INFORME | SALUD | #202 SEP 2015
Cancer de mama

El 19 de octubre se celebra el Día Mundial Contra el Cáncer de Mama. En Argentina, esta enfermedad es la principal causa de muerte por tumores en mujeres.
Con el objetivo de concientizar sobre la importancia de la prevención y dar cuenta
de los recientes avances, hablamos con distintos referentes sobre el tema.

El cáncer de mama es una enfermedad causada por la multiplicación anormal de las células de la mama, las cuales forman un tumor maligno. Las células normales crecen y se dividen para formar nuevas células, a medida que el cuerpo las necesita, pero en ocasiones este proceso se descontrola, es decir, se constituye una masa de tejido conocida como tumor.
Aunque se sabe que esta enfermedad suele afectar a mujeres de entre 45 y 70 años, en la mayoría de los casos, se desconocen las causas que la generan. En Argentina el cáncer de mama es la primera causa de muerte por tumores en mujeres, pues produce unas "5400 muertes por año", según reveló el Ministerio de Salud de la Nación. Esta cifra posiciona a la Argentina como el segundo país de América con la tasa de mortalidad más alta por cáncer de mama, después de Uruguay.
Estudios realizados por el Ministerio de Salud de la Nación indicaron que "las tasas de mortalidad por cáncer de mama más elevadas se dan entre los 50 (41,6 cada 100 mil mujeres) y los 80 años o más (215,8 cada 100 mil mujeres)".
La jefa de la División Terapia Radiante – Oncología Clínica del Hospital J.M. Ramos Mejía, Dra Alicia B. Elli, señaló que "el cáncer de mama se convirtió en una enfermedad crónica, como puede ser la diabetes, la hipertensión arterial u otra, gracias a los nuevos conocimientos biológicos, el estudio de mecanismos de resistencia y el desarrollo de nuevas drogas, sin dejar de lado la prevención para un diagnostico precoz".

¿QUIÉNES PUEDEN CONTRAER CÁNCER DE MAMA?

Aunque se desconocen las causas que producen esta enfermedad