INFORME | FOBIAS Y TOC| #190 SEP 2014
¿Qué esconde el síntoma?

Los trastornos de ansiedad son el principal problema de salud mental.
En casos extremos pueden generar altos niveles de discapacidad, ya que coartan la libertad de las personas. En esta oportunidad, Metro aborda dos de sus variantes: fobias y TOC.

La ansiedad es un sentimiento generalizado de preocupación. Cuando se da sin razón aparente en forma de miedo excesivo a un objeto, de un ataque repentino de pánico o de una preocupación constante, se trata de un trastorno de ansiedad.
Existen distintos tipos de trastornos de ansiedad -ataque de pánico, fobia, trastorno obsesivo compulsivo (TOC), estrés postraumático o trastorno de ansiedad generalizada- y cada uno tiene características propias. Si bien pueden surgir a cualquier edad, aún se investigan los factores de riesgo.
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), "los trastornos de  ansiedad aumentan el riesgo de depresión",  una perturbación mental frecuente que se caracteriza por la presencia de tristeza, pérdida de interés o placer, sentimientos de culpa o falta de autoestima, trastornos del sueño o del apetito, sensación de cansancio y falta de concentración.
La depresión dificulta el desempeño en el trabajo o en la escuela, y la capacidad para afrontar la vida diaria. Además, puede volverse crónica o recurrente, y, en su forma más grave, conducir al suicidio.

MI PROPIA PRISIÓN

Los problemas de ansiedad no despiertan el mismo interés que las enfermedades que ponen en riesgo la vida de las personas y, por lo tanto, no constituyen una entidad que esté sometida a la denuncia. Debido a esto, cualquier estadística es sólo una aproximación.
A pesar de esta carencia, el coordinador del Programa de Salud Mental de la Región Sanitaria VI de la Provincia de Buenos Aires, Marcelo Rossi, sostiene que "es el problema más grave de salud mental que podemos encontrar en la población, ya que genera una discapacidad que puede llegar a niveles sorprendentes".
"Hay personas que no pueden realizar tareas sencillas, como salir de su casa o hacer una compra. Eso es grave, porque ven limitada su capacidad de construir una vida libre, dado que no pueden elegir qué pensar, hacer o dónde estar", explica Rossi en diálogo con Metro.
Desde la medicina, los síntomas de ansiedad son vistos como una manifestación incapacitarte de las personas, es decir, algo que genera un gran sufrimiento que, al volverse notorio, es necesario aliviar. Por otra parte, el psicoanálisis considera que el síntoma carga un mensaje y tiene un sentido, por lo cual, además de aliviarlo, es importante entender qué es lo que está tratando de manifestar.
El referente de Salud Mental de la Región VI –integrada por los municipios de Almirante Brown, Avellaneda, Berazategui, Esteban Echeverría, Ezeiza, Florencio Varela, Lanús, Lomas de Zamora y Quilmes- asegura que los síntomas de ansiedad aparecen "como expresión de un desvalimiento o vulnerabilidad".
Los problemas de ansiedad son muy frecuentes, debido a que se "dan en las estructuras neuróticas y porque se nutren de las características de la época en que vivimos", señala Rossi, para quien, desde la instauración de la Modernidad, "transitamos un período de tiempo inestable, en el cual las instituciones ya no son tan sólidas como antes, sino que están puestas en cuestión, por lo cual no sirven de apuntalamiento subjetivo para las personas".
A la caída de los grandes relatos, producto del advenimiento de la Postmodernidad, se sumó la aceleración de los tiempos, la competitividad reinante y la gran tendencia individualista de los últimos años. "Esto produjo un aumento de los fenómenos de ansiedad en la población", remarca.

