PERSONAJES | JUAN MANUEL VARELA | #192 NOV 2014
El "Rifle"

Es productor, periodista y amante de los deportes. A partir de su primera aparición ante las cámaras, "El Rifle" llegó para quedarse.
En esta oportunidad, repasa sus comienzos en el arte del periodismo, cuenta cómo vivió la cobertura del mundial de Brasil 2014 y asegura que muchas de las cosas que
hace al aire no podría hacerlas en su vida cotidiana a causa de su timidez.

Juan Manuel Varela, más conocido como "El Rifle", es productor y periodista deportivo. Graduado de la Universidad Católica Argentina (UCA), en 2001 comenzó a trabajar en Todo Noticias (TN) Deportivo como pasante. Su 1,92 metro de altura y su contextura delgada lo hicieron merecedor de su apodo.
En 2007 hizo su primera aparición al aire pero recién en 2009, con la cobertura de su primer Dakar, logró una mayor exposición. Al año siguiente comenzó a trabajar junto a Sergio Lapegue en el programa "Prende y apaga". Desde entonces conforman una de las duplas más explosivas de TN.
Dos años más tarde, en 2012, obtuvo el Martín Fierro a la Mejor Labor Periodística 2011. En la actualidad es columnista deportivo de "TeleNoche" (Canal 13) y "Atardecer de un día agitado" (FM 99.9 - La Cien). También es productor de Paranoyd, un portal pensado para gente joven y no tanto, que le gusta lo extremo, la música, el vértigo y las cosas lindas de la vida.
Bajo el sol de la mañana, "El Rifle" se encuentra con el equipo de Metro en uno de los tantos bares de Las Cañitas. Llega con su andar pausado, que le otorga un aire distendido. Oculto tras un par de gafas oscuras, pide un cortado para acompañar la charla.

-¿Cómo te iniciaste en el periodismo? ¿Fue algo que tenías decidido desde un principio?
-Sí, desde los once años lo tuve claro. En quinto grado una maestra nos hizo dibujar lo que nos gustaría ser de grandes. No sabía qué hacer y vi un compañero que dibujó un jugador de fútbol con un micrófono en la mano. Era un periodista deportivo. Entonces me fui enganchando. De pibe vivía mirando cosas, mi viejo me traía revistas, siempre con ese objetivo. En ningún momento dudé no estudiar periodismo deportivo, a pesar de que me hicieron un test vocacional en el secundario y me salió todo lo contrario. La psicopedagoga me dijo: "¿Por qué no te fijás otras carreras?, porque yo no te veo". Mi mamá tampoco.

-¿Recibiste el apoyo de tus viejos siempre?
-Sí, cien por ciento. Mis viejos me bancaron mi carrera, a pesar de que mi vieja no me veía. Pero no por un tema de mala, sino por un cariño de madre… En la vida cotidiana soy tímido, no soy lo que mucha gente ve en la televisión. Algo loco estoy, sino no podría trabajar de esto, pero se prende la luz roja y no sé qué me pasa, es como un chip que se activa y no tomo conciencia de toda la gente que está mirando.
Hay muchas cosas que sólo hago en televisión o en radio. Es mi trabajo. Sé que tengo que apuntar a la cámara y pensar que le estoy hablando a la cara de una persona. Entonces, mi vieja dudaba que me pudiera animar. Después, con el tiempo, se dio cuenta de que sí. Cuando terminé de cubrir mi primer Dakar, volví de Chile y en la habitación de la casa de mis viejos, que sigue estando igual, tenía una carta de mi vieja. Se había dado cuenta del sacrificio que hice durante toda mi vida para llegar a ese momento. Y me reveló que a ella le sorprendía de que le dijeran que era "la mamá del Rifle".

-¿Cómo empezó tu carrera profesional?
-Fui mucho tiempo pasante en TN, ganando 150 pesos por mes. Trabajaba prácticamente los siete días de la semana durante un montón de horas. Y me vieja me decía: "¿Por qué no te buscás otra cosa?". Yo sabía que ese era mi lugar. Sabía que me iba a dar lo que verdaderamente quería.

