POSTALES | MUSEO DEL TRANSPORTE CARLOS HILLNER DECOUD | #185 ABR 2014

Historia sobre ruedas

El predio del Museo del Transporte de Quilmes fue donado por Carlos Hillner y Decoud al Gobierno bonaerense a mediados del siglo pasado. En 1978, la propiedad pasó a manos de la Municipalidad de Quilmes. Exhibe carruajes antiguos y puede visitarse toda la semana.

Tras la tranquera del predio quilmeño ubicado en Laprida al 2200, un camino empedrado conduce al visitante hacia el Museo Histórico del Transporte Carlos Hillner Decoud.
El edificio de estilo inglés se encuentra casi al fondo de la propiedad, rodeado por una vasta arboleda y custodiado por dos leones de piedra, fieles guardianes que descansan sobre sus respectivos pedestales.
El museo promete al visitante que se encontrará con una muestra compuesta por diecisiete carruajes antiguos, en un marco donde la mística de los añejos edificios se mezcla con los espacios verdes.

La historia de "Don Carlos"

Carlos Hillner y Decoud, conocido como "Don Carlos", nació el 14 de diciembre de 1880 en Buenos Aires. Su padre, Heraclio Pedro Hillner, era de origen suizo y su madre, Justa Petrona Decoud Egusquiza, había nacido en Paraguay. Su infancia transcurrió en la pampa bonaerense, donde floreció su amor por la naturaleza y los caballos. Luego viajó a Europa para realizar sus estudios.
A los 17 años regresó al país y al poco tiempo se hizo responsable del porvenir de su familia, incorporándose a los circuitos sociales y comer-ciales, en los que tuvo una acción distinguida.

La estancia "El Dorado"

En 1870, sobre la actual intersección de Avenida La Plata y Laprida, se construyó una residencia señorial, que formaba parte de una de las estancias más grandes de la zona. La propiedad pasó por varias manos hasta que fue adquirida por la familia Dorado.
Hillner compró la estancia –en 1927- y la bautizó "El Dorado", en honor a sus anteriores dueños. Ese mismo año comenzó a construir las caballerizas y las cocheras, donde hoy funciona el museo, obra que le llevó diez años.
En tiempos de Hillner, la propiedad abarcaba 40 hectáreas, las cuales reunían una creciente colección de carruajes, las caballerizas, algunas habitaciones de recreación y de huéspedes, y dependencias para los peones.

El estilo inglés

La imponente construcción, obra del arquitecto Roberto Soto Acebal, es una réplica anglo-normanda que recrea postales de una Inglaterra campestre, con pórticos de madera, paredes de ladrillo a la vista y techos de tejas.
Entre la caballeriza y la sala de monturas se encuentra el pórtico que conserva la fecha en que se construyeron las instalaciones y el nombre de su inspirador. Los altos relieves que muestran dos torsos de caballos, adornaron la entrada de un 'chateau' francés ya demolido. La mayoría de los materiales de la construcción fueron traídos de Europa. Hillner los adquirió en las demoliciones de grandes caballerizas que dejaban paso al inevitable progreso marcado por el automóvil.
El edificio cuenta con una gran riqueza en detalles y ornamentos, que dan cuenta de la presencia equina. El pabellón original fue ampliado hacia 1940 y se agregó la torre del reloj. También se destaca la torre del campanario, que no posee campanas.

La colección privada

En su momento, Hillner logró reunir la colección más grande de carruajes deportivos de tracción a sangre, los cuales adquirió en remates y de colecciones particulares. En cada box perduran los nombres de los animales al que pertenecieron, entre ellos los de sus preferidos, "Jupi" y "Dandy".
La colección original de Hillner está compuesta por 17 carruajes construidos entre 1860 y 1900. La particularidad de los mismos es que cuentan con todas sus piezas originales. Uno de los modelos, "Tamdem", fue construido en Francia y tiene cuatro asientos de pana y llantas de gomas. Es un típico modelo de coche deportivo único en el país y de los pocos que quedan en el mundo. Además, la colección se completa con una sala de arneses y monturas oriundos de Europa.

