ENTREVISTAS | LELE CRISTOBAL| #185 ABR 2014
Rock & Wok

El "cocinero skater" Lele Cristóbal presentó la cuarta temporada de Café San Juan, que se emite por Fox Life. En un mano a mano con Metro, contó cómo fue filmar el ciclo a bordo de un camión, entre Chubut y Salta; mostró las instalaciones de sus restaurantes, que tienen "cocineros que no parecen cocineros"; habló sobre su gran pasión, el skate; y adelantó sus
próximos proyectos.

El cocinero, skater y conductor de "Café San Juan" –programa que se emite por la señal de cable Fox Life-, Leandro "Lele" Cristóbal recibió a Revista Metro en su cantina de San Telmo y habló de sus inicios como bachero; de sus viajes a Europa, donde trabajó en diferentes cocinas; y de su intención de difundir al skate como un "deporte sano en el que nadie se mata por plata".
Hace una década, tras haber cocinado en diferentes restaurantes de Buenos Aires y del "viejo continente", Lele decidió "no tener más jefes" y abrió su propio local, "Café San Juan", una empresa familiar donde sus padres (Juan y Silvia) participan junto a un grupo de cocineros y camareros. Posteriormente inauguró "La Cantina" de San Telmo, con la misma premisa: que la cocina esté a la vista y que se sirva comida "bien casera".
Su rol de conductor de televisión llegó más tarde, con sus locales ya funcionando. Esa senda se inició cuando grabó un programa piloto con un productor de la chef Narda Lepes. Y no le fue nada mal, ya que en marzo se estrenó la cuarta temporada del programa en el que se lo puede ver recorriendo varias provincias –desde Chubut hasta Salta- a bordo de un camión en el que se traslada la cocina itinerante.
Tanto en sus locales gastronómicos como en su programa, Lele imprime sus gustos y preferencias personales: nadie usa gorro de copa alta -ni chaqueta blanca- en la cocina; y sobre las paredes, y en la puerta de la heladera, sobresalen stickers con imágenes referentes a su pasión: el skate.
El cocinero nacido y criado en Quilmes, que eligió a San Telmo como su hogar, mantiene su estilo informal, directo e irreverente; musicaliza los almuerzos con reggae y tango; y dialoga con Metro en el patio de su cantina, café de por medio.

- ¿Cómo llegó un skater de Quilmes a ser un cocinero famoso de la televisión?
- Empecé lavando los platos en un restaurante de Puerto Madero, pasé a cocina de producción y después a cocina caliente como ayudante. De ahí me fui a Italia, volví y seguí laburando, fui a España, me quedé cuatro años, y cuando llegué abrimos en restaurant con mi vieja, hace diez años. Mi idea era tener un restaurant chiquito, no tener más jefes y hacer la comida que me gustaba. Un restaurante humilde, limpito y atendido por sus dueños. Empezó a funcionar al toque, con comida casera y con todo a la vista: ¡Con cocineros sin pinta de cocineros!
La tele llegó después, a los cinco años de abrir San Juan. Comenzó como un piloto, yo ya había hecho uno para (el canal) "El Gourmet" que al final nunca salió. Un día, el realizador de Narda Lepes me hizo filmar unas cosas, se las mostró a ella, y nos recomendó qué agregarle. Después hicimos un piloto y lo hicimos.

- ¿Qué es lo que más disfrutás de la televisión?
- La tele me va gustando más porque puedo hacer comidas simples pero con alguna cosa extra para que la gente aprenda en la casa. Me empezó a gustar cuando me cruzaba gente que me decía 'aprendí tal o cual cosa y quedó buenísimo'. Disfruto mucho de la tele, aunque sé que lo mío es estar acá (en el restaurante).

- En tus programas se puede ver que tratás de cocinar con lo que la gente tiene en su casa. ¿Ese es un objetivo para vos?
- Siempre llevo conmigo una valija con un montón de condimentos para darle un toque a la comida, pero nunca es lo esencial del plato. En los programas de viaje, compro la comida antes de ir a grabar y uso lo que encuentro en cada lugar. Si le agrego alguna salsita o un picante para darle un toque, no es lo más importante.

- El mes pasado se estrenó la cuarta temporada de "Café San Juan". ¿Cómo fue la experiencia con el camión?
- Fue muy buena experiencia pero fue muy largo. Llevar un camión es más lento que cuando estábamos con la camioneta. Fue divertido y a nivel fotográfico suma mucho, porque un camión donde lo pongas queda buenísimo. Con la camioneta era más espontáneo, porque donde nos parecía, parábamos. El camión exigió otra logística. Fueron experiencias buenas y diferentes.