FOBIAS

Según la Asociación Argentina de Trastornos de Ansiedad (AATA), se desconoce el número exacto de personas que padecen fobias, aunque algunos estudios poblacionales demostraron que "1 de cada 8 personas desarrollan la enfermedad, la cual afecta por igual a hombres y mujeres".
Al momento de hablar de este tipo de trastorno, es importante aclarar que existen dos clases: la fobia específica a un objeto y la fobia o ansiedad social. Quien padece la primera sufre un miedo intenso e irracional a un objeto que no representa peligro alguno.
"Las fobias específicas se originan en la imposibilidad de la persona de experimentar explícitamente un conflicto interior. La angustia y la intolerabilidad que le produce hace que esa energía generada por el conflicto sea trasladada a algo más inofensivo", detalla el coordinador del área de Salud Mental de la Región VI.
En ese sentido, la psicóloga de la Clínica Cruz Alba de Quilmes Natalia Naso indica que "el fóbico tiene miedo a un determinado estímulo que le provoca angustia pero ese objeto es sólo una causa aparente, es decir, no es más que el sustituto de un conflicto que está reprimido en el inconsciente y por lo tanto olvidado".
Las fobias más comunes son a volar, a las alturas en general, a los perros, a las arañas, a los lugares cerrados o demasiado abiertos, a los túneles, a sumergirse en el agua y a la sangre. María (22) siempre le tuvo asco a las cucarachas. A los 16 años encontró una en su cuarto y se quedó sin habla, paralizada. Quiso pedir ayuda pero no pudo emitir palabra alguna. Sentía que le faltaba el aire, se ahogaba y no podía respirar. Luego del episodio quedó sugestionada. Hasta el día de hoy, y luego de un intento fallido de terapia, teme que se le introduzcan en los oídos o en la boca.
"Las formas de las fobias son bastante caprichosas y, en general, están lejos de ser peligrosas", apunta Rossi, quien revela que esa característica las difiere del miedo, que es una emoción primaria de las personas. "Cuando somos pequeños y experimentamos por primera vez la satisfacción, inmediatamente después experimentamos la segunda de las sensaciones, que es el miedo a perder eso que nos dio la satisfacción."
Por otra parte, la fobia social suele producir mucha ansiedad ante situaciones donde se debe interactuar con otros. Esto no significa que la persona le tenga fobia a la gente, sino que se siente incómoda, inquieta y/o ansiosa en su presencia.
Quien padece este tipo de trastorno tiene la sensación de ser observado y juzgados por todos. En estos casos, la ansiedad aparece previa al encuentro y se manifiesta como incomodidad y/o vergüenza durante el evento social. Luego, el malestar puede persistir durante algunos días en forma de preocupación o humillación.
Un estudio realizado por el Centro de Investigaciones Médicas en Ansiedad (IMA) sobre 128 pacientes con este tipo de trastorno reveló que "el 73 por ciento mostró fracasos académicos y laborales graves o severos; el 25 por ciento reportó un deterioro moderado en su actividad; y sólo el 2 por ciento presentó un deterioro leve o nulo de sus rendimientos". Esto demuestra que la ansiedad social ocasiona un deterioro significativo en los rendimientos académicos y laborales.
En ambos tipos de fobias, las personas son conscientes de que sus miedos son irracionales pero sólo pensar en enfrentarlos les produce mucha ansiedad.
Natalia Naso considera que existen dos formas de reaccionar ante el objeto o situación que produce este tipo de trastorno. "Una de ellas es quedar paralizado, dado que el sujeto es tomado por el objeto y no cuenta con instrumentos para enfrentarlo. Otra es salir huyendo, es decir, evadir o evitar el encuentro con el objeto fóbico que genera angustia, con lo cual la vida queda cada vez más limitada y el conflicto inconsciente sigue sin resolverse", explica.
Las conductas evitativas pueden interferir en actividades cotidianas, como ir al colegio, al trabajo, salir a la calle o con amigos.
Otros síntomas típicos que se presentan en quienes padecen cualquier tipo de fobia son: sudoración, palpitaciones, náuseas, temblores, rubor y dificultad para hablar. A la vez, estos trastornos pueden aparecer acompañados por depresión y por otros desórdenes de ansiedad.

