ENTREVISTAS | SOLEDAD VILLAMIL | #186 MAY 2014
El encanto de sus ojos

Es actriz, cantante y mamá de dos nenas. Protagonizó "El secreto de sus ojos" junto con Ricardo Darín y Guillermo Francella. En esta entrevista, Soledad Villamil recorre su carrera profesional;
habla sobre sus proyectos para este año; y aclara que la música y la actuación "no son en absoluto dos profesiones separadas", sino "distintas formas de expresarse artísticamente".

Soledad Villamil es una reconocida y talentosa artista que transitó por distintos escenarios y trabajó junto a los mejores profesionales del mundo del teatro, la televisión, el cine y la música. Sus primeros pasos en el arte fueron de la mano de la música. En su niñez, estudió distintos instrumentos como piano y flauta traversa. En su adolescencia, encontró su "lugar en el mundo" al asistir a sus primeras clases de actuación, a contraturno del colegio.
Fue nominada para varios premios por sus actuaciones en teatro, televisión y música, entre los que se destacan los premios: ACE, Martín Fierro, Cóndor y Gardel a la Música. En 2000, ganó el Premio Cóndor de Plata a la mejor actriz por su trabajo en la película "El mismo amor, la misma lluvia" de Juan José Campanella.
Diez años después, volvió a recibir el Cóndor de Plata por su papel en "El secreto de sus ojos" –también de Campanella-, ganadora del Premio Óscar como mejor película extranjera en la edición 2010.
En plena gira como cantante –que incluyó una visita al Teatro Ensamble de Banfield, el 29 de marzo-, Villamil proyecta un año cargado de funciones por todo el país y adelanta que también tiene en mente la elaboración de "un nuevo disco".
En esta entrevista con Revista Metro, repasa su infancia; recuerda sus otras ocupaciones antes de "vivir de la actuación"; y analiza la masividad de "El Secreto de sus ojos".
Además, Villamil cuenta como fue su participación junto a una empresa de cosmética en la presentación de una guía sobre autoestima destinada a madres e hijas para "poder difundir que hay modelos que impone la sociedad de consumo que sólo sirven para generar sufrimiento".

-¿Cómo fueron su infancia y su adolescencia?
-Hasta los siete años viví en La Plata. Recuerdo jugar mucho con los amigos de la cuadra en la vereda, dar vueltas a la manzana en bicicleta. Después nos mudamos a Buenos Aires con mis padres y mis hermanos, y todo cambió bastante. Empezó a ser una vida más de departamento y de ir a jugar a la plaza. Durante algunos años seguí visitando a mi familia en La Plata los fines de semana. Entonces, podía ver a mis amigos y jugar en la calle otra vez.
La adolescencia fue un período de descubrimientos, de empezar a preguntarme quién era y qué quería hacer de mi vida. Descubrí la actuación. Fue un momento muy importante de mi vida, con mucha oscuridad y mucha luz. Todo muy polarizado.

-¿Cuándo comenzó a dar sus primeros pasos en la actuación?
-A los quince años tomé una clase de teatro en contraturno, en el colegio. Me rompió la cabeza. La posibilidad de improvisar, de jugar a ser otras personas fue una sensación increíble. Además, sentía que me iba bien, que era buena para eso. Fue como encontrar mi lugar en el mundo.

-¿Y en la música?
-Mucho antes. A los cinco años mi mamá ya me llevaba a talleres de iniciación musical, a los ocho empecé a tomar clases de piano y a los trece a estudiar flauta traversa, que fue el instrumento al que más tiempo le dediqué. Luego la actuación fue desplazando un poco a la música, pero nunca la abandoné del todo, por suerte.

-¿Contó con el apoyo de su familia en ambos casos?
-¡Sí! En mi familia por suerte siempre estuvo muy valorada la formación artística.

-¿Cuándo decidió vivir de la música y de la actuación?
-Empecé a vivir de la actuación entre los 22 y 23 años. Fue algo que se dió naturalmente. No tomé la decisión, simplemente fue algo que ocurrió. En un momento ya no necesité tener otros trabajos. Antes había sido "baby sitter", encuestadora, maestra de recreación... De todo un poco.

-Si tuviese que elegir entre una de estas dos profesiones, ¿con cuál se quedaría?
-Para mí no son en absoluto dos profesiones separadas. Son distintas formas de expresarme artísticamente. No veo la necesidad de elegir a una por sobre la otra, por suerte.

