TESOROS DE BUENOS AIRES | TOTEM CANADIENSE | #183 FEB 2014
Un totem en Buenos Aires

El monumento ubicado en el barrio de Retiro se encuentra en el lugar desde 2012 y reemplaza al original que había sido donado por Canadá en 1968. Está tallado en un tronco de cedro rojo, y los motivos que reproduce pertenecen a la cultura aborigen canadiense.

Un tótem es un ser animado o inanimado del que cree descender una tribu, a la que también protege. No sólo representa lo religioso sino lo mágico. Se lo adora y, al mismo tiempo, se le teme. La palabra tótem proviene de la lengua Ojibwa, hablada por indígenas nativos de América del Norte, y se utilizaba para designar un tipo específico de monumento. En la actualidad, estas imponentes esculturas pueden encontrarse cerca de las costas del Océano Pacífico, tanto de Estados Unidos como de Canadá.
A principios de la década del ’60, la entonces Municipalidad de Buenos Aires nombró a la plaza ubicada frente a la terminal de ómnibus de Retiro como Plaza Canadá. A modo de agradecimiento el Embajador del país nórdico en Argentina donó un tótem para que se erigiera allí. En 1964 el monumento llegó a nuestro puerto y fue emplazado.
“Nada sabemos de su culto; razón de más para soñarlo en el crepúsculo dudoso”, narraba Jorge Luis Borges en su libro Atlas, publicado en 1984 con la colaboración de María Kodama. Así el talentoso escritor trataba de ponerle historia al poste de madera de cedro tallado, de 21 metros de alto. Las figuras representaban distintos animales mitológicos del pueblo kwakiutis.
La falta de mantenimiento debilitó sus cimientos y en febrero de 2008, en medio de polémicas, fue retirado por el Ministerio de Cultura porteño. Las autoridades, tras una larga búsqueda, dieron con la tribu canadiense que lo había tallado y encargaron uno nuevo, que es el que desde 2012 se encuentra emplazado en el lugar.
El autor de la obra es Stan Hunt, hijo del artista que había esculpido la pieza original. El tótem está tallado en un tronco de cedro rojo, y los motivos que reproduce -animales y figuras geométricas policromadas negras, blancas, rojas, verdes y amarillas- constituyen la base de los ritos, la filosofía y las leyendas fundacionales de la cultura aborigen canadiense.
La mayor parte del tiempo que se demoró la obra se debió a la búsqueda de un tronco que tuviera las dimensiones del primero y al proceso para estacionarlo. Luego vino la etapa de tallado, de la que participaron 12 personas coordinadas por Hunt. Las figuras de la pieza pertenecen al grupo de postes conmemorativos y heráldicos, y en este caso representan al clan Geeksem, de la tribu Kwakiutl.
Como su antecesor, el gigante de colores que se impone en Plaza Canadá, de Retiro, convive con el paso presuroso de peatones y automovilistas. Aquí no tiene la significación que adquiere en el pueblo de Kwakiutis, pero sin dudas es uno de los tesoros que ofrece la Ciudad de Buenos Aires. ©




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