POSTALES | ABADIA SAN BENITO | #188 JUL 2014

Belleza y espiritualidad

Esas dos cualidades se conjugan en la Abadía de San Benito de Buenos Aires, ubicada en el barrio porteño de Palermo. Su construcción comenzó 1924 y se extendió por más de 60 años.
Este año será la sede de la exposición nacional Casa FOA.

En el corazón de Palermo, en medio del bullicio del tránsito y de las voces de los chicos que salen de los colegios aledaños, se alza un páramo donde sólo se respira paz. Ubicada en Gorostiaga 1908 y Luis María Campos, la Abadía de San Benito palpita un ritmo destino al resto de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA).
Este gigante de 5 mil metros cuadrados es una obra arquitectónica singular, tanto por su belleza interna y externa, como por su riqueza histórica, la cual se remonta a principios del siglo XX. Por este motivo, la Abadía cuenta con protección estructural, según la cual "toda modificación que se realice debe ser aprobada previamente por el Área de Protección Histórica (APH) de la CABA".

LOS BENEDICTINOS EN BUENOS AIRES.

Entre 1914 y 1915 seis benedictinos, que formaban parte de la Abadía  Castellana de Santo Domingo, de Silos y Burgos (España), llegaron a Buenos Aires. Entre ellos se encontraba el fray Andrés Azcárete, que ya en Argentina se ordenó como sacerdote.
Los seis peregrinaron por distintos barrios de la Ciudad de Buenos Aires hasta que se instalaron de forma definitiva en la zona de Belgrano/Palermo. En 1919 consiguieron un oratorio con casa anexa -ubicado en Olleros 2342-, el cual era propiedad de los descendientes de Don Ernesto Tornquist. Allí desarrollaron su misión sacerdotal y como monjes benedictinos, aunque ese no fue su lugar de residencia.
El oratorio estaba a cargo del salesiano Padre Glendi, que falleció en julio de 1919. Tras la muerte de éste, el Padre Azcárate, como Superior de la Orden, se hizo cargo de la capilla, conocida como Capilla de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro. Por aquellos años, el Padre Azcárate estaba abocado en la búsqueda de un lugar más apropiado para la futura Abadía.

AMPLIACIÓN DEL MONASTERIO

El 5 de octubre de 1920 se colocó la Piedra Fundamental de la Iglesia del Santo Cristo, que fue bendecida por el Papa Benedicto XV y tuvo como padrinos a Martín Errázuriz y Mercedes Guerrico. 
Al poco tiempo se contactó a dos importantes arquitectos del Buenos Aires de aquella época, Martín Noel y Alejandro Bustillo (creador del Banco Nación de Plaza de Mayo y el Hotel Llao Llao de Bariloche, entre otras obras), y al salesiano Padre Vespignani, para que realizaran el proyecto de la Iglesia, pero éste nunca llegó a concretarse, ya que el plan definitivo correspondió al Presbítero Eleuterio González, uno de los primeros seis monjes llegados en 1915.
Entre 1922 y 1923 comenzó la compra de los terrenos aledaños a la capilla, con la ayuda y el apoyo de uno de los hijos y heredero de Don Ernesto Tornquist, Adolfo, que era sacerdote de la Orden de los Salesianos, gran amigo y benefactor de los benedictinos.
También se realizaron varias colectas promovidas por un grupo de señoras de la elite de Buenos Aires, entre las cuales se destacan las señoras de Meyer Pellegrini, Pirovano, Sánchez Elía, Alvear, Madero y Victorica Roca, entre otras.
En primer lugar, con lo recaudado se adquirió la quinta de Anchorena, ubicada sobre la calle Maure, y se restauró la casona que allí se encontraba. Luego se compró el resto de la manzana a los descendientes de Tornquist.

