ENTREVISTAS | NARDA LEPES| #189 AGO 2014
Cocinar y pasarla bien

Es cocinera, productora y mamá de una nena de 3 años. En la actualidad, conduce junto con Mariano Peluffo el programa "Tu vida más simple" por FOX Life. En esta oportunidad, Narda Lepes recuerda sus comienzos; cuenta sus primeras experiencias en televisión; y habla sobre los distintos proyectos que integra.

Narda Lepes nació en Buenos Aires en 1972, aunque sus primeros años transcurrieron en Caracas, Venezuela. Ya de regreso en su país natal, luego de finalizar la escuela secundaria, se inscribió en un curso de cocina que dictaba Francis Mallmann, mientras decidía "qué estudiar".
En 1992 comenzó a trabajar en el Hotel Presidente de Buenos Aires. Tres años después, en 1995, viajó a París para realizar stages en restaurantes. Allí pasó por las cocinas de Gerard Foucher y Joel Robuchon. De vuelta en Buenos Aires, trabajó en un restaurante japonés y luego en dos propios (Club Zen y Ono San).
Su debut en el Gourmet (1999) marcó un antes y un después en su vida. Esa experiencia marcó el comienzo de su exitosa carrera televisiva, que incluye programas con sus recetas y su música favorita, ideas para cocinar en ocasiones especiales, comidas con figuras famosas y una serie de viajes gastronómicos que la llevaron a lugares como Japón, Londres, Marruecos, Brasil, Grecia, Vietnam y Camboya, todos ellos únicos.
Desde 2004 trabaja con Juan Paronetto en el emprendimiento "Comer y pasarla bien", al cual debe el nombre de su primer libro (2007), que en 2009 fue premiado con el premio Gourmand World Cookbook Award, en la categoría "mejor libro basado en un programa de TV".
En 2010 Narda se sumó a Utilísima (canal del grupo FOX), donde, además de conducir distintos programas, trabajó como asesora y proveedora de contenidos.  Su trabajo en televisión le valió varios premios Martín Fierro en los rubros "Mejor Programa Culinario" y "Mejor Conducción Femenina".
Entre sus varios proyectos, Narda también integra el comité directivo de la Asociación de Cocineros y Empresarios Ligados a la Gastronomía Argentina (Acelga) -organizadores de la Feria MASTICAR-, cuyo objetivo es trabajar por la identidad de la cocina argentina y posicionar al país como un referente mundial.
En la intimidad de su oficina/cocina, ubicada en la sede de "Comer y Pasarla Bien", Narda recibe al equipo de Metro. Llega, saluda y con una sonrisa anuncia que "en un segundo" estará con nosotros. Es cerca del medio día. Sale y regresa casi al instante. La charla transcurre entre libros, frascos con especias, fotos, recuerdos y una amplia colección de delantales multicolores. No hay rodeos al hablar; Narda es simple y directa.

-¿Cuándo comenzaste a incursionar en la cocina?
-Fue algo que se dio de manera muy natural. Toda mi familia cocina. Mi mamá, mi papá, mis abuelos y mis tíos siempre cocinaron. No dije: "Voy a ser cocinera". Fue algo que decidí hacer después de terminar el colegio, mientras buscaba a qué dedicarme.

-¿Considerás que un cocinero nace o se hace?
-A la hora de contratar a la gente que trabaja conmigo no me fijo tanto en dónde estudiaron, de dónde son. Todos pueden seguir una receta pero, a veces, es más  importante la improvisación, sino son todos robots  que hacen lo mismo.

-¿Cuál fue tu primer experiencia como dueña de un restaurante?
- Cuando volví de Paris pusimos un restaurante (Club Zen) con otros dos amigos sin la remota idea de cómo manejarlo. Estaba siempre lleno pero con las crisis del 2001 tuvimos que cerrar, porque había gente que venía dos o tres veces por semana y no podíamos pasar a cobrarle un plato 40 pesos más caros de la noche a la mañana. 

-Para entonces ya habías empezado a trabajar en el Gourmet.
-En el Gourmet comencé en 1999. Me llamaron, fui a un casting y quedé. Fue todo nuevo: aprender a manejarme en un estudio, saber a qué cámara mirar, manejar los tiempos para que no te sobren ni te falten minutos. Pero al ser cable fue mucho más tranquilo y pausado. También fue todo un tema entenderme con los productores y los camarógrafos, porque yo miraba la comida y se veía bien, pero en cámara se veía mal. Entonces empecé a cambiar las mesas de lugar, a hacerme amiga de los camarógrafos, para poder mostrar todo mucho mejor.

-¿Qué cambios hubo a la hora de trabajar con FOX?
-Pasé a tener mucha más participación en las decisiones.

-¿Ves tus programas?
-No, no me miro. Salvo que incursionemos con una cámara o agreguemos alguna cosa nueva, no me miro.

-En 2007 sacaste tu primer libro, un proyecto que llevó mucho esfuerzo de su parte. ¿Por qué condiserás que no le daban el respaldo necesario?
-Era un proyecto innovador, algo que nunca antes se había hecho. Yo no quería hacer un libro de recetas como tantos otros. Como no tuve el apoyo necesario, tuve que financiar la mitad. Hoy es un libro que se sigue vendiendo.

-¿En qué consiste "Comer y Pasarla Bien"?
-Es un emprendimiento en el que trabajamos con Juan Paronetto desde 2004. "Comer y Pasarla Bien" consta de dos partes: una dedicada a la consultoría, donde asesoramos a quienes quieren lanzar un nuevo producto sobre cómo se puede usar y vender ese producto. Trabajamos con herramientas y recursos tangibles, estando siempre al lado de la marca o asesorándola en proyectos puntuales. Por otro lado, tenemos una productora donde realizamos fotografía, videos, recetas, editoriales y nuevos contenidos para distintas marcas. Para eso tenemos un estudio con cocina y un bazar propio.

-¿Con qué colegas te gustaría cocinar?
- Hay varios cocineros amigos con los que me gustaría cocinar. Es un poco lo que hacemos en "Boca de Lobo". Una vez por mes vamos a cocinar a un restaurante amigo de Buenos Aires. Intervenimos sus cocinas y ofrecemos un único menú basándonos en lo que ellos ya ofrecen.

-¿Qué cambios aspiran lograr desde Acelga?
-Nosotros somos una asociación de cocineros y empresarios ligados a la gastronomía que apuntamos a poner en valor nuestra cocina, tanto dentro como fuera del país. Queremos contribuir a que los argentinos conozcamos mejor la gran variedad de platos y productos de nuestro país, y aspiramos a posicionar a la Argentina como un polo gastronómico reconocido internacionalmente. A su vez, trabajamos con legisladores, porque queremos que entiendan que el pibe que tiene un puesto de sándwiches no puede tener sillas para obesos como pide la ley, porque así sólo dejamos lugar para las grandes cadenas de comida que fomentan la obesidad y atentan contra la salud.

-¿Cómo combinás todos sus proyectos con el ser mamá?
Leia viene conmigo a todos lados. No es que no pueda pagarle a alguien para que la cuide, es que no quiero. Sólo va al jardín por la mañana y después la llevo conmigo. Si yo no puedo, porque tengo una reunión o algún compromiso, se encarga el papá o mi asistente. ©



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