ENTREVISTAS | DOLORES AVENDAÑO | #190 SEP 2014
El pincel mágico

Es ilustradora y atleta. Diseñó todas las portadas de la saga Harry Potter de J. K. Rowling
para la edición en español. En esta oportunidad, Dolores Avendaño repasa sus comienzos;
habla sobre el boom Harry Potter; y cuenta sus experiencias como ultramaratonista.

Dolores Avendaño nació el 3 de marzo de 1968 en Buenos Aires, Argentina. Desde pequeña tuvo claro cuál era su camino a seguir y todas sus acciones estuvieron orientadas a alcanzar una meta. Ilustradora y atleta, estudió diseño gráfico en la Universidad de Buenos Aires (UBA) e Ilustración en Rhode Island School of Design, Estados Unidos.
Su primer trabajo fue "On Halloween Night" (En la noche de Halloween) para una editorial norteamericana. Dolores es reconocida mundialmente por ilustrar todas las portadas de la saga Harry Potter de J. K. Rowling para la edición en español (1997- 2008).
En abril de 2003 se convirtió en la primeara y única mujer argentina en participar y completar la Marathon des Sables (243 kilómetros en el desierto del Sahara en Marruecos). En 2004 ganó las 100 Himalayan Miles. Al año siguiente ganó Mongolia Sunrise to Sunset (100 km en un día en las montañas del norte de Mongolia). En 2009 y 2010 intentó hacer cumbre en el Aconcagua.
En el abrigo de uno de los tantos cafés del barrio de Palermo, Dolores se encuentra con el equipo de Metro. Llega con su carpeta llena de ilustraciones y primeros ejemplares. La copia de su primer libro, aquel que marcó el comienzo de una etapa, la acompaña desde que tenía 24 años. Luego de la primera palabra, entre risas y anécdotas, comienza la magia.

-¿Cuándo descubriste que querías ilustrar libros infantiles?
-Mi madre tenía una colección de cuentos de hadas y cada libro era de un país distinto. Desde que tengo memoria, yo veía las ilustraciones de esos libros y decía: "Cuando sea grande quiero ser esto". Y decía "esto" porque no sabía qué era ser ilustrador. En ese momento sentía eso, no me cuestionaba si era posible o no. Sabía que cuando fuera grande quería ilustrar libros de mundos fantásticos para chicos.

-Además de ser ilustradora también sos atleta. ¿Cuándo surgió tu sueño de ser ultramaratonista?
-De adolescente, sobre todo cuando estaba en la secundaria, comencé a soñar que corría larga distancia. Me veía a mí misma corriendo a través de la naturaleza por distintos tipos de terreno. En ese momento yo no sabía que existían las ultramaratones (más de 42 kilómetros). Cuando recién empezaron, veía las películas de Indiana Jones y pensaba: "¡Quiero estar ahí, quiero vivir una gran aventura! No quiero estar sentada en la butaca mirándola". Ahí empezó a gestarse un poco lo de las carreras.

-¿Y a la hora de decidir entre ambas?
-No, lo de las carreras llevó su tiempo. Lo de la ilustración siempre estuvo ahí y fue primero. Terminé el colegio y estudié diseño gráfico, porque no existía la carrera de ilustración. Me recibí y decidí ir a estudiar ilustración. Investigué muchísimo sobre las distintas universidades hasta que encontré que Rhode Island School of Design (Estados Unidos) tenía como materia "Cuantos de hadas". Entonces sentí que era la universidad para mí y apliqué a esa sola. No había otra opción, no me interesaba ninguna otra.

-¿Entraste de inmediato?
-No. Me mandaron una carta diciendo que estaba en lista de espera, lo que fue shockeante, porque no esperaba eso. Igual no me desanimé. Me puse las pilas y los llamaba todas las semanas, porque en 1990 no había Internet. Hasta que finalmente, quince días antes de que empiecen las cases, me dijeron: "Entraste".

-¿Qué rescatás de esa experiencia?
-Fue realmente buenísima. Aprendí un montón. Lo bueno de esta universidad, al ser de arte, es que se respetaban las diferencias y cada uno era sí mismo. Por supuesto que hubo momentos difíciles, porque estaba sola. Por ejemplo, al mes de estar estudiando, dos de los tres profesores que tenía me recomendaron que me dedique a otra cosa, porque la ilustración no era para mí. No fue con mala onda. Ellos creían que era lo mejor para mí. Entonces les agradecí y decidí seguir estudiando ilustración, a pesar de que en mi clase había un grupo estudiantes que se llamaban "El regalo de Dios a la ilustración". Pero seguía firme con ese sueño. De ahí en más, no medí el esfuerzo que ponía para lograr mi objetivo, jamás miraba el reloj y hacía todo lo que podía, porque mi foco, mi vida, era cien por ciento la ilustración. Además, con el tiempo me hice muy buenos amigos.

-¿Cuál fue tu primer trabajo como ilustradora?
-"On Halloween Night" (En la noche de Halloween) fue mi primer libro y fue todo idea mía. En la primera entrevista me dieron el texto, que estaba impreso a máquina en dos carillas, y me dijeron: "Ilustralo" (el libro tiene 32 páginas). Estaba realmente feliz, porque había sido un esfuerzo enorme y finalmente lograrlo… Cuando salí, empecé a caminar por La Quinta Avenida hacia la estación de tren en Manhattan y me sentí rara. No me había dado cuenta de que iba mordiendo el paraguas para no gritar de la emoción. Fui la primera de mi grupo en conseguir trabajo, por lo cual, cuando terminé de ilustrar el libro, tres profesores me invitaron para que diera una charla en sus clases sobre lo que es ilustrar tu primer libro. Entre la audiencia de los alumnos estaban algunos de los miembros de "El regalo de Dios".

-¿Por qué regresaste a la Argentina?
-Me tuve que volver, porque se me vencía la visa de estudiante. Cuando vas a estudiar te dan una visa y, al terminar la carrera, tenés un año durante el cual podés trabajar legalmente. Si una empresa te contrata tiempo completo, te extienden la visa. Pero mi trabajo era independiente. La verdad, tenía miedo de volver a la Argentina. Me habían dado mi segundo libro y no sabía cómo me iba a manejar a larga distancia con el trabajo, porque todavía no había Internet y me interesaba mucho trabajar con Estados Unidos. Pero nunca sabés las vueltas de la vida. Si no hubiese vuelto, nunca hubiera ilustrado Harry Potter.

-¿Cómo llegaste a ilustrar las portadas de los libros de Harry Potter?
-Ya en Argentina, me enganché con un grupo de escritores, dentro del cual había una escritora de libros para chicos. En una reunión, ella me comentó que la editorial Emecé estaba buscando ilustradores que dibujaran caballos. Me pasó el dato y fui a la entrevista con mi primer libro, gracias al cual me dieron el trabajo. Terminé de ilustrar ese libro y, literalmente, el director de arte me dijo: "Tenemos un libro sobre un chico mago y necesitamos la tapa. ¿Te interesa?". "¡Un chico mago!, qué divertido. Sí, me encanta", le dije. Sentí que era para mí, porque me divirtió el tema. Y bueno, el chico mago era Harry Potter.

-¿Te dieron algún tipo de parámetro?
-Harry Potter está descripto en el texto. Lo que sí me dijeron siempre fue lo que querían en la portada. Fueron siempre muy específicos, aunque siempre estuvo en mis manos la interpretación del personaje y del clima. La interpretación de Harry Potter es mía, la creación de la escena, todo. Me dijeron: "Queremos el unicornio, el castillo, el perro de tres cabezas y a Harry Potter en la escoba".

-¿Alguna vez imaginaste lo que sería reconocido mundialmente?
-Ni me imaginé lo que venía después. Cuando Harry Potter empezó a ser un boom pude poner un poco más de foco en la parte deportiva. El día que cumplí 30 años me calló la ficha de que si no empezaba a entrenar, mi sueño de correr grandes aventuras nunca se iba a hacer realidad. En realidad, también lo que pasó fue que estaba un poco saturada de la ilustración y empecé a sentir la presión de que mi trabajo fuera bueno. Cuando me pasó eso, ya no estaba disfrutando tanto la ilustración. Entonces empecé a enfocarme en correr.

-¿Cuál fue tu primer carrera?
-Mi primera meta fue una maratón de 42 kilómetros. La corrí y quedé medio desorientada. ¿Era sólo eso? Al mes, vino mi entrenador con una revista española que tenía una foto doble página de unos corredores en el desierto del Sahara. Medio en broma, medio en serio, mi entrenador me la mostró y me dijo: "Esta es la carrera para vos". Miré la foto y dije: "Sí, esa es la carrera para mí". Después, leí el texto y eran 243 kilómetros. Vi eso y pensé: "Ok. Necesito mucho más entrenamiento del que creía". Me preparé durante dos años y la hice. Fui la primera argentina y quedé en el puesto 14 de 69 mujeres.

-También intentaste cumbre en el Aconcagua.
-Lo intenté dos veces. En 2009, mientras ilustraba la Biblia en italiano, hice mi primer intento de cumbre. Antes de ir hice toda la parte de bocetes, que los clientes analizaron mientras subía, y cuando volví terminé de ilustrar. No logré cumbre en esa oportunidad, porque nos tocó muy mal clima. Nos tocó el famoso viento blanco y tuvimos que bajar. El segundo intento fue al año siguiente. Yo no pude, porque me bajó el oxigeno en sangre, pero llegué hasta los 6 mil metros y cumplí una de mis metas, que era lograr dar toda la vuelta a la montaña. Obviamente no es lo mismo que la cumbre, pero fue algo muy lindo.

-¿Seguís compitiendo?
-Sigo corriendo pero no estoy entrenando. Estoy enfocada de vuelta en la ilustración, aunque hay una conexión entre ambas. La ilustración es algo más solitario y encerrado, mientras que correr es salir y conectase con el afuera. Estoy contentísima, agradecida y con varios trabajos. Aprendí a manejar el tema de la presión y ya no me afecta. Estoy en equilibrio. Ahora la ilustración no es al cien por ciento, hay otras cosas en mi vida.

-¿Cómo fue la experiencia de ilustrar la última portada de la saga de Harry Potter? ¿Lo consideraste el fin de una etapa o "tu Harry" siempre estará presente?
-Ilustrar la última portada de la saga Harry Potter fue, para mí, el cierre de una etapa y el comienzo de una nueva aventura. Así como Harry Potter me sorprendió en mi vida, a partir de la última portada me sentí abierta a nuevas sorpresas. Claro que Harry me marcó, al igual que mi primer libro, "On Halloween Night" (En la noche de Halloween). ©



TXT: Grupo Editorial Metro

MAS FOTOS