INFORME | FIESTAS DE FIN DE AÑO | #193 DIC 2014
Costumbres argentinas

Con la llegada de diciembre comienzan los preparativos para las fiestas. Te contamos cómo es una típica Navidad argentina y repasamos las costumbres y rituales de Año Nuevo.

Navidad y Año Nuevo están cada vez más cerca. Hace tiempo, ambas celebraciones eran la excusa que reunían a todo la familia para compartir un buen momento, íntimo y divertido. Los parientes viajaban desde los cuatro puntos cardinales para celebrar con los seres queridos. Sin embargo, las tradiciones y las costumbres mutaron con el tiempo. De a poco se incorporaron vecinos, amigos y novios.
Diciembre es el momento de las despedidas de fin de año, los cierres de ciclo, los brindis, los preparativos y las compras. En este período las tradiciones están presentes en los hogares. Para mucha gente, planificar las fiestas puede llegar a ser estresante. Lo importante es no ahogarse en un vaso de agua y planificar todo con antelación. Para eso son varios los puntos a tener en cuenta.

¿Quiénes, dónde y qué comemos?


Para planificar una fiesta es importante saber cuántas personas asistirán, qué edades y gustos culinarios tienen. Aquí reside la base de una buena organización, porque no es lo mismo organizar una reunión para cuatro que para veinte personas. La lista de invitados es la base de toda reunión. De ella dependen el lugar y el menú.
Una vez establecido el número de asistentes, alguien hace la pregunta de rigor: "¿Dónde nos vamos a juntar?". Un silencio incómodo se apodera de la escena por cuatro o cinco segundos. Luego, empiezan las negociaciones. Luciana de Monte Grande tiene 30 años y su casa fue el lugar de celebración de la última Noche Buena. "Yo no tengo problemas en poner la casa, pero me molesta que mi cuñado ven con sus padres, porque no dejan de criticar todo un segundo", expresó la joven.
Elegir dónde pasar las fiestas es una de las decisiones más importantes y problemáticas, por lo tanto, no debe ser tomada a la ligera. Muchas familias optan por festejar en la casa de los abuelos o los padres y otras deciden cambiar de casa cada año. Aunque siempre hay alguno que decide poner fin a la tradición y festejar por su cuenta, con los amigos, la pareja, en un restaurante o de viaje.
El debate se corta cuando uno de los integrantes suma una pileta a su parque. Al instante, su casa se convierte en la sede de las próximas fiestas por tiempo indefinido.
Una vez establecido el lugar, comienza el debate para elegir el menú. De las pastas, al asado, pasando por los sándwiches de miga y el matambre, hasta llegar a la mesa de dulces. A veces, ponerse de acuerdo no es nada sencillo.
Hay familias que eligen dividir la cuenta, algunas que optan el clásico de la mesa fría, compuesta por carnes y ensaladas, en las que cada invitado aporta una fuente, y otras en las que el menú ya está estipulado hace años y donde hay platos que no pueden faltar, como la carne mechada de mamá, el vitel toné de la abuela y la ensalada de frutas de la tía. Aunque también es común que se debatan entre el asado y las pastas.
Juan tiene 34 años y vive en Lomas de Zamora. Para él el tema de la comida es fundamental en las fiestas. "Prefiero el asado mil veces. ¡Odio la mesa fría!, porque siempre es para pelea. Por ejemplo, mi tía Blanca siempre trae tres docenas de huevos rellenos que no come nadie y después se ofende. ¡Si ya sabés que nadie los toca, no los traigas! Es más, creo que los friza y trae los mismos cada año", comenta divertido.
Entonces, cuando todo está decidido, nos damos cuenta de que la cantidad de comida es exorbitante y es necesario adelantar la hora de llegada. Así, la reunión se convierte en una carrera contra reloj para llegar a las doce con la copa en alto y una mesa repleta de turrones, garrapiñadas, almendras bañadas en chocolate, pan dulce, higos y quién sabe cuántas cosas más.
"A esta altura de la noche, los más chicos se duermen, los adolescentes no ven la hora de salir con sus amigos y el tío Juan Carlos, que ya se tomó varias copas de vino, es candidato a caerse en la pileta mientras juega con el perro", cuenta Isabel de Canning.
Como en todas las fiestas se cocina de más, "por miedo a que falte", casi siempre sobra comida. Lo ideal es repartirlo entre los comensales o dejarlo para el día siguiente, en caso de ser las mismas personas, para no volver a cocinar y poder estar más distendidos.

