INFORME | AUTOMEDICACIÓN | #180 NOV 2013
Cultura de la automedicación

Los hábitos de la sociedad argentina en torno a la automedicación son alarmantes: el 50 por ciento hace mal uso de remedios y el 82 los consume de venta libre, aún sin conocer sus contraindicaciones. Muchas publicidades de medicamentos las ocultan o disimulan y los productos se exhiben en góndolas sin mediar recomendación de ningún profesional de la salud antes de la compra. El flagelo provoca 700 muertes al año en el país.    

La mitad de los argentinos adultos hace un mal uso de los medicamentos, lo que causa la muerte de más de 700 personas y alrededor de 100 mil internaciones hospitalarias al año en el país, según una investigación del Instituto Argentino de Atención Farmacéutica.
El ranking de la automedicación es liderado por analgésicos, antibióticos, antiácidos y sedantes. Las cifras indican que el abuso de medicamentos es la segunda causa de intoxicación atendida en hospitales, después de la ingesta de alcohol y por encima de la cocaína y el paco.
En tanto, el informe ‘Una sociedad sobremedicada’, publicado por la Confederación Farmacéutica Argentina (COFA), reveló que el 82 por ciento de las personas encuestadas (en Buenos Aires y Córdoba) toman medicamentos de venta libre, aunque más de la mitad desconoce sus efectos adversos.
Los especialistas advierten que este comportamiento es consecuencia directa de su exposición constante a campañas publicitarias, muchas de ellas con mensajes engañosos o que ocultan información importante sobre sus riesgos.
 

Cifras que alarman
 
El informe “Una sociedad sobremedicada” reveló que el 82 por ciento de los encuestados (residentes en las ciudades de Buenos Aires y Córdoba) toma medicamentos de venta libre y que dos de cada diez los consumen en forma diaria.
Además, según el relevamiento –realizado sobre un universo de 1500 personas-, más de la mitad desconoce los efectos adversos que pueden provocar los medicamentos; el 55 por ciento ignora el riesgo de las interacciones con otros remedios; y el 35, no sabe del riesgo de toxicidad o ineficacia de un medicamento vencido.
De la investigación que apuntó a indagar sobre el comportamiento de la sociedad argentina ante la adquisición y uso de los medicamentos, surgió que al 48 por ciento le recomendaron la toma de medicamentos en el último mes y que en 44 de cada 100 casos el consejo provino de un familiar. Además, el 40 por ciento de los encuestados opinó que el hecho de que los medicamentos estén en góndolas sugiere que no hace falta consulta con el profesional farmacéutico.
Otro dato revelador fue que la mitad de los consultados admitió que -sin ser profesional de la salud- recomienda medicamentos; mientras que el 54 por ciento manifestó que lleva usualmente medicamentos en la cartera, maletín o bolsillos.
En cuanto a la exhibición de medicamentos en góndolas (que en realidad está prohibida por ley), al 27 por ciento de los encuestados le sugirió que son económicos; y a 28 de cada 100 que son inofensivos.
A la vez, el 65 por ciento considera que el control de los medicamentos debería ser mayor y cerca del 45 por ciento opina que comprar medicamentos en góndolas es perjudicial para la salud.
El relevamiento que fue presentado en la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires, en el marco de la Jornada Debate La Sociedad y el Uso Responsable de los Medicamentos se realizó en 2012.
 

La magnitud de la problemática

 
En su estudio acerca del comportamiento de la sociedad argentina ante la adquisición y uso de los medicamentos, la Confederación Farmacéutica Argentina advirtió que “la población tiene cifras alarmantes de consumo de medicamentos de venta libre, en forma permanente”. Y agregó que “se han transformado en consumidores crónicos, lo que puede estar llevándolos, por desconocimiento, a esconder los síntomas de una patología subyacente importante”.
Este accionar –aseguraron- es consecuencia directa de su exposición constante a campañas publicitarias, muchas de ellas con mensajes engañosos o que ocultan información importante sobre sus riesgos. “Se desprende de los datos, que la sociedad argentina tiene una preocupante cultura de autoconsumo y consumo sin control profesional”, advierte el documento.
Y desarrolla: “Los medicamentos de venta libre no requieren receta médica, pero justamente por esta condición es necesaria la consulta con el profesional farmacéutico ya que, contrariamente a lo que se ha pretendido hacer creer a la gente, los medicamentos de venta libre no son inocuos, sino que, como cualquier otro medicamento, tienen efectos adversos, algunos de gravedad, además de provocar interacción con otros fármacos que la persona pudiera estar tomando”, puntualiza.
A esto contribuye, además, la sensación, reflejada en la encuesta de la COFA, de que por estar exhibidos en góndolas, los medicamentos son inofensivos y que al adquirirlos no hace falta consultar con el profesional farmacéutico y que se pueden acopiar, aprovechando promociones, y tomar cuanto uno considere que necesita.
USO RACIONAL DE MEDICAMENTOS
Según la OMS, el 60 por ciento de los países no lo incentiva

