INFORME | TABAQUISMO | #198 MAY 2015
Fumando espero

Considerada una de las principales causa de muerte a nivel mundial, el tabaquismo afecta tanto a fumadores, como a quienes se ven expuestos al "humo ajeno", el cual es portador de casi 70 sustancias cancerígenas.
En la siguiente nota repasamos las consecuencias de esta enfermedad y los beneficios que implica dejar de fumar.

El tabaquismo es una enfermedad crónica ocasionada por la adicción a la nicotina y la exposición permanente a más de 7 mil sustancias, muchas de ellas tóxicas y cancerígenas. El consumo de tabaco es la principal causa de enfermedad, discapacidad y muerte a nivel mundial. En Argentina, más de 40 mil personas mueren por año como consecuencia del tabaquismo.
Estudios realizados por la Organización Mundial de la Salud (OMS) indicaron que "casi el 80 por ciento de los fumadores viven en países de ingresos bajos o medios, donde es mayor la carga de morbilidad y mortalidad asociada al tabaco". El organismo señaló al tabaco como "una de las mayores amenazas para la salud pública en el mundo", ya que ocasiona la muerte de "casi 6 millones de personas al año, de las cuales más de 600 mil son no fumadores expuestos al humo ajeno".
Se estima que un fumador promedio consume entre 1 y 2 miligramos de nicotina por cigarrillo, la cual sólo tarda unos 10 segundos en llegar al cerebro, lo que contribuye a su gran poder adictivo. Como toda adicción, la falta de nicotina genera síndrome de abstinencia, que implica irritabilidad, somnolencia, fatiga, dificultad para concentrarse, trastornos del sueño, aumento de peso y, principalmente, urgencia de fumar. Estos síntomas alcanzan su máxima intensidad entre 24 a 48 horas después del último cigarrillo pero disminuyen de forma gradual en un período de 2 a 4 semanas.
El consumo de tabaco genera tres tipos de dependencia: física (ocasionada en forma directa por la nicotina); psicológica (el hábito de fumar se convirtió en una compañía en diferentes situaciones); y social (el fumar es un acto social, se lleva a cabo en grupos o en reuniones).
Marcos tiene 23 años. Si bien comenzó a fumar a los 18, siempre convivió con un padre fumador. "Varias veces intenté dejarlo, pero lo máximo que duré sin probar un cigarrillo fue sólo una semana", cuenta en diálogo con Metro. Un factor importante que interfiere en su proceso es el hecho de que su padre fume delante de él o dentro de su casa, por lo cual las sustancias continúan en el ambiente. "Es más fuerte que yo, lo huelo y me tienta", asegura el joven.

EFECTOS EN LA SALUD

Más de 5 millones de personas mueren por año en el mundo a causa del tabaquismo. Está comprobado que el consumo de tabaco empieza a dañar el organismo en el instante en el cual se comienza a fumar, sin importar la cantidad de cigarrillos que se consuman por día. La OMS determinó que "cada seis segundos, aproximadamente, muere una persona a causa del tabaco, lo que representa una de cada 10 defunciones de adultos". "A menos que se tomen medidas urgentes, la cifra anual de muertes podría ascender a más de 8 millones para 2030", vaticinaron desde la organización.
En nuestro país, cada año mueren más de 40 mil personas a causa de enfermedades relacionadas con el tabaco, como distintos tipos de cáncer (de pulmón, laringe, faringe, riñón, hígado y vejiga); enfermedades cardiovasculares (infartos, accidente cerebrovascular y aneurismas); y enfermedades respiratorias (bronquitis crónica, enfermedad pulmonar obstructiva crónica e infecciones respiratorias reiteradas).
En los últimos años se determinó que los hombres que fuman son hasta un 75 por ciento menos fértiles que los no fumadores y que, quienes fuman más de un paquete de cigarrillos por día, tienen un riesgo de impotencia sexual 40 por ciento mayor que los no fumadores.
En el caso de las mujeres, la nicotina disminuye los estrógenos -hormona esencial para el funcionamiento de los ovarios-, lo cual implica alteraciones del ciclo menstrual, en la fecundidad (las mujeres fumadoras suelen tardar el doble de tiempo que las no fumadoras en quedar embarazadas); durante el embarazo (las mujeres fumadoras tienen más abortos, partos prematuros, desprendimientos de placenta y placenta previa que las no fumadoras) y en la menopausia (en las mujeres fumadoras suele comenzar 2 o 3 años antes que las no fumadoras).
Por otra parte, los recién nacidos de madres fumadoras pueden tener síndrome de abstinencia a la nicotina al nacer y corren doble riesgo de fallecer de muerte súbita o muerte blanca. Asimismo, las madres fumadoras tienen dificultades al momento de amamantar. Los hijos de madres fumadoras tienen, entre otros, mayor riesgo de padecer enfermedades respiratorias, otitis, trastornos de conducta, obesidad y diabetes tipo 2, adicción en la adolescencia y cáncer de pulmón en la adultez.