Llegó Papá Noél

Cuando hay chicos en una familia las fiestas adquieren otra magia y todos se vuelven cómplices de un momento único para los más pequeños de la casa. El complot empieza con la compra o el pedido del traje. Luego, todos hacen la prueba y el más idóneo, es decir, al que mejor le queda el atuendo, es el elegido. Con 40 grados centígrados de calor, el afortunado adelgaza cinco kilos en tres minutos de tanto transpirar.
La noche se llena de risas y regalos. Estos últimos son un punto que pueden despertar celos y envidia. Hay quienes se organizan con el sistema de "amigo invisible" pero, más allá de que los presentes son un simbolismo, siempre alguien se queja o empieza a tirar indirectas, como flechas, para dejar en claro que está disconforme con su regalo, que "seguro costó mucho menos" que el de otra persona. A sus 65 años, Isabel asegura que la bombacha rosa "es un clásico" desde que tiene memoria.

Reemplacemos la pirotecnia por globos

Luego del brindis, los chicos, y no tan chicos, salen al patio o la calle para encender estrellitas, lanzar cañitas voladoras o prender fuegos artificiales e iluminar la noche. Aunque los fuegos artificiales pintan el cielo, la pirotecnia es una de las principales causas de accidentes por estas fechas. Miles de personas son atendidas por el mal uso de este tipo de elementos.
La navidad pasada, la familia de Adrian estuvo muy cerca de sumarse a las estadísticas. Había comprado un "arsenal de pirotecnia" para la ocasión pero algo salió mal. La torta de cañitas voladoras se dio vuelta y apuntó directamente a la familia, que miraba de lejos. Ni las sillas ni las mesas alcanzaban para protegerse. "La oma estaba sentada en un sillón mirando todo. Se reía, aplaudía y no se había dado cuenta de que se le había prendido fuego el vestido. ¡Menos mal que teníamos un sifón a mano!", recuerda Adrian.
Ante este panorama, tan repetido, en los últimos años comenzó una campaña para cambiar la pirotecnia por globos inflados con helio que se sueltan después de las doce.

Pasar una velada inolvidable sólo depende de nosotros


Es de buen invitado ofrecer ayuda a los anfitriones pero este tema siempre genera disputas, porque no todos están dispuestos a colaborar. Por eso, es importante dejar claro desde entrada que lo mejor es dar una mano entre todos.
"Los padres de mi cuñado siempre llegan a última hora, cuando todo está listo. Y al momento de levantar la mesa los dos se esfuman", se queja Luciana.
Para disfrutar de las fiestas en paz hay que evitar ciertos temas de conversación. Ese día no hay que hablar de política, ni de fútbol, ni de religión. En general, es preferible evitar todos los temas que pueden generar roces, malos entendidos o discusiones innecesarias pero, a veces, las copitas de más no ayudan. Isabel sostiene que cuando su tío Juan Carlos pasa su límite etílico "no hay quién lo detenga" y agrega: "se pone a hablar de las elecciones, los cuadros de fútbol, del Papa Francisco y, para rematarla, abre un debate sobre despenalización. Así, todos terminan enojados".
Son un quilombo, nos enojamos, nos quejamos, nos peleamos pero nos queremos mutuamente, sino no nos reencontraríamos cada año. Así son las fiestas argentinas.

Tradiciones de Navidad

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12 UVAS
Las doce uvas es una tradición de origen español y extendida a otros países hispanoamericanos como México, Venezuela, Bolivia, Ecuador, Perú, Chile,  Costa Rica. Consiste en comerse 12 uvas, una por cada campanada a las 12 de la noche del 31 de diciembre (Nochevieja). El lugar tradicional de las 12 campanadas en España es la Puerta del Sol (Madrid). Según la tradición, se cree que el que se coma las doce uvas al compás de las campanadas tendrá un año próspero. 
En 1909, agricultores levantinos de Almería, Murcia y Alicante, encontrándose en ese año con excedente de uva y con objeto de sacar al mercado la producción, lograron popularizar la costumbre y darle el impulso definitivo que, desde entonces, acabaría por convertirla en consolidada tradición.

