INFORME | ALCOHOL Y ADOLENSCENCIA| #188 JUL 2014
Mala Bebida

La ingesta de alcohol en los adolescentes es una problemática social extendida en la que,
cada vez, los jóvenes se inician a edades más tempranas.
Desde Metro te explicamos los riesgos que implica esta práctica.

Las cifras oficiales en Argentina registran un crecimiento en la cantidad de jóvenes que consumen alcohol y una disminución en la edad en la que comienzan a beber. La Encuesta Nacional de Estudiantes de Enseñanza Media realizada por la Secretaría de Programación para la Prevención de la Drogadicción y la Lucha contra el Narcotráfico (Sedronar), señaló que casi un millón de adolescentes de 13 a 17 años sufren consecuencias físicas, psicológicas y sociales por la ingesta de bebidas alcohólicas.
Si bien en los últimos años se mantuvo estable el número absoluto de intoxicaciones tratadas en la guardia, las edades variaron.
A la hora de justificar los excesos, los jóvenes coinciden en algunos puntos, como la necesidad de consumir bebidas alcohólicas para "pertenecer" a un grupo y la "culturalización" de las previas antes del ingreso a los boliches. Mientras que la mezcla de alcohol con medicamentos psicoactivos y bebidas energizantes encabeza el listado de preocupaciones.
Alexis es un adolescente de 16 años que vive en el barrio porteño de Almagro. Fin de semana por medio, sus padres le permiten salir de noche con amigos. "Casi siempre vamos a bailar después de juntarnos en lo de Maxi, porque su vieja no tiene problemas con que hagamos la previa ahí", le contó a Metro. Además, detalló que, en las previas, suelen preferir bebidas blancas, como vodka o tequila, y vinos saborizados.
Por su parte, Macarena, una adolescente de 18 de la localidad bonaerense de Tigre, aseguró que con sus amigos no suelen salir, sino que prefieren "juntarse en una casa". Allí son corrientes algunos tragos –el fernet y los aperitivos aparecen como los favoritos- o el consumo de "Speed con vodka".
En tanto, Nicolás, un estudiante universitario de 23 años que vive en Lomas de Zamora, opinó que "las previas son cada vez más comunes, porque en los boliches todo sale el doble" y aseguró que de esa forma aprovechan "para tomar en alguna casa y ya entrar entonados al boliche". Además, contó que algunos de sus conocidos suelen combinar el consumo de alcohol con otras sustancias, fundamentalmente "marihuana o pastillas".
Estas prácticas se dan en medio de una era en la cual la mayoría de los spots publicitarios de fernet, cerveza y espumantes están destinados a un público adolescente, y casi todos apuntan a lo mismo: asociar alcohol con fiesta, placer y felicidad.

CONSUMIR PARA PERTENECER

La socióloga responsable de la investigación "Imaginarios sociales y prácticas de consumo de alcohol en adolescentes de escuelas de nivel medio", Cecilia Arizaga, destacó que "diversos estudios nacionales y extranjeros muestran una creciente equiparación del consumo femenino con el masculino".
Los resultados del estudio hablan de cómo los nuevos patrones de consumo conviven con imaginarios asociados a tradicionales construcciones sociales de género. "En este sentido, la imagen del chico que toma y de la chica que toma varía con relación a un eje en el que convergen los saberes, el gusto, el aguante y la percepción del riesgo", explicó Arizaga.
Al respecto, consideró que "el varón es el portador del saber experto y del gusto legítimo, cuestiones que van de la mano de la idea de aguante, es decir, precisa una mayor concentración etílica que la mujer para lograr desinhibirse".
Por otro lado, emerge una construcción del riesgo diferenciada por el género. "Si el aguante, o el no aguante femenino, como consecuencia de la precaria cultura alcohólica puede traer consecuencias de sentimientos negativos a nivel emocional y/o físico (las chicas suelen asociar al alcohol con sentirse deprimidas o descompuestas), en el tope de los riesgos que perciben varones y mujeres, adolescentes y adultos, respecto al consumo abusivo de alcohol aparece uno que intrínsecamente lo asocian con lo femenino: la relación entre alcohol y sexo, asociación que conforma una matriz de riesgo con niveles de importancia creciente que van desde la construcción de imagen de chica fácil hasta el embarazo adolescente", indicó la investigadora.
El documento también señala que la percepción de riesgo masculino remite a parámetros asociados a la violencia resultante de una desinhibición que deviene en agresividad.
Así mismo, el peligro que supone manejar mientras se consume o luego de consumir alcohol es percibido tanto por mujeres como por varones, pero son éstos quienes generalmente aparecen en el relato conduciendo alcoholizados.

