TESOROS DE BUENOS AIRES | BOTERO | #175 JUN 2013
La exageración hecha arte

La obra del pintor y escultor Fernando Botero “Torso masculino desnudo” se encuentra emplazada en Parque Thays. Fue inaugurada el 24 de mayo de 1994
y desde esa fecha es una de las atracciones del lugar.

El artista colombiano, Fernando Botero, suele decir que “el arte es espiritual, un respiro inmaterial de las dificultades de la vida”. Con sus recientes 81 años (nació el 19 de abril de 1932), el reconocido pintor y escultor continúa incrementando su obra y cuentan quienes lo conocen de cerca que cada vez que sopla las velitas pide el mismo deseo: Seguir vivo, pues no se sabe “si allá arriba lo dejan a uno pintar”.
Por ese motivo, como todo aquel que combina lo meticuloso con lo apasionado, Botero se pasa ocho horas todos los días de la semana, incluyendo sábados y domingos, de pie y en silencio, para seguir perfeccionando lo que él mismo llama “el mayor logro de su vida: un estilo personal”.
Ese “sello de agua” despierta amores y odios. Si bien hoy su obra es aclamada a lo largo y ancho del mundo, también recibió muchos cuestionamientos de parte de quienes no entendieron de qué se trataba la ruptura estética que él estaba proponiendo con sus “gordos”. Entre sus pinturas más famosas se encuentran “La alcoba nupcial”, “Mona Lisa a los 12 años” y “Una familia”, reconocidas por las robustas y exageradas formas humanas.  
Botero nació en Medellín y a los 19 años viajó a Bogotá, donde hizo su primera exposición individual de acuarelas, gouaches, tintas y óleos en la Galería Leo Matiz, y con lo recaudado vivió algún tiempo en Tolú. De su estancia allí saldría el óleo Frente al mar, con el que obtuvo el segundo premio de pintura.
Luego llegaría su experiencia en el exterior. Primero en Europa, donde residió por espacio de cuatro años, principalmente en Madrid, Barcelona, París y Florencia. Luego vivió en México, Nueva York y Washington.
Sus pinturas, esculturas y dibujos se exponen en los museos más reconocidos del planeta. A través de colores chillones, sexualidad, la tridimensionalidad y el exagerado volumen de sus reconocibles personajes, Botero interpretó todo tipo de temáticas, desde lo cómico a lo dramático, pasando por lo mitológico y lo social.
En 1964 hizo sus primeras incursiones en el campo escultórico con obras como Cabeza de obispo, figura que, hecha en pasta de aserrín y con ojos de vidrio, tenía claras reminiscencias de la imaginería colonial barroca. A partir de 1975, en Pietrasanta, se dedicaría a la escultura con entusiasmo. En 1977 expuso sus bronces por primera vez en el Grand Palais de París. Tras cuatro decenios de labor ininterrumpida, su reconocimiento en ese campo se hizo también universal.
El talento de Botero para la escultura se ve reflejado en una pieza que el artista donó a la Ciudad de Buenos Aires y que se exhibe en Parque Thays. Realizada en bronce y emplazada sobre una base de mampostería, “Torso masculino desnudo”, tal es el nombre de la obra, fue inaugurada el 24 de mayo de 1994.
Fiel al estilo del artista colombiano, la escultura muestra un gran torso masculino tomado desde la zona media de las piernas hasta el cuello y sin brazos. En la obra se resaltan de forma exagerada los músculos del pecho, abdominales y piernas de este hombre que es imposible que pase inadvertido a los transeúntes, debido al gran impacto visual que causa. ©



LUGAR
Parque Thays, Recoleta
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DIRECCIÓN
Av. del Libertador y Av. Callao
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AÑO DE INSTALACIÓN
1994
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COSTO DE LA VISITA
Gratis