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MUERDAGO

Besarse bajo el muérdago es una más de las antiquísimas celebraciones que se originaron en la Europa Celta y que a través de los siglos fue evolucionando hasta acabar siendo una costumbre y tradición navideña.
Evidentemente, en sus orígenes nada tenía que ver la Navidad con todo lo que el muérdago representaba para los celtas.  Éstos la consideraban una planta con numerosas propiedades medicinales, a la vez que místicas. Muchos remedios y ungüentos utilizados desde la época de los celtas estaban realizados a partir de esta planta.
Entre las muchas bondades que se le atribuía al muérdago se encontraba el considerarlo afrodisiaco, un potenciador de la fertilidad y la planta de la paz y el amor. Esto llevó a que muchos fueran los hogares en los que se colgase una rama de muérdago en la misma entrada, a modo de atraer la buena suerte para sus habitantes y visitantes, que reinase en aquella casa el amor y la paz y a la vez que fuese bendecida con muchos hijos.
De ahí nació la costumbre de abrazarse y besarse al llegar a una casa y hacerlo cruzando el umbral en el que se encontraba el muérdago colgado.
Con el paso de los siglos y la instauración de las costumbres navideñas, el muérdago continuó siendo uno de los elementos presentes en la decoración y, por tanto, continuando la tradición de que besarse bajo una rama de esta planta proporcionaría suerte y amor.


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ARBOL

La tradición del árbol de Navidad se inició a partir de una leyenda europea. Durante una fría noche de invierno un niño buscó refugio en la casa de un leñador y su esposa, quienes lo recibieron y le dieron de comer. Entonces, el pequeño se convirtió en un ángel vestido de oro: era el niño Dios.
Para recompensar la bondad recibida, tomó una rama de un pino y les dijo que la sembraran, prometiéndoles que cada año daría frutos. Y así fue, el árbol dio manzanas de oro y nueces de plata.
Asimismo, los germanos vestían los árboles con manzanas o piedras pintadas durante el invierno para que los espíritus buenos que los habitaban regresasen pronto. Ese fue el origen de los adornos. Se dice que hay que agregarle un nuevo cada año y renovarlo cada siete.


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PESEBRE

Fue Francisco de Asís quien popularizó la costumbre de armar un pesebre. En su viaje a Belén, en 1220, se asombró por el modo en que celebraban la Navidad. Entonces, de regreso en Italia, le pidió autorización al Papa Honorio III para representar el nacimiento de Jesús con un pesebre viviente. Luego la tradición se extendió por Europa y después por el resto del mundo.


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EL FUTURO ESTA EN TUS ZAPATOS

Los zapatos encierran varios rituales. Para garantizar un año próspero hay que meter en el zapato derecho un billete y dejarlo ahí durante toda la Noche Vieja. Como la costumbre es americana, suele utilizarse un dólar.
También se puede consultar cómo será el nuevo año lanzando hacia arriba un zapato en la mañana del día de Año Nuevo. Si cae boca arriba es símbolo de buena suerte, de costado es regular y boca abajo es mala suerte.
Otro ritual consiste en escribir tres deseos en un papel, meterlo en el zapato derecho y tenerlo bien junto al pie en el cambio de año. Se supone que así uno de los tres deseos se cumplirá.


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DIN DON DAN

Antiguamente se decía que las campanas eran usadas para ahuyentar a los malos espíritus, por eso se colgaban en las puertas o ventanas. Sin embargo, hoy representan la alegría del nacimiento del niño Jesús y de la llegada de la Navidad.


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LA LUZ DE LA ESPERANZA

La tradición de encender velas durante Navidad alude a cuando la Virgen María trajo al mundo al Niño a la luz de una vela. De ahí su significado. En la actualidad se encienden velas de colores y a cada uno se le adjudican propiedades diferentes: amarilla para el dinero y el trabajo; roja para el amor; azul para la tranquilidad; verde para la esperanza; o blanca para la paz y la tranquilidad.

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DEJA LA VALIJA PREPARADA

Aquellos que deseen tener un año lleno de viajes deben poner unas pocas prendas en una valija y déjala afuera en la puerta de su casa. Hay quienes sostienen que se deber dar una vuelta a la manzana llevando la valija a cuestas.

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LESIONES EN LOS OJOS

En esta época del año son muchas las personas que sufren daños oculares causados por el corcho de bebidas espumantes. Por ese motivo, y para evitar un mal momento, se aconseja no apuntar con la botella hacia ninguna persona, no agitar las bebidas espumantes y cubrir el corcho con algún repasador.

 



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