DIARIO DE VIAJE | CAPRI | #193 DIC 2014
La isla de las sirenas

El viajero llega a la Isla de Capri atraído por cavernas misteriosas y leyenda de sirenas. Con una superficie que apenas supera los diez kilómetros cuadrados. La isla es uno de los principales destinos turísticos de Italia.

El viajero llega a la isla más famosa y visitada del Golfo de Nápoles por vía marítima. La belleza  de su entorno y las leyendas envuelven a la mística Isla de Capri, que alguna vez formó parte del continente, en un halo de misterio.
Según la mitología, alguna vez fue el legendario refugio de las sirenas, cuyo canto hechizaba a los marineros para conducirlos a la perdición. "La Odisea" de Homero relata el encuentro de Ulises con esos seres misteriosos que quisieron seducirlo con sus cantos. La leyenda cuenta que Ulises "se tapó con cera los oídos y se hizo encadenar al mástil de la nave" para protegerse del canto de Parténope, la menor de las tres sirenas, quien se ahogó de pena de pena y tristeza, desilusionada por su fracaso.
El origen del nombre de Capri es incierto. Algunos consideran que deriva del término latino Capreae (lugar de cabras), aunque su origen podría ser del griego Kapros (jabalí) o incluso del etrusco Capra (terreno de sepultura). En la antigüedad creían que su nombre venía del término Kapreae (isla de las piedras). Sea como sea, siempre ha maravillado a todos aquellos que se acercan a conocerla.
Las condiciones marítimas óptimas invitan al viajero a bordear la Isla de Capri, ubicada en el mar Tirreno, frente a la península Sorrentina. El recorrido comienza en uno de los puertos más importante de Capri, conocido como Marina Grande. El navío se dirige hacia el oeste para costear la playa de Marina Grande y los Baños de Tiberio. El tramo de costa siguiente le acerca una majestuosa vista de los altos acantilados de roca calcárea con hendiduras y cuevas cubiertas por una rica vegetación autóctona.

GROTTA AZZURRA 

Una vez superada la Punta de Gramola, la embarcación llega a la Gruta Azul, que debe su nombre al intenso color de sus aguas, incrementado por la luz que penetra a través la entrada de la cueva.
Originalmente era un lugar temido por los lugareños, debido a las leyendas populares que la señalaban como el hogar de brujas y monstruos. Recién a comienzos del siglo XIX se convirtió en un punto turístico célebre. La leyenda cuenta que la gruta fue popularizada por el artista polaco Klopisch después de que un pescador local le mostrara el sitio en 1826.
Dentro de la cueva, una plataforma natural con una escala de atraque posibilita el desembarque para contemplar la gruta desde tierra firme. El viajero se maravilla por el eco del lugar, mientras sus ojos se pierden en las aguas, que parecen estar iluminadas por debajo.
En el exterior, sobre la gruta, se encuentran los restos de la Villetta de Gradola o Gradelle, una pequeña villa de época romana.

GRUTAS MISTERIOSAS

Continuando la vuelta hacia el oeste, una vez superado el Faro de Punta Carena se suceden una serie de cuevas marinas: la Cueva de los Santos, en cuyo interior la erosión calcárea y la acción del mar modelaron formas que recuerdan estatuas de tema religioso; la Cueva Roja, llamada así por el color oscuro de las aguas, a causa de las algas y a las inflorescencias submarinas; la Cueva Verde, rica en efectos luminosos y cromáticos.El viaje continúa hacia el Albergue de los Marineros, una cueva utilizada por los pescadores durante las tempestades imprevistas.
A medida que el navío avanza, la costa se vuelve alta y denuda, marcada por erosiones en la roca calcárea.
Pasada la Punta de Tragara, el viajero contempla los "Farallones". Los tres colosos de roca, que superan los cien metros de altura, emergen desde las profundidades de las aguas. El tiempo parece detenerse mientras el viajero las contempla, para luego dejarlas atrás.
Después de atravesar la Punta del Capo, la embarcación costea un tramo caracterizado por gruesos bloques rocosos, luego de los cuales se eleva el Scoglio della Ricotta (Escollo del Requesón).
El paseo concluye cuando la embarcación regresa a Marina Grande. En esta oportunidad, el puerto invita al viajero a realizar un paseo para contemplar los magníficos yates. Durante el resto de la jornada se dedica a recorrer Capri, la principal localidad de la isla. Sus calles de casas blancas, tiendas y restaurantes típicos lo envuelven y lo llevan a descubrir la Torre del Reloj y la Iglesia de San Estefano. En los alrededores de la iglesia, un estilo medieval muy intenso lo transporta a en el tiempo. ©

 

 



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