-¿Qué le gusta más, la pantalla o el escenario? ¿Con cuál se siente más cómoda?
-Creo que en el escenario es donde me siento más cómoda. Es todo más inmediato, más del aquí y ahora. Y el encuentro en vivo con el público tiene una energía increíble. Disfruto mucho el encuentro con el público. Algunos tardan más en entregarse y otros son más "blanditos", pero a la hora de los bises todos terminan gritando, pidiendo otra, cantando y bailando.

-El Secreto de sus Ojos generó una revolución en el cine argentino. ¿Cómo vivió el fenómeno?
-El primer tiempo fue todo muy intenso. Era como estar permanentemente caminando a un metro del piso. También muy vertiginoso. Tanto reconocimiento y premios. Las emociones venían una detrás de otra sin respiro. Fue una experiencia impresionante.

-¿Qué fue lo que la llevó a aceptar el papel?
-Desde la primera lectura del guión quedé absolutamente atrapada por esa historia, por los personajes en general y, por supuesto, por el personaje que me ofrecían a mí.

-¿Hubo un quiebre en su carrera después de El Secreto de sus Ojos? ¿Qué puertas le abrió?
-Toda la difusión que tuvo la película, no sólo en nuestro país, sino también en el exterior, indudablemente le dio una proyección importante a mi trabajo. Y como ya me estaba dedicando a la canción desde hacía un par de años, también me abrió puertas para eso. Hice muchas giras y llevé mi espectáculo musical por Europa, Estados Unidos y Latinoamérica. De hecho lo sigo haciendo.

-Ahora está de gira. ¿Hasta cuándo tiene planeado extenderla?
-Todo este año ya tengo comprometidas funciones en distintos lugares, dentro y fuera del país. Espero tener tiempo también para preparar un nuevo disco.

-¿En qué consiste TRONECA?
-Es un espacio de producción que creamos junto a Federico Olivera, que también es el padre de mis hijas. Lo hicimos para poder darle curso a nuestros proyectos. Tanto a mi trabajo musical, como a su trabajo como escritor y director. Los dos necesitamos producir nuestras propias cosas, además de trabajar como actores cuando nos llaman del cine o de la tele.

-¿Cómo maneja los tiempos para poder trabajar y disfrutar de su familia al mismo tiempo?
-Es un desafío cotidiano. Una cosa es tan importante como la otra, sobre todo desde que soy mamá. Así que nos las vamos ingeniando para mantener el equilibrio, como cualquier familia de hoy donde los dos papás trabajan.

-¿Cómo es Soledad en casa y en el barrio?
-Me gusta mucho estar en mi casa y hacer vida de barrio, salir a hacer las compras, saludar a mis vecinos. Por suerte, vivo en un lugar donde esas cosas todavía se mantienen. Es un equilibrio muy necesario para mí, que por mi trabajo vivo situaciones de mucha exposición.

-Participó junto a la marca Dove en la presentación de la guía sobre autoestima destinada a madres e hijas. ¿Qué la impulsó a formar parte del proyecto?
-Me pareció muy interesante poder difundir que hay modelos que impone la sociedad de consumo que sólo sirven para generar sufrimiento, sobre todo en las mujeres, grandes y chicas. Es algo que me preocupa bastante, porque siento que cada vez es peor. Si no medís, pesás o lucís de determinada manera, te quedás afuera. Es un horror.

-¿Cómo es la relación con sus hijos? ¿Habla con ellos sobre el tema de la autoestima y -las presiones sociales?
-Tengo dos hijas mujeres de ocho y trece años, así que es un tema que está presente. Con el papá nos importa mucho que puedan confiar en ellas mismas y que puedan tener un pensamiento propio sin quedar sometidas a las presiones de las marcas y el consumo.

-Como figura pública y modelo a seguir de muchas jóvenes, ¿qué recomendaciones y consejos da a quienes comienzan, en lo que respecta a la obsesión con el cuerpo?
-Que una cosa es estar bien, sano y cuidarse, y otra muy distinta es querer ser alguien que en realidad no existe, un modelo ilusorio. Pero la responsabilidad no está tanto en las jóvenes, sino en la publicidad que cada vez impone modelos más delirantes e irreales. Mi consejo sería "cagate en todo eso". ©




TXT: Grupo Editorial Metro

MAS FOTOS