COMO PREVENIR ADICCIONES EN LA JUVENTUD

Un estudio realizado por la consultora Universal McCann halló que el 81 por ciento de la gente joven argentina de clase media y alta toma alcohol. Esa porción de la población consultada -de entre 18 y 39 años- afirmó que toma alcohol, lo cual ubica a la Argentina en el segundo lugar en la tabla general de Latinoamérica, a sólo un punto del primer país, Venezuela.
Los enfoques para abordar la problemática van adquiriendo distintas características tendientes a la concientización, sobre todo, de los más jóvenes. En ese sentido, unos 600 chicos del Distrito Escolar 16 –conformado por Villa Devoto, Agronomía, Villa Pueyrredón y Villa Urquiza- mostraron el fruto de ocho meses de trabajo en actividades de prevención del tabaquismo y el alcoholismo.
Se trató de la primera experiencia del programa de prevención de adicciones propuesto por Sedronar y la Fundación por la Calidad y la Participación, y coordinado por el supervisor Luis María Rodríguez.
Los títulos de los trabajos expuestos resumieron el impacto social de las adicciones al alcohol y al tabaquismo y la importancia de trabajar en la prevención: "Y vos, ¿qué pensás?"; "Yo decido"; "Estar atentos"; "Segar la vida"; y "Por un futuro mejor".

CUESTIONAN NIVELES DE ALCOHOL PERMITIDOS AL CONDUCIR

Una reciente investigación del Centro de Experimentación y Seguridad Vial (Cesvi) objetó no sólo la efectividad de las normas argentinas, sino la validez de lo que se conoce como "valores recomendados" para tomar alcohol y poder conducir.
Según la legislación argentina, un conductor puede manejar con 0,50 gramos de alcohol por litro de sangre sin arriesgar problemas con la ley.
Sin embargo, el estudio de Cesvi reveló que con menos de un tercio de ese porcentaje las habilidades para manejar decrecen notablemente.

EL ALCOHOL COMO PUERTA DE ENTRADA A LAS DROGAS

En su recorrida por la localidad santafesina de Granadero Baigorria, donde visitó los terrenos donde se edificará un Centro de Día de las Adicciones, el titular de la Sedronar, Juan Carlos Molina, señaló la importancia de "combatir las adicciones con inclusión".
"Es fundamental trabajar en la prevención", afirmó el titular de la Sedronar, que remarcó que "hoy el alcohol es la puerta de entrada a las drogas".

ALCOHOL Y PSICOFARMACOS

Por otra parte, la Sedronar y el PAMI llevarán a cabo un trabajo conjunto con el objetivo de controlar la venta de psicofármacos. Estas sustancias se encuentran entre las más consumidas en Argentina y representan uno de los mayores factores involucrados en el consumo problemático de sustancias, debido a su uso indebido, muchas veces en combinación con alcohol u otros psicofármacos.
A pesar de que son de venta bajo receta archivada, hoy los psicofármacos son de fácil acceso para el público en general. En este sentido, ambas entidades dispusieron redoblar los controles por medio de la implementación de una serie de medidas, entre las cuales se destaca el desarrollo de un sistema de "receta electrónica" para controlar el uso de estas sustancias y evitar su desvío o utilización ilícita.
En la actualidad el abuso de los psicofármacos se extendió entre los jóvenes, lo cual convirtió a las "previas" en un escenario de riesgo extremo.
El objetivo, entonces, no sólo es avanzar en el control de esas sustancias, sino también en la prevención y concientización de esta problemática. ©



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