LA ABADÍA DE SAN BENITO

La construcción de la Iglesia del Santo Cristo comenzó el 17 de marzo de 1924, con una donación de Mercedes Guerrico y el esfuerzo del Padre Azcárate. Bajo la dirección de éste último, el Monasterio de San Benito creció hasta llegar a Abadía.
Entre 1920 y agosto de 1926 funcionó como "Celda".  Luego pasó a ser  "Priorato Simple", hasta que el 29 de marzo de 1939 se convirtió en "Priorato Conventual", ya independiente de la Abadía de Silos que lo había fundado. A partir del 28 de octubre de 1950 pasó a ser Abadía de San Benito de Buenos Aires y su primer Abad fue el Padre Azcárate.
El 30 de septiembre de 1962, con los 70 años cumplidos, el Padre Azcárate pidió su retiro al Superior de la Comunidad de Solesmes. La solicitud se concretó un año después y el Padre Lorenzo Molinero, que había llegado cuando el monasterio pasó de "Celda" a "Priorato Simple", asumió como Abad. Azcárate nunca cortó la comunicación con Abad Lorenzo Molinero; siempre estuvo al tanto de lo que ocurría en Buenos Aires. 
En primera instancia las celdas fueron habitadas por novicios y luego pasaron a ser las viviendas de sacerdotes. Entre 1970 y el 2000 estuvieron abiertas al público como residencia para estudiantes del interior.

ESTILO ARQUITECTÓNICO

La obra tomó muchos rasgos ideados por González, que contaba con vastos conocimientos de arquitectura. La construcción de los diversos sectores se prolongó durante más de seis décadas, factor que contribuyó a la participación de numerosos arquitectos y presbíteros en la definición de sus estilos, lo cuales se reflejan en sus celdas, pasillos, arcadas y cielorrasos con arcos de medio punto.
El estilo del edificio es ecléctico y resulta un gran ejemplo de historicismo tardío. Posee un estilo neomedieval con referencia de los estilos romántico y gótico tardíos. También se pueden hallar rasgos del estilo lombardo, la escuela de Borgoña y una clara reminiscencia colonial.
La Iglesia Principal fue construida en 1941, gracias a una donación realizada por la familia Blaquier. Los aportes de las familias de Buenos Aires, así como al donación del terreno por parte de la familia Tornquist, ayudaron a que la edificación creciera reflejando la arquitectura de cada época.
El patio central evoca a situaciones intimistas que responden a la forma de vida benedictina, mientras que las galerías monacales del parque que abraza la Abadía reivindican el espíritu católico.
A excepción de una gran palmera pindó que corona el patio central y una magnolia plantada en 1925, que tienen largo tiempo en la Abadía, el resto de las especies que conviven en el parque son tan eclécticas y de épocas dispares, como la arquitectura del lugar.

CASA FOA 2014

Desde el 10 de octubre hasta el 16 de noviembre, la Abadía será sede de Casa FOA 2014.  Los visitantes podrán disfrutar de 45 espacios intervenidos por los mejores diseñadores y arquitectos del país; una galería dedicada a los oficios y los artesanos; un pulmón verde engalanado con propuestas innovadoras de paisajismo; un espacio para los nuevos talentos; y un café para detenerse a apreciar el entorno.
El edificio fue dado en uso por parte de la Orden Benedictina al movimiento cristiano Sodalicio de Vida Cristiana, que se encargará, una vez finalizada la muestra, de realizar actividades de formación educativa para la comunidad y utilizar la Abadía como un lugar de actividad cultural, espititual y de "encuentro".
Casa FOA es una exposición nacional de arquitectura, industria, diseño interior y paisajismo. Fue creada por iniciativa de Mercedes Malbran de Campos en 1985, con el objetivo de recaudar fondos para la Fundación Oftalmológica Argentina (FOA) Jorge Malban, a la cual se destinará todo el dinero recaudado en la venta de entradas.
La exposición se llevará a cabo en los jardines, la planta baja y el primer piso de la Abadía. Casa FOA "realizará mejoras edilicias", como la rampa para discapacitados, y dejará establecidos ambientes como "los baños públicos, una biblioteca y un auditorio".
Al igual que todos los años, se llevarán a cabo las Becas Casa FOA de Arquitectura y Paisajismo, y el concurso de Bancos Urbanos.
Además, cada viernes, al caer el sol, la Abadía dejará sus puertas abiertas para que los visitantes realicen un recorrido nocturno con actividades, desfiles de moda, grupos de música en vivo y encuentros con los protagonistas que le ponen vida a los espacios de la muestra. ©

TXT & FOTOS: Grupo Editorial Metro

MAS FOTOS