QUÉ OCULTA UN CIGARRILLO

En la actualidad, se estima que un cigarrillo está compuesto por  un 50 por ciento de hojas de tabaco, un 30 por ciento de tabaco reconstituido y un 20 por ciento por tabaco expandido con dióxido de carbono.
Mientras que las hojas de tabaco contienen nicotina, el tabaco reconstituido está hecho a partir de una mezcla de tallos molidos, polvillo de tabaco y tabaco recuperado, a la que se le agregan unos 600 aditivos con el objetivo de manipular el contenido de nicotina (por ejemplo, se agrega amoníaco para aumentar la liberación de la nicotina) y suavizar la aspereza del tabaco.
Se estima que el humo de tabaco contiene unos 7 mil componentes, de los cuales casi 70 son sustancias que producen cáncer, como arsénico, benceno, berilio (metal tóxico), cadmio (metal tóxico), cromo (elemento metálico), óxido de etileno, níquel (elemento metálico), polonio-210 (elemento químico radiactivo) o cloruro de vinilo.
El humo visible representa entre el 5 y el 8 por ciento de lo que se produce al fumar un cigarrillo, dado que el resto son gases invisibles, como el gas cianhídrico (gas venenoso que reduce la capacidad del organismo para transportar oxígeno) y el monóxido de carbono (gas tóxico que interfiere en el transporte del oxígeno).

FUMADORES PASIVOS

El tabaquismo no sólo afecta a quienes fuman, sino también a las personas no fumadoras que están expuestas al humo de tabaco por convivir con fumadores. Estas últimas son consideradas "fumadores pasivos", ya que su organismo también se ve afectado por las toxinas y sustancias nocivas del humo del cigarrillo.
La OMS reveló que el humo de tabaco ajeno produce "más de 600 mil muertes prematuras cada año". "En 2004, los niños representaron el 28 por ciento de las defunciones atribuibles al humo de tabaco ajeno", agregó la organización.
Hay quienes creen que, luego de fumar en un ambiente cerrado, basta con abrir las ventanas para eliminar las partículas dañinas para la salud. Esto es un grave error, ya que al ventilar sólo se va el olor pero las sustancias tóxicas pueden permanecer hasta 2 semanas en un ambiente cerrado donde se fumó.
El Ministerio de Salud de la Nación indicó que la exposición al humo de tabaco ajeno "causa un 30 por ciento de aumento en el riesgo de infarto y de cáncer de pulmón en los no fumadores".
Además, la ingesta de colillas de cigarrillos es la principal fuente de envenenamiento accidental en menores de 6 años. En los bebés o niños pequeños, una cantidad mínima de nicotina (1 miligramo) causa náuseas y vómitos, y dosis más altas ocasionan debilidad, convulsiones o crisis respiratorias que pueden ser mortales.
Por esto,  es de suma importancia no fumar en el hogar o el auto, ni dejar que otros lo hagan. Los hogares libres de humo protegen tanto a fumadores, como a no fumadores.

¿CÓMO SE PUEDE TRATAR?

Hay quienes logran dejar de fumar por sus propios medios, pero otras personas necesitan la ayuda de un profesional de la salud. Alejandra tiene 50 años y desde hace cuatro dejó de fumar. "Comencé de adolescente, fumando uno o dos cigarrillos por día, que con el tiempo se convirtieron en casi dos atados completos", recuerda Alejandra en una charla con Metro. Nunca había considerado la idea de iniciar un tratamiento para dejar de fumar, hasta que su padre falleció de cáncer de pulmón, ocasionado por el cigarrillo. "Decidí que no quería que mis hijos sufrieran lo que yo sufrí con mi papá. Entonces comencé el tartameinto", explica Alejandra.
El Ministerio de Salud cuenta con una línea gratuita para dejar de fumar (0800-222-1002), en la cual personal capacitado ayuda a los fumadores y los guía a través de este proceso. ©




TXT: Grupo Editorial Metro






CIGARROS EECTRONICOS

Aunque se presentan como una alternativa al cigarrillo tradicional, no hay evidencias científicas que demuestren la eficacia del cigarrillo electrónico, el cual, al poseer nicotina, no evita los riesgos de adicción.

Los cigarrillos electrónicos fueron creados en China en 2004. Están hechos a partir de una estructura de acero inoxidable, tienen una cámara con nicotina líquida en diferentes concentraciones y son alimentados por una batería recargable.
Aunque se presentan como una alternativa al cigarrillo tradicional, destinada tanto al público que desea seguir fumando sin inhalar las más de 7 mil sustancias tóxicas del tabaco, como al público que no quiere dañar la salud de las personas que están a su alrededor, su importación, distribución, comercialización y publicidad está prohibida en el país. Esta medida fue tomada por la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT), que depende del Ministerio de Salud de la Nación, ya que considera "que no existe evidencia suficiente para concluir que sean una ayuda eficaz para dejar de fumar".
Hasta el momento, no hay evidencias científicas de su eficacia y seguridad. Además, al poseer nicotina no evita los riesgos de adicción.
Asimismo, la Food and Drug Administration (FDA) de los Estados Unidos aseguró que los cigarrillos electrónicos contienen ingredientes que producen cáncer, como las nitrosaminas, químicos tóxicos peligrosos para la salud, como el etilenglicol.


 

Hoy es un buen día para dejar de fumar
Las personas que dejan de fumar reducen el riesgo de morir por enfermedades asociadas con el tabaco y mejoran su calidad de vida. Cuanto antes se deja de fumar, más beneficios se obtienen.

Dejar de fumar a los 30 años:
Los fumadores que dejan el tabaco alrededor de los 30 años de edad reducen su probabilidad de morir prematuramente por enfermedades relacionadas con fumar en más del 90 por ciento.

Dejar de fumar a los 50 años:
Los fumadores que dejan de fumar alrededor de los 50 años de edad reducen su riesgo de muerte prematura en más del 50 por ciento en comparación con quienes siguen fumando.

Dejar de fumar a los 60 años:
Los fumadores que dejan el tabaco alrededor de los 60 años de edad, o más, viven más tiempo que los que siguen fumando.

 

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