................................................
“Cuando pueden venir juntos los hermanos significa un apoyo emocional.
Pero también, cuando corrés solo,
como le pasó a Marcos, te sacás una preocupación de encima”.


1 de febrero de 1980, Las Flores .................................................................
2009 Subcampeón
2010 Campeón
2012 Subcampeón
2013 Campeón
..............................................................................
“Todavía no se lo dije a Yamaha,
pero te lo digo, si vienen con una propuesta copada que nos motive, corremos;
pero correr por el amor al arte, no”


MAS FOTOS