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La Organización Mundial de la Salud (OMS) alertó a los gobiernos nacionales para que tomaran medidas contra la automedicación con antibióticos, pues podría ocasionarse una epidemia de bacterias resistentes a estos medicamentos.
La OMS informó que cerca del 60 por ciento de los países del mundo no aplican políticas básicas para fomentar el uso racional de los medicamentos, pues casi la mitad de los fármacos que se consumen y dispensan en farmacias y droguerías no son prescritos por un médico.Los analgésicos y los antibióticos son dos de los grupos farmacológicos más usados en la automedicación.
“La venta y el uso inapropiado de los antibióticos conducen a un aumento en la resistencia de las bacterias a los antibióticos, con lo que se reduce el número de antibióticos efectivos, algo que resulta alarmante si se tiene en cuenta que en los últimos 25 años no se han descubierto nuevos antibióticos”, indicó la directora regional para Europa de la OMS, Zsuzsanna Jakab.
La institución recalcó que, además de las consecuencias sanitarias del mal uso de los antibióticos, esta práctica supone también pérdidas económicas, pues las infecciones resistentes pueden ser cien veces más caras de tratar que las no resistentes.
Los medicamentos no son caramelos
 
“Adquirir medicamentos sin orientación profesional puede constituir un grave riesgo. ¿Los argentinos somos conscientes?”, era la consigna de la campaña ‘Nodolem400’, en la cual un falso medicamento -con slogan y todo: “sana hoy, no mañana”- fue repartido en diferentes espacios públicos.
“Contratamos actores y promotoras. ¿Qué pasó? Entregamos 50 mil muestras del supuesto medicamento en la vía pública. El 95 por ciento no consultó de qué se trataba ni qué efectos tenía, ni quién era el fabricante. Nadie preguntó sobre posibles contraindicaciones”, informaron desde COFA. La prueba se desarrolló inicialmente en ocho puntos de la Capital Federal y el Conurbano bonaerense.
En el interior de la aparente ‘muestra medicinal’ fue colocado un caramelo y un mensaje: “Peligro. Si esto fuera un medicamento, estarías poniéndote en riesgo. Adquirí medicamentos sólo en farmacias”.
Las conclusiones de la prueba indicaron que “el espacio público está descontrolado” ya que se puede “repartir y vender cualquier cosa, incluso veneno”. Que “la gente confía en un control inexistente”. Y que “no hay conciencia del riesgo de adquirir medicamentos en cualquier lugar, ni de tomarlos”. La primera campaña (realizada en 2011) puede verse en Internet.

La atención primaria, en el mostrador
 
Sobre la atención día a día en el mostrador, el farmacéutico Horacio Corona comentó: “La gente consulta por todo; por ejemplo por anticonceptivos, medicación para controlar la presión o el colesterol, aunque al final por ahí no se medican. Con las farmacéuticas mujeres existen más consultas por anticonceptivos, acá la consulta es más de varones y en las otras más de mujeres”.
“La automedicación siempre se trata de evitar porque muchas veces la gente no te dice todo porque se olvida o no te lo quiere decir”, explicó.
E informó: “La mayoría de los clientes vienen por dolores e inflamaciones o golpes, alguna urgencia, o alguien que se cortó y pregunta si se tiene que dar la antitetánica. Ahí se lo consulta sobre cuándo fue la última aplicación y se lo envía al médico. Dependiendo de la herida, con qué se la hizo; con el dolor es distinto porque es neurálgico o muscular. Si el paciente no quiere hacer un control, se le da la dosis mínima de antiinflamatorio y se le dice que vaya al médico”, agregó.
Por último, Corona –cuya farmacia se encuentra frente a un centro de salud- explicó: “Como estoy más cerca del hospital, es más fácil mandar a alguien a la guardia. Hay otras farmacias donde un 30 o 40 por ciento sale medicado porque no hay salas, o están colapsadas, sobre todo en la periferia”.

 

VENTA LIBRE
Consecuencias negativas

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Los medicamentos de venta libre pueden afectar una medicación prescripta en diversas formas:
 
• Pueden actuar de forma sinérgica con otros medicamentos.
• Pueden aumentar o disminuir la absorción en el tracto intestinal de otro medicamento.
• Pueden alterar la distribución de otros fármacos.
• Pueden alterar la excreción renal de otros medicamentos.
• Pueden interferir o afectar el efecto deseado de otro medicamento.
• Pueden disminuir la biotransformación de otro medicamento, lo que produce un incremento de la toxicidad.
Una estrategia comercial
 
El presidente de la Confederación Farmacéutica Argentina, Ricardo Aizcorbe, sostiene que “el análisis del consumo de medicamentos por parte de la sociedad argentina y una serie de factores conexos nos llevan a concluir que existe una estrategia de algunas empresas para aumentar las ventas de los medicamentos de venta libre sacándolos del control profesional. Un primer paso fue el ‘switch’ que permitió pasar cientos de productos de venta bajo receta a la condición de venta libre con el mismo nombre comercial. Así se logró correr al médico. El segundo paso fue desregular y sacar los medicamentos a la calle: kioscos, supermercados, estaciones de servicio, trenes, ferias comunitarias, etc. Ahora están corriendo al farmacéutico de su rol profesional como controlador de la dispensa. Así mandaron los medicamentos a la góndola para que la gente se sirva sola, como estrategia de venta”, lamentó.
Y agrega que “el medicamento es un producto de riesgo, por eso está sujeto a vigilancia sanitaria. No existe el medicamento inocuo. Todos tienen un grado de toxicidad y esto es especialmente sensible, teniendo en cuenta que quien los toma está en una situación de vulnerabilidad. Es por eso que se deben recibir todos los fármacos de manos del profesional y pedir siempre su consejo”. ©


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