TRASTORNO OBSESIVO COMPULSIVO

La AATA estima que "entre el 2 y el 3 por ciento de la población sufre de esta enfermedad, que suele afectar por igual a hombres y mujeres,  excepto en los casos infantiles que suelen predominar en varones".  
Los TOC tienen un origen similar a las fobias. "Existe un conflicto profundo, desconocido e inconsciente para la persona, que genera una enorme angustia y una incapacidad para poder explicitarlo y conocerlo. Por eso desplaza toda la energía que esto genera hacia una idea, en este caso obsesiva, que aparece y reaparece a pesar de los esfuerzos de la persona para evitarlo", detalla Rossi y agrega: "Cuando la idea obsesiva es acompañada de una acción que la alivia temporalmente, a eso lo llamamos compulsión. Generalmente aparecen juntas, por eso se lo denomina Desorden Obsesivo Compulsivo".
Para la psicóloga de Cruz Alba, la obsesión puede plantearse como "un intento de solución a un temor particular que soporta una persona". "En las obsesiones aparece el sentimiento de culpa, que llega a torturar a quién padece este trastorno. Entonces, para ejercer la defensa contra la angustia, la persona puede desplegar un ritual determinado para impedir que 'algo' suceda", explica.
Quienes tienen TOC están convencidos de que, si no siguen ciertos rituales, algo malo les sucederá a ellos o a sus seres queridos; se preocupan por el orden, la limpieza y la simetría; y necesitan verificar cosas de manera repetitiva o en una secuencia específica.
Antes de salir de su casa, Julieta (20) abre la mochila por quinta vez en menos de una hora para asegurarse de tener las entradas del recital. En el colectivo la revisa otra dos veces más. "Por las dudas, no sea cosa que se hayan caído la última vez que me fijé si estaban".
Ignacio (32) estaciona su auto, desciende y se aleja pero a mitad del quinto paso se pregunta: "¿Lo cerré?". No lo recuerda, por eso regresa para cerciorarse. "Hay veces que digo: 'No vuelvo', pero después me quedo todo el día pensando si lo cerré o no. Entonces vuelvo."
Hay quienes se obsesionan con la idea de que algún extraño puede entrar en su casa. La persona actúa de modo compulsivo: traba y destraba las puertas varias veces para comprobar que hayan quedado bien cerradas.
También es muy común la obsesión con la salud, los gérmenes, la suciedad y el contagio. ¿Quién no vio una serie o película en la cual una persona se lava las manos todo el tiempo o evitar tocar cosas que pudieran estar «infectadas»? Un clásico ejemplo es la serie estadounidense Monk, cuyo protagonista, el ex agente de la policía Adrian Monk, padece este desorden.
Las personas que sufren este tipo de trastornos siempre son conscientes de que los rituales que llevan a cabo son irracionales pero dejar de hacerlos les genera muchísima ansiedad. En casos extremos, pueden deponer sus responsabilidades habituales para cumplir con estos actos.
El TOC es menos frecuente que la fobia pero, cuando es grave, genera mucha discapacidad en las personas, porque dificulta el desenvolvimiento espontáneo en algunos contextos e impide mantener la atención en intereses que no sean ideas que vuelven sobre su cabeza.

NO EXISTEN DOS CASOS IGUALES

Los problemas de ansiedad tienen numerosos orígenes y múltiples grados de gravedades, lo que produce diferentes niveles de discapacidad en las personas, por los cual los resultados varían según el abordaje de cada caso.
El coordinador del área de Salud Mental de la Región VI recalca que "el psicoanálisis ayuda a encontrar la explicación (al trastorno de ansiedad) pero no brinda algo que las personas que tienen problemas de salud de larga data necesitan, que es la rehabilitación". En ese sentido, las terapias de tipo cognitivo conductuales le dan a las personas los elementos para desenvolverse a la hora de recuperar el tiempo perdido a causa de la enfermedad.
Asimismo, las personas dominadas por sus ideas obsesivas o compulsiones se encuentran con muchas más dificultades al momento de dirigir la atención y la energía necesaria para practicar de terapia. En esos casos, que son de los más graves, los especialistas se ven obligados a utilizar una medicación al principio del tratamiento para favorecer el abordaje y posteriormente instaurar una terapia. ©



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La obra de teatro que pone en escena
el Desorden Obsesivo Compulsivo


Numerosos estudios demostraron que la televisión, el cine y el teatro son muy útiles a la hora de difundir mensajes vinculados a la salud en la población en general. El Ministerio de Salud de la Nación reveló que "los programas de ficción tienen un rol clave a la hora de brindar información a través de la voz y el cuerpo de los actores para desarmar los estereotipos en relación a las personas con padecimiento mental".
"El público presta especial atención a la información que aparece a través de los personajes, ya sea porque logran identificarse, sentir empatía o rechazo", indicaron desde el organismo público.
En ese sentido, la obra teatral "Toc Toc" de Laurent Baffie constituye un buen ejemplo, ya que, a través del humor, cuenta la historia de seis personajes que se encuentran en la sala espera de un psiquiatra para tratar su Trastorno Obsesivo Compulsivo. La directora Lía Jelín ya había presentado la obra en México, donde debió preparar a los actores con la ayuda de un especialista en TOC.
El actor Osqui Guzmán, quien forma parte del segundo elenco, interpreta a un paciente que sufre "aritmomanía", un impulso irresistible a contar objetos, palabras o realizar cálculos aritméticos. "En distintas oportunidades, después del espectáculo, dos personas me dijeron: 'Yo hice las cuentas con vos y son exactas'", comenta en diálogo con Metro.
Osqui considera que "la obra, de alguna manera, alivia a los espectadores". "Quienes padecen este tipo de trastorno comprueban que es algo que nos pasa a todos y no sólo a ellos", opina el actor.