- En cada temporada incluís algo relacionado al skate. ¿Tiene que ver con tus inicios?
- Podría grabar el programa en un club de tenis, pero yo hacía skate. Hoy ya no me dedicó a andar pero trato de difundirlo y todos mis amigos son 'del palo'. Voy a ver campeonatos, hablo más de skate y de marcas de skate, que de cocina. Todas las temporadas trato de meter un programa donde se vea que es un deporte de amigos que no tiene nada de malo. Hay señoras que han venido al restaurante a decirme 'desde que te veo a vos, lo dejo a mi hijo ir a hacer skate'. Es un deporte que está buenísimo y es mucho más sano que otros, porque nadie se mata por plata.

- ¿En algún momento te condicionó tu apariencia? Ahora te permitís que no haya gorros de copa ni chaquetas blancas en tu cocina.
- El delantal lo uso pero la chaqueta blanca no. Más que nada porque me cansé. Si tengo que ir a un lugar y usarla, no tengo problema. En todos los lugares que "laburé", y me lo pidieron, la usé. ¡La que estuvo contenta fue mi vieja cuando le dije de no usar más chaquetas porque así no había que lavarlas! Me gusta vestirme como quiero, la cocina a la vista y los stickers de skate en la heladera, porque vienen mis amigos y son ellos quienes los pegan.

- ¿Cómo es trabajar en familia?
- Está buenísimo y ahora nos vemos poco porque mi vieja trabaja en Café San Juan (al 450 de dicha avenida) y yo en La Cantina (Chile 474). Siempre trabajamos con la mejor onda. Saber que tenés a tu vieja de socia es una tranquilidad, porque nunca te va a faltar nada. Con mi viejo también trabajamos bien. No tengo otros socios y nos gusta hacer las cosas así.

- ¿Con qué ritmos te gusta musicalizar el salón?
- Siempre suena reggae, aunque a veces ponemos FM Tango al mediodía. La idea es poner música 'tranca' que te deje comer y no te queme la cabeza. ¡El reggae va genial para eso!

- ¿Tratas de innovar y buscar siempre nuevas recetas? ¿Te interesa sacar un libro de cocina?
- Ya está casi todo inventado, según el tipo de cocina que quieras hacer. Los platos que hago son todos míos. Cualquier mezcla, si te ponés a medir, es una receta. Acá cuando nos juntamos con los pibes, hay uno que va anotando. La primera vez vas agregando y mezclando pero siempre todo queda anotado. Me veo haciendo un libro y hace bastante que tengo ganas. Igual no tengo apuro y sé que lleva bastante tiempo.

- ¿Hay diferencias entre la carta de la cantina y el restaurante?
- En La Cantina, la carta es más italiana aunque no al cien por ciento, porque estamos en Argentina y no en Italia. En San Juan, en cambio, son todos platos influenciados por la comida española, italiana o asiática. Según a dónde viajo, me influencio e incorporo platos nuevos.

- ¿Cuánto te aportó vivir en otros países?
- Cualquier viaje a nivel gastronómico me ayudó a conocer un tipo de cocina en particular. Me pasó en Francia, España e Italia. Ir a trabajar y ver cómo es la movida te ayuda a conocer mejor que si vas 15 días a comer a dos o tres lugares.

- ¿Cuánto sirvió la tele para el crecimiento de los locales?
- La tele siempre sirve y ayudó a que venga más gente. Antes de salir por televisión, Café San Juan estaba lleno todas las noches pero es cierto que la tele masifica. Ahora viene gente de lejos que por ahí vio el programa desde otro lado y se acercó a conocernos.

- ¿Viene gente para conocerte por ser famoso?
- Hay de todo. Tenemos clientes que vienen a comer hace diez años porque sabe que se come rico y también está el que te vio en la tele y quiere venir a conocerte y probar algo que vio en el programa.

- ¿Qué proyectos tenés a futuro?
- Hace poco arrancamos la obra para abrir un "quincho" que no tenga horarios de restaurante, ni que abra todos los días. Quiero un horno de barro grande y unos asadores en el piso. Va a estar atrás de La Cantina. Para que pueda venir gente a comer tiene que estar bien armado y, entonces, lo voy preparando sin apuro. El quincho quizás abra para eventos en los que unas 80 personas vengan a comer. ©




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