TESOROS DE BUENOS AIRES | LA CASA MÍNIMA | #174 MAY 2013
Pequeña y testimonial

La Casa Mínima es uno de los símbolos de la arquitectura colonial. Su historia está atada
a las raíces afroamericanas y a la esclavitud. Esta propiedad tiene la particularidad de ser
la más angosta de la Ciudad y una reliquia del Barrio San Telmo.

La pequeñez de su estructura no se condice con la amplitud de las líneas teóricas y leyendas que intentan explicar su origen. Lo cierto es que la Casa Mínima, ubicada en el barrio porteño de San Telmo, constituye un recordatorio arquitectónico de las raíces afroamericanas de la Ciudad -también del país- y de su pasado marcado por la esclavitud.
La vivienda, que se ganó el nombre propio por su tamaño, está ubicada en el número 380 del Pasaje San Lorenzo. Con sólo 2,5 metros de ancho y 13 de profundidad, tiene la particularidad de ser la más angosta de Buenos Aires.
Sobre la estrecha fachada tiene una puertita de madera pintada de verde con una tranca de hierro. Arriba de la abertura asoma un balcón con barrotes y entre los dos, un farolito. El revoque descascarado desnuda en algunos sectores los ladrillos de su construcción original.
Una de las líneas teóricas relaciona su origen a la esclavitud. El 25 de mayo de 1812, al cumplirse el segundo aniversario de la Revolución de Mayo, el Triunvirato – órgano ejecutivo que gobernaba a las Provincias Unidas del Río de la Plata- decretó la prohibición del comercio de esclavos dentro del territorio. Un año después se declaró la «libertad de vientres» por lo que los hijos de esclavas nacidos después de dicha fecha fueron hombres libres.
Con la prohibición decretada, los esclavos pasaron a ser “libertos” y se produjo la separación entre éstos y sus amos. Esta reglamentación generó, entonces, la necesidad de que los negros se procuraran una vivienda propia. Frente a esta realidad, muchos historiadores sostienen que la vivienda perteneció a un esclavo (algunos documentos afirman que “pertenecía” a Urquiza) que al ser sólo un “liberto” –a diferencia del hombre libre, mantenía lazos de dependencia con su antiguo amo- le correspondió una parcela pequeña de una propiedad mayor.
Por su parte, el arquitecto José María Peña, uno de los impulsores de la ordenanza que convirtió a San Telmo en área de preservación histórica, abona otra teoría. El ex director del Museo de la Ciudad encontró en un catastro de 1860, en el que se señalan las dimensiones de los lotes, que el terreno perteneciente a la Casa Mínima era una propiedad que tenía 16 metros de frente con 17 de fondo. Esto lo llevó a concluir que en las sucesivas divisiones del terreno quedó un lote de menos de 2 metros y medio de ancho, en el que hoy sobrevive la legendaria vivienda.
Lo cierto es que, más allá del debate sobre su génesis, la Casa Mínima se presenta en la actualidad como el testimonio arquitectónico de una ciudad en la que se construyeron muchas “casas mínimas” que desaparecían a medida que los esclavos libertos morían y los propietarios originales recuperaban el dominio de la propiedad. ©



LUGAR
San Telmo
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DIRECCIÓN
Pje. San Lorenzo 380
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AÑO DE INSTALACIÓN
Principios de Siglo XIX
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COSTO DE LA VISITA
$130. Incluye la visita al Zanjón de Granados


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