-¿Cuándo pasaste a estar fijo en el canal?
-Yo estaba como pasante pero a los seis meses ya tenía a cargo las coberturas de los fines de semana. De nombre y de sueldo era pasante, pero de trabajo y de cargo no, porque tenía gente y presupuestos a cargo. Era mucha responsabilidad. Cuando un compañero se fue a trabajar a Estados Unidos, me contrataron y mi estabilidad cambió mucho. Quizás en 2007 la gente se empezó a dar cuenta de que existía, porque comencé a salir en cámara.

-¿Recordás tu primera experiencia frente a la cámara?
-Un día no había nadie de deportes y Carlos Tévez hizo un gol. El productor general de TN, Marcelo Molina, llamó diciendo que teníamos que hacer última noticia de eso, que subiera alguien de deportes. El único que estaba era yo. Entonces, la productora Agustina Muda me dijo que subiera. Pero yo venía de Montevideo y estaba con la barba de cuatro días. Así que me afeité, le robé una camisa a Marcelo Fiasche y a la otra hora hice la columna esa. A la hora me pidieron que la repita, a la tercera hora me dijeron: "Subí con otra cosa". A la cuarta hora me dijeron: "Subí con lo que tengas". Ahí medio que quedé. Al otro día me hicieron hacer el post de River- Rosario Central, y cuando me pusieron con "Lape" ya quedé y medio que se formó la dupla.

-¿Cómo es la relación entre ustedes?
-Yo entre en 2001 al canal y siempre tuve buena onda con "Lape". Antes de salir en cámara, yo grababa audios que salían al aire. Antes de trabajar juntos en cámara, él ya presentaba mis audios. Para mí no es un amigo íntimo, es decir, los fines de semana no lo llamo para ver cómo está. Es la persona con la que mejor me llevo laboralmente, con la que mejor me entiendo. Yo lo miro a los ojos y ya sé para dónde tengo que ir. Digo una palabra, hago un gesto, y él ya sabe lo que tiene que hacer. Es un feedback muy grande. Es un conocimiento, primero, de afinidad, y, segundo, de tanto trabajar juntos. El año pasado él estaba más tiempo conmigo que con su mujer, porque pasábamos tres horas y pico en la radio, después de ahí nos íbamos al canal, que pasábamos cinco horas, y los fines de semana teníamos "Sábado en casa"con Maru Botana, donde pasábamos otras cinco horas más. Igual cada uno tiene su momento y su espacio. Quieras o no, es una especie de matrimonio en el que tenés que saber respetar al otro.

-Este año cubriste el mundial. ¿Cómo fue la experiencia Brasil 2014?
-¡Muy buena! Ya había ido al anterior, pero me preparé mentalmente para que sea mi último mundial, porque, a pesar de que puede haber 80 mundiales más, yo no sé lo que puede pasar de acá a cuatro años. Además, era en Brasil, había muchos argentinos y yo estaba seguro de que Argentina llegaba a semifinales. Me preparé mucho, viajé con antelación para ver cómo estaban algunas sedes e instalaciones. Todos los días pensaba qué nota podía hacer y cuando la terminaba ya pensaba en hacer otra. En esta profesión vos estas trabajando, pero también estás viviendo algo histórico. Hay gente que pagaría fortuna por vivir esas cosas que a vos te pagan por hacerlas.

-También llevaste a tu papá a ver uno de los partidos…
-Sí. Mi viejo nunca había ido a un mundial de fútbol y me parecía que era el único momento en el que lo podía llegar a hacer. Yo a mi viejo lo podía llevar al mundial completo pero no quise, porque estaba laburando. Argentina debutaba en el Maracaná -que si no es el estadio más importante a nivel fútbol, es uno de los más importantes-, era el Día del Padre y jugaba contra Bosnia, que era seguro que ganaba. Sentí que se daba todo para que lo lleve y no sólo era un regalo, sino un agradecimiento por todo lo que hizo. La única crítica que me hago como profesional en el mundial es haber llevado a mi viejo, porque ese día no estaba pensando cien por ciento en el trabajo, pero no me arrepiento.