Las salas del Museo

El museo cuenta con cuatro salas. La primera alberga la colección personal de Hillner, integrada por 17 carruajes, en su mayoría deportivos de origen inglés y francés, de la segunda mitad del siglo XIX.
"Hay carruajes con usos múltiples, pero los que están en exhibición son de uso más aristocrático", indicó la directora del museo, Silvina Durá.
La segunda sala es un espacio de proporciones reducidas. Allí se exhibe una espléndida colección de arneses, sin ninguna protección que los conserve de la corrosión del tiempo. Los diseños son variados y tienen las características propias de cado estilo: españoles, vasco-franceses, húngaros (hechos en Francia) y un curioso arnés de origen mongol. Para visitar este espacio se requiere un permiso especial.
En la tercera sala se encuentran los boxes y el baño para caballos. Mientras que las tres primeras forman parte en el edificio original, la última se halla en el segundo pabellón -cerrado al público por peligro de derrumbe. En esta sala se guardan los carruajes de uso popular.
Durá aseguró que el equipo de arquitectura del municipio "está trabajando para mejorar los problemas edilicios". En sintonía, Santiago Pagura, del Equipo de Museos de Quilmes, afirmó que en la última sala "hay más historias para contar".

La actualidad y las visitas

La directora informó que existe una intención concreta por parte del Gobierno municipal de poner en valor el espacio "con un contenido y una atención propia del siglo XXI".
"Se trabajó fuerte con el predio, porque lo sentimos de uso masivo; se pusieron mesas y sillas, juegos y en la sala de carruajes colocamos atriles", explicó Durá.
La directora señaló que "la intención es poner a punto todos los espacios, reparar la otra sala y que sea un museo con un auditorio, pero para ello se requiere de tiempo y una gran inversión".
"Cuando tengamos las otras salas pretendemos exhibir los otros medios de transporte que están guardados", añadió, por su parte, Pagura.
El museo se encuentra abierto al público todos los días de 8 a 19, feriados inclusive. El predio cuenta con un espacio de recreación para vecinos y es sede de la Feria de las Colectividades.
Además, en 2013 fue escenario móvil del Plan Nacional Igualdad Cultural. ©

CONTACTO: Teléfono: 4280-5488

TXT & FOTOS: Grupo Editorial Metro


LA DONACION QUE INICIO TODO

En 1950 Carlos Hillner y Decoud donó 90 mil metros cuadrados de tierra, junto con su magnífica colección de carruajes, a la Provincia de Buenos Aires para el esparcimiento de los niños, reservándose el usufructo del lugar hasta su muerte.
En un primer momento, su intención fue ceder el predio a la Municipalidad de Quilmes. Para ello, pidió audiencia con el entonces Intendente, que le dio cita a las 8.30. Hillner no fue atendido, a pesar de recordar al secretario del funcionario su audiencia preestablecida. Se retiró del lugar sin haber logrado su cometido y el Municipio de Quilmes se perdió la generosa oferta.
Luego, el donativo se concretó con el Gobierno bonaerense. En una placa que se encuentra próxima a las viejas caballerizas se puede ver el espíritu del legado que Hillner hizo al pueblo: "Dono para que éste sea un lugar de esparcimiento para los niños y la familia en memoria de mi madre Petrona Decoud y Egusquiza".
El Museo se inauguró el 6 de agosto de 1963. Su primer director fue Leovigildo Ulibarri Inchausti. Cinco años más tarde, en 1968, el Gobierno bonaerense mandó a construir un segundo edificio, el cual ha sido cuestionado desde el primer momento por no seguir el estilo del pabellón original.
Este espacio alberga distintos medios de transporte que fueron donados por particulares e instituciones gubernamentales. Los modelos que más se destacan son el carretón cervecero que desfiló en la Exposición Industriales del Centenario de la Revolución de Mayo, un coche fúnebre infantil, que se utilizó hasta 1962, y el carro de la perrera municipal.
Completan la colección una serie de replicas de grandes buques, hélices de barcos, botes, bicicletas y motos antiguas.
El 5 de abril de 1978 el museo pasó a manos de la Municipalidad de Quilmes, como había deseado en un primer momento su creador, fallecido el 21 de junio de 1961.
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