INFORME | CALENTAMIENTO GLOBAL | #196 MAR 2015
La era des deshielo

Considerado el problema ambiental más importante al que nos enfrentamos, el cambio climático, producto del calentamiento global, es la causa de la pérdida de biodiversidad,
el derretimiento de glaciares y fenómenos climáticos extremos.

l cambio climático es un hecho. Se considera el problema ambiental más importante al que se enfrenta la humanidad, ya que tiene consecuencias en todos los ámbitos de la existencia en nuestro planeta. Durante la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático se lo atribuyó "a la actividad humana que altera la composición de la atmósfera mundial".
Por su parte, la World Wildlife Fund (WWF), cuyo objetivo es "proponer e implementar soluciones para conservar la naturaleza, promover el uso sustentable de los recursos naturales y una conducta responsable del hombre en un contexto de cambio climático", señaló que el aumento global promedio de temperatura "se encuentra en los 0,8 º C" (en relación a los registros del último siglo). Esto se debe a la quema de combustibles fósiles y los cambios en el uso de la tierra, que liberan dióxido de carbono y otros gases de efecto invernadero (GEI) en la atmósfera, desde el inicio de la Revolución Industrial en el siglo XVIII. Como consecuencia, nos enfrentamos a la pérdida de biodiversidad, el derretimiento de glaciares y fenómenos climáticos extremos. "Estos impactos repercuten en las comunidades, afectando gravemente a 325 millones de personas, causando 300 mil muertes y generando pérdidas de 125 mil millones de dólares por año en todo el mundo", señaló la WWF.

TEMPERATURA EN AUMENTO

Debido al aumento de la temperatura media de la tierra, los vientos y las corrientes oceánicas mueven el calor alrededor del planeta, de modo que enfrían algunas zonas y calientan otras. Como resultado, el clima cambia de manera diversa en diferentes áreas.
El efecto invernadero es el calentamiento producido por ciertos gases de la atmósfera de la tierra que retienen el calor. El rápido aumento estos gases está modificando el clima de un modo tan vertiginoso que algunas especies no pueden adaptarse.
Históricamente, las temperaturas eran mucho más frías y grandes capas de hielo cubrían un amplio margen de la superficie terrestre. En la actualidad, las capas de hielo empezaron a derretirse, generando así el aumento del nivel del mar.
El cambio climático también implica condiciones meteorológicas más extremas, es decir, tormentas mayores y más pronunciadas, lluvias seguidas de sequías más prolongadas e intensas, que afectan los cultivos, y pérdida del suministro de agua proveniente de los glaciares.

RESERVORIOS DE AGUA DULCE EN PELIGRO

A nivel mundial, sólo el 3 por ciento del agua es dulce, mientras que el 97 por ciento restante corresponde al agua de los océanos. El cambio climático afecta significativamente los reservorios de agua dulce, cuya mayor reserva se encuentra en aguas subterráneas y en forma de hielo. Esto condiciona la subsistencia y el desarrollo de diferentes regiones del planeta.
El caso más cercano que nos toca vivir es la amenaza de las reservas de agua dulce de la Cordillera de los Andes. Los glaciares disminuyen su masa, debido al aumento de la temperatura, lo que supone una pérdida, en el mediano plazo, de la capacidad de retención de agua, que afectaría el régimen hidrográfico importantes cuencas hídricas regionales.
Durante los últimos 30 años, 63 de los principales glaciares en los campos de hielo en Patagonia se derritieron y contribuyeron a aumentar 0,042 milímetros por año el nivel del mar. A partir de 1995 el derretimiento se duplicó, es decir, el crecimiento del mar pasó a ser de 0,105 milímetros por año.

LA PUNTA DEL ICEBERG

Los polos influyen en el sistema climático global, pues regulan la temperatura de la tierra e integran del sistema de circulación de los océanos que determina los patrones de temperatura, lluvias y el funcionamiento saludable de la mayoría de los ecosistemas mundiales. Por lo tanto, los cambios que sufren los polos tienen graves consecuencias para todo el planeta.
La pérdida de hielo y nieve incrementa la cantidad de calor que es absorbida por la tierra y, por ende, acelera el cambio climático. Cuanto más hielo y nieve se derrite en los polos, más calor se acumula en el sistema climático global, que, a su vez, derrite más hielo y nieve, provocando un espiral sin fin. Si los glaciares y las capas de hielo del Ártico y la Antártida se derritieran completamente, el nivel global del mar podría elevarse 13 metros.
Además, las regiones polares proporcionan una importante cantidad de alimento para diferentes especies migratorias y son el hogar de muchas especies únicas que no se encuentran en ningún otro sitio.
Sin dudas, el cambio ya se vive en el Ártico y afecta a las especies que allí habitan, como es el caso de los osos polares, que necesitan el hielo para cazar su fuente principal de alimento: focas. A su vez, éstas necesitan el hielo para proteger a sus crías en un lugar libre de zorros, lobos y otros depredadores terrestres. Para subsistir, las focas también dependen de un gran suministro de peces, y los peces y otras presas pequeñas sólo se pueden encontrar en asociación con el hielo marino. En consecuencia, si el hielo marino desaparece del Ártico, se produciría un desequilibrio en la cadena alimenticia que desestabilizará un sistema que ya es muy frágil, debido al bajo número de especies que lo componen. Los científicos proyectan que el Ártico podría ser entre 2 y 4°C más cálido en los próximos 40 años.
Por otra parte, durante la última parte del siglo XX, diez capas de hielo correspondientes a la Península Antártica retrocedieron, ocasionando la perdida de una superficie de alrededor de 26 mil kilómetros cuadrados de hielo. Los científicos estiman que la Corriente Circumpolar Antártica (la corriente oceánica más grande del mundo) continuará calentándose y corriéndose hacia el sur. Como consecuencia, las especies migratorias como la ballena jorobada y la azul deberán viajar más lejos para alcanzar las áreas ricas en alimento, al sur de la Corriente Circumpolar Antártica. Los viajes más extensos les demandarán más consumo de energía y reducirán el tiempo disponible para que las ballenas puedan alimentarse.
La pérdida de hielo marino alrededor del Oeste de la Península Antártica ocasionó la reducción de la población del krill antártico y de los peces asociados al hielo marino, lo que se traduce en menos comida disponible para las focas, las aves marinas, los pingüinos y las especies de ballenas que migran o residen en el Océano Austral.

ÍNDICE PLANETA VIVO

En promedio, las poblaciones de mamíferos, aves, reptiles, anfibios y peces en todo el planeta son la mitad de lo que eran hace 40 años. La disminución más alarmante se presenta en América Latina, con una caída del 83 por ciento, debido a la transformación de los ambientes naturales, consecuencia de la deforestación y la agricultura, y la sobreexplotación de los recursos.
El Indice Planeta Vivo (IPV), que mide las tendencias de miles de poblaciones de especies de vertebrados, presenta una disminución de 52 por ciento entre 1970 y 2010. El estudio, realizado por la WWF, demuestra que, en menos de dos generaciones humanas, el tamaño de las poblaciones de animales vertebrados se ha reducido a la mitad.
Las especies terrestres disminuyeron un 39 por ciento entre 1970 y 2010. La pérdida de hábitats para que el hombre haga uso de la tierra –en especial para la agricultura, el desarrollo urbano y la producción de energía– continúa siendo una gran amenaza, agravada por la caza.
El IPV de las especies de agua dulce presentó una disminución del 76 por ciento, debido a la pérdida y fragmentación de sus hábitats, la contaminación y las especies invasoras. Asimismo, las especies marinas disminuyeron un 39 por ciento entre 1970 y 2010. Entre 1970 y mediados de los 80 se experimentó la disminución más marcada, seguida por un período estable, que luego fue sucedido por otro período de disminución notable. Los descensos más marcados se dieron en los trópicos y en el Océano Antártico.

..........................................................................................................................................................................

ENERGIAS RENOVABLES

Los sistemas energéticos sostenibles son una opción limpia que avanza cada vez más en la sustitución de las fuentes de energía combustibles.

En la actualidad, el modo en que producimos y usamos la energía no es sostenible. Nuestras principales fuentes de energía son combustibles fósiles, como petróleo, carbón y gas, es decir, recursos naturales finitos que se agotan deprisa. Además, son los principales contribuyentes al cambio climático.
Los sistemas energéticos sostenibles se presentan como una alternativa limpia, ya que producen menos emisiones de dióxido de carbono, para contrarrestar el cambio climático. La energía derivada del sol, del viento, del calor de la tierra, del agua y del mar tiene capacidad para satisfacer las necesidades de electricidad del mundo.
La energía solar proporciona un suministro ilimitado de energía que puede utilizarse para generar electricidad y calor. Aunque en la actualidad sólo contribuye con sólo 0,02 por ciento del suministro de energía total, esta proporción se multiplica rápidamente.
Asimismo, la energía eólica suministra alrededor del 2 por ciento de la demanda mundial de electricidad. Según la WWF, si las tasas de crecimiento actuales continúan, la energía eólica podría significar "una cuarta parte de las necesidades de electricidad de todo el mundo para 2050". En Dinamarca ya representa una quinta parte de la producción de electricidad del país.
A diferencia de la energía eólica y la energía solar, que son intermitentes, la energía geotérmica proporciona un suministro constante de electricidad. También puede utilizarse para generar calefacción local, incluyendo calor de alta temperatura para procesos industriales.
La energía hidroeléctrica proporciona casi la quinta parte de toda la electricidad en el mundo, siendo la mayor fuente de energía renovable. Sin embargo, al cambiar el flujo del agua corriente de los ríos, generan impactos ambientales y sociales.
Por otra parte, la energía de la biomasa (materiales derivados de organismos vivos o que estuvieron vivos recientemente, tales como materiales vegetales o excremento de animales) es una alternativa que emite menos gases que los combustibles fósiles. ©

..........................................................................................................................................................................

AVANZAR EN LA DIRECCIÓN CORRECTA

Según indicó la Fundación Vida Silvestre Argentina (FVSA), representante de la WWF, "hoy consumimos 30 por ciento más de los recursos que nuestro planeta puede proveernos". Esto implica que "necesitamos 1,5 planetas" para sostener la actividad humana y conservar las especies y los ecosistemas que se encuentran en peligro.
Actualmente, la forma en que suplimos nuestras necesidades compromete la capacidad de generaciones futuras de satisfacer las suyas. Por eso es necesario recordar que el bienestar y la prosperidad de la humanidad dependen de la salud de los ecosistemas y de los servicios que nos proporcionan. La manera en que suplimos nuestras demandas afecta la salud de los ecosistemas, y la salud de los ecosistemas afecta la habilidad de suplir estas demandas. Comunidades sanas son la base de nuestro bienestar físico, mental y social, y la base de una comunidad sana es un medio ambiente sano.
Para prevenir los desastres causados por el cambio climático, los científicos de WWF sostienen que debemos que mantener el calentamiento global "por debajo de los 2 º C". Por ello, es menester "reducir las emisiones de los GEI en un 80 por ciento". Sin embargo, aunque las emisiones de GEI se detuvieran inmediatamente, la temperatura de la tierra aumentará unos
0,5ºC en los próximos años, debido a la inercia del sistema atmosférico y a la cantidad de GEI ya emitidos.
Además de mitigar los GEI, Vida Silvestre considera que "es necesario desarrollar acciones de adaptación para favorecer la capacidad de respuesta de los ecosistemas ante los impactos del cambio climático y para limitar su vulnerabilidad ante las consecuencias negativas". "Resulta fundamental que empecemos a tomar conciencia de que cada una de nuestras acciones, desde encender una lámpara hasta el consumo de alimentos, genera un impacto sobre el ambiente", afirmó el director general de FVSA, Diego Moreno.

LA HORA DEL PLANETA

El próximo 28 de marzo a las 20.30 horas se realizará la nueva edición de La Hora del Planeta, una campaña mundial de concientización organizada por WWF que invita a individuos, gobiernos y empresas a apagar la luz por una hora para demostrar su preocupación por el cambio climático. Millones de personas alrededor del mundo apagan sus luces para manifestar su adhesión a la campaña, que en la Argentina es organizada por Vida Silvestre, y generar conciencia del problema que atravesamos.
La iniciativa surgió en Sídney, Australia, en 2007 y convocó a dos millones de personas. En 2013, siete años después de la primera edición, más de 7 mil ciudades de 153 países apagaron sus luces. Cada año, miles de monumentos y edificios emblemáticos, como la Ópera en Sídney, el City Hall en Londres, el Empire State en Nueva York, la Torre Eiffel en París y el Obelisco en Buenos Aires, se oscurecen para celebrar La Hora del Planeta. ©




TXT: Grupo Editorial Metro

LAS HUELLAS ECOLOGICAS

El tamaño y la composición de la huella ecológica per cápita de cada país están determinados por los bienes y servicios empleados por una persona promedio en ese país. Los veinticinco países con las huellas ecológicas per cápita más grandes son aquellos de altos ingresos.
Para que un país logre el desarrollo sostenible debe tener una huella ecológica per cápita que no supere la biocapacidad per cápita disponible en el planeta, manteniendo un estándar de vida adecuado.
En 1961 la humanidad consumía sólo dos tercios de los recursos naturales disponibles. En ese entonces, la mayoría de los países aún tenían saldo ecológico positivo, es decir, su huella ecológica era mucho más pequeña y sostenible. En la actualidad, los niveles de consumo se dispararon, colocándonos fuera de los límites sostenibles. Si mantenemos esta tendencia, ¿cuántos planetas necesitaremos para abastecernos en el futuro?

 

 

PARA ATRAS

El glaciar Muir, ubicado en el Parque y Reserva Nacional Glacier Bay en Alaska, Estados Unidos, se encuentra en retroceso desde 1940. Había alcanzado su máximo tamaño en 1870, pero desde entonces perdió parte de su volumen. Entre 1941 y 2004, retrocedió más de 12 kilómetros y perdió 800 metros de espesor. El glaciar Muir es una muestra de los cambios que está sufriendo el planeta.
MAS FOTOS