-Tu predicción se cumplió. Argentina llegó a semifinales…
-Cuando llegamos a la final, le dije a mis compañeros: "Vamos en busca de quedar en la historia de la televisión argentina, vamos por la gloria". Yo pensaba que, si salíamos campeones del mundo, cuando se hiciera un documental, dentro de veinte años, alguno de nosotros iba a salir. Era quedar en la historia. El primer tiempo yo lo vi con mis compañeros en prensa y el segundo con los familiares de los jugadores. Estaba en un lugar privilegiado. Si Argentina llegaba a salir campeón del mundo, esas imágenes no las tenía nadie.

-¿Qué te sorprendió más de todo el trabajo que hiciste hasta ahora?
-La cobertura del salto de Félix Baumgartner (NdR: batió tres récords históricos al lanzarse en caída libre desde los 39.068 metros de altura). Transmitir durante 3 horas y 25 minutos solo y de corrido. Fue algo como decir: "¡Wow!". A mí no me gusta mucho el rating. Lo miro, lo analizo, pero no estoy con el minuto a minuto. No creo que una persona sea buena porque mida mucho o sea mala porque mida poco, lo mismo que un producto. Estaba convencido de que iba a ser un éxito, pero no me imaginaba que íbamos a hacer once puntos de rating. Tuve una satisfacción de decir: "¡Mirá lo que estamos haciendo!". Hasta que me funcione la cabeza voy a recordar ese momento. Era una transmisión que había arrancado a las seis de la mañana de un día y me fui del canal después de las cuatro de la madrugada del día siguiente. Fue una satisfacción efímera, un instante. Después me puse a pensar en que tenía que preparar el programa de la noche. Cambio rápido, porque a mí mismo no me sirve, sino me desconcentro y pierdo el foco.

-¿Qué proyectos a futuro tenés?
-Cero. Nunca planifiqué ni dije: "Me gustaría hacer esto o apunto a hacer aquello". Mi gerente me dice: "Vos no sabés lo que querés hacer. Yo te doy cosas, vos las hacés, las masticas, las probas y cuando te diste cuenta de que la pudiste hacer, ya te aburrís y querés hacer otra cosa". Me gusta hacer diferentes cosas. Nunca me imaginé un montón de cosas que aprendí y me gustaron en esta profesión. Ahora estoy focalizado con "TeleNoche" y tengo objetivos a corto y largo plazo en eso. Pienso en eso, en cómo mejorar "TN Extremo" o algunas cosas de "En síntesis" para el año que viene. El día que yo me ofrezca para hacer algo que no me llamaron, es que estoy haciendo algo mal, que me tenté con la lucecita roja o el maquillaje me llegó al cerebro. ©

 



TXT & FOTOS: Grupo Editorial Metro

LOS COLORES DE SU PASION

-Hace poco hiciste público de qué cuadro sos hincha.

-Quizás tomó más trascendencia porque lo dije en la mesa de Mirtha Legrand, pero ya lo había dicho. Si me preguntan, yo digo que soy de Independiente, porque no puede ser que a todos los periodistas deportivos no les guste el fútbol y trabajen hablando de fútbol, o sean de clubes chicos. No los critico, está todo perfecto, pero no lo comparto. No puede ser que, porque seas de un club grande, no puedas ser periodista deportivo. Yo sé que es un riesgo que corro, pero prefiero correrlo antes que decir que soy hincha de "El Porvenir", porque nací en Lanús. Pero, a pesar de que lo dije un montón de veces, me siguen acusando de que soy hincha de Boca; que soy hincha de River, porque "Lape" habla de Boca y yo lo cargo; que soy hincha de de Estudiantes, porque a me tocó cubrir la final de la Copa Libertadores de 2009; los hinchas de Independiente me acusan de ser de Racing, porque una vez me pelee con (Javier) Cantero; y los hinchas de Racing me acusan de que soy hincha de Independiente, porque lo habrán leído en algún lugar.

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