POSTALES | MUSEO DE CIENCIAS NATURALES DE LA PLATA | #174 MAY 2013
Templo de la historia natural

El Museo de Ciencias Naturales de La Plata es uno de los más importantes de América. Ubicado en el Paseo del Bosque, fue inaugurado en 1888. Hoy, con 125 años de vida, la majestuosa construcción es uno de los íconos de la Ciudad.
La gran escalinata ascendente de la entrada guía al visitante hacia la mansueta pero amenazante mirada de dos esmilondontes -o tigres dientes de sable, como Diego, el entrañable personaje de La era de Hielo-. Se escucha a un muchacho, que parece recorrer el final de su tercera década de vida, contar que recuerda haberse perdido en el interior del lugar cuando era niño y haber salido del imponente edificio resguardado por esas bestias para montar una de ellas y allí esperar la salida de sus padres. Al interior de la majestuosa construcción edilicia pintada en un amarillo claro, la sala “Osteología comparada” o “Sala histórica” parece enviar sus tropas de violentos esqueletos de vacas, caballos, rinocerontes y ballenas al ataque, ante un atento público de chimpancés, orangutanes, felinos y otros mamíferos que observan detrás de vitrinas, uno al lado del otro.
Si alguien creyó que se trataba de una fabulosa producción de Hollywood, como Una noche en el museo, no está desquiciado ni paranoico. Se trata del Museo de Ciencias Naturales, dependiente de la Universidad Nacional de La Plata, que abre sus puertas todos los días para que miles de personas accedan al conocimiento de la historia natural, con la misión específica de “resguardar colecciones de Argentina y América del Sur y difundirlas a través de la exhibición y extensión educativa en un marco de integración y respeto por el patrimonio natural y la diversidad de los pueblos”.

Monumento Histórico Nacional

“Este museo no comenzó a partir de un caserío o de la llegada ordenatoria del ferrocarril y casas que se empezaron a distribuir en ese sentido. Se pensó como una de las primeras instituciones de la Ciudad. Es tan importante para La Plata como eso”, aseguró Analía Martino, titular del área de Comunicación Institucional, en diálogo con Metro. Está ubicado actualmente en el Paseo del Bosque de La Plata, pero su historia no comienza aquí. Éste es el primer museo de la ciudad de las diagonales, que se fundó en 1882 y que es una urbanización planificada, es decir, producto de un proyecto específico.
En 1877 la Legislatura de la Provincia de Buenos Aires había sancionado la ley de creación de un Museo Arqueológico y Antropológico que sería ubicado en su ciudad capital. Francisco Pascasio Moreno tomó conocimiento de esto y decidió donar sus colecciones particulares, que ya no tenían espacio en su museo personal de Parque de los Patricios. El gobernador de Buenos Aires aceptó esta oferta y nombró a Moreno director vitalicio del reciente Museo.
Con el decreto de federalización de Buenos Aires en 1880 y la mencionada fundación de la ciudad de La Plata, nueva capital de la Provincia, se trasladaron en 1884 las colecciones del Museo Arqueológico y Antropológico.
Los planos del edificio fueron aprobados, y se nombró a Moreno Director del Museo de La Plata. La construcción del edificio se inició inmediatamente, y en un plazo increíblemente breve —a mediados de 1887— se concluyeron las obras.
El 19 de noviembre de 1888 —sexto aniversario de la fundación de La Plata— el Museo quedó inaugurado oficialmente. Sus salas, en aquel entonces diecisiete en la planta baja y dos en la planta alta, además de una de bellas artes (con pinturas y esculturas), fueron recorridas por un público numeroso.
En 1905 se fundó la Universidad Nacional de La Plata. Al año siguiente el museo pasó a depender de aquélla, quedando incluido en la jurisdicción de la Facultad de Ciencias Naturales. Así sumó a sus actividades la investigación y enseñanza superior de las Ciencias Naturales, y se adecuaron las estructuras edilicias a la enseñanza académica.
En 1997 ocurrió otro hecho fundamental que transformó la función histórica del museo como espacio de conservación del patrimonio histórico natural nacional: a través del Decreto N°1110/97 fue declarado Monumento Histórico Nacional.

Un recorrido a través del tiempo

En un primer momento se había pensado en colocarlo en el centro, pero después el perito Moreno quiso dejarlo en el sector de su actual ubicación, que es el parque de la ciudad. Al lado se encuentra el Observatorio Astronómico de La Plata, y en el otro lateral, construido tiempo después, el Jardín Zoológico y Botánico.
La idea era tener un jardín de la ciudad con estas instituciones que hablaran sobre el tiempo. El pasado en el museo, el futuro en el observatorio y el presente con los animales en el zoológico.
El edificio consta de cuatro plantas y un entrepiso, con espacios dedicados a la exhibición, laboratorios, oficinas, talleres, biblioteca, auditorio, depósitos y servicios. Actualmente posee valiosas colecciones con más de 3 millones y medio de objetos. Están organizadas y conservadas en quince divisiones científicas que corresponden a las áreas de geología, biología, zoología, paleontología, antropología y archivo histórico.
La exhibición permanente y la exhibición temporaria están organizadas en 20 subsalas distribuidas en 11 grandes salas más una sala introductoria -que resume el contenido del resto del recorrido-: Tiempo y Materia, La Tierra, Paleontología, Zoología –invertebrados y vertebrados-, Sala Histórica, Etnografía, Antropología Biológica, Arqueología, Sala Egipcia, y Misiones Jesuíticas. De esta manera, los visitantes pueden realizar un recorrido a través del tiempo: desde el origen del Universo hasta el hombre. El fundador del museo, Moreno, quería plasmar una idea evolucionista en la arquitectura del lugar, es decir, que el visitante hiciera un recorrido a través del tiempo, empezando por el pasado hacia el futuro, o, en realidad, hacia el hombre y las culturas. Es esa idea la que Moreno le manifestó a los encargados de la construcción del edificio, el ingeniero alemán Carl Ludwig W. Heynemann y al arquitecto sueco Henrik A. Äberg, que encontraron este modo de planificar el edificio con la idea de hacer el trayecto cronológico. Se trata de un modo espiralado. En aquel momento estaban en boga las ideas de evolución del naturalista inglés Charles Darwin, entonces se representaron esos conceptos evolucionistas en un recorrido evolutivo e histórico, materializado en la estructura arquitectónica.
No todas las piezas se hallan expuestas para el público en salas de exhibición, ya que la mayoría de ellas -por motivos que van desde el hecho de no poseer características visuales demasiado atractivas, encontrarse en fragmentos, hasta ser propios de objetivos de investigación- se encuentran en el subsuelo o primera planta.
El Museo es, también, un centro de investigación de referencia en las ciencias naturales. En sus laboratorios trabajan más de 400 personas que desarrollan una constante y fecunda actividad científica, entre los que se destacan alrededor de 70 paleontólogos.
Por otra parte, en el lugar se lleva a cabo una importante acción educativa, con capacitaciones para docentes, elaboración de materiales didácticos y se recibe anualmente a unos 70 mil estudiantes.

El edificio imponente que soñó Moreno


“...Dar a la decoración un carácter americano antiguo, que no desdice con las líneas griegas”, expresó una vez el perito Francisco Moreno. La particularidad del Museo de La Plata no se detiene solamente en su rica y prolongada historia ni en sus funciones actuales. Su origen le proporcionó el orgullo de contar con un imponente edificio de estilo arquitectónico neoclásico y decoraciones con motivos americanistas. El espacio medio del museo no es circular del todo, sino elíptico. Generalmente, este tipo de instituciones eran cuadradas o rectangulares. Sin embargo, éste tiene una forma redondeada en los extremos. ¿Por qué? Moreno había viajado por Europa antes de crear este museo y la obra está inspirada en los grandes museos europeos de la época, como el Museo Británico, la Gliptoteca de Munich, el Altes Museum en Berlín, el Fitzwilliam Museum en Cambridge y la National Gallery en Londres.
La directora de la institución, Silvia Ametrano, vinculó la época histórica de su construcción, y las prácticas científicas y estructuras que se levantaron, al afirmar que éstas “son monumentales, son aplastantes, uno es una hormiguita dentro de este lugar porque el poder de la ciencia es así de grande. O sea, esto tiene mucho simbolismo, es una fotografía de ese período, desde lo arquitectónico hasta lo que se practicaba”.
Por eso la fachada, muy europea, con una estructura similar a la de un Partenón, con sus columnas y la escalinata de acceso que posee, a cada lado tal como se mencionó, esculturas de esmilodonte realizadas por Víctor de Pol. La ornamentación, en armonía con las líneas griegas, presenta motivos de culturas precolombinas, como las mayas, aztecas e incas, tanto en sus fachadas como en el interior. Es el primer edificio público argentino que incorpora las civilizaciones precolombinas a través de sus motivos ornamentales. En las paredes del hall de acceso se aprecian grandes murales al óleo realizados por conocidos artistas plásticos de la época fundacional. Es esa fusión entre el estilo europeo y el estilo de las grandes civilizaciones y culturas amerindias precolombinas lo que hace muy particular a este museo desde lo arquitectónico.
El museo ahora está en una etapa de puesta en valor. Tiene 125 años y había tenido un deterioro muy importante por diferentes factores; desde biológicos, como la cantidad de palomas -es por eso que están enrejados los bustos y algunas partes de la ornamentación-; climáticos, ya que es una zona muy húmeda y esto provoca filtraciones en los techos; hasta los líquenes. Es así que hace unos cinco años adquirió impulso político y, a conciencia, se comenzó la puesta en valor y restauro. “En lo que se trabaja actualmente es lo más visible, todo lo que es pintura y demás se hizo el año pasado, pero se empezó con un control de humedad para luego poder pintar y que esta pintura dure. Está trabajando gente de Bellas Artes, en un intento por reproducir originalmente la ornamentación teniendo en cuenta que se trata de un monumento Histórico Nacional”, aseguró Ametrano.
El Museo de Ciencias Naturales de La Plata cuenta con 125 años de historia que no sólo conservan el patrimonio nacional natural, sino que también enseñan cómo se constuyó la ciencia argentina. Además, como correlato, ocasiones como la del cumpleaños número 100 de una de las “estrellitas” del museo -el ejemplar armado de diplodocus de la sala Tiempo y Materia- y los niños festejando y dibujándolo en un concurso, ejemplifican “un concepto renovador de flexibilizar un poco la ciencia y hacerla algo más amena. No es común que una institución de estas carácterísticas tenga más de 100 años, y menos aún que una pieza porte esa antigüedad”, afirmó Martino a Metro.
El Doctor Mario Teruggi publicó en 1988 el libro Museo de La Plata, 1888–1988, en que compendió el significado de este museo platense: “Nació con ángel. Fue el suyo un nacimiento venturoso que estremeció tanto a la intelectualidad argentina, como a las clases media y popular. Para 1890 era ya famoso, y desde múltiples sectores científicos y extracientíficos llovían elogios y ponderaciones. Al creárselo, el Museo de La Plata fue un canto de optimismo al futuro del país. Por su evolución es, desde hace ya mucho tiempo, un orgullo nacional”. El pasado haciendo presente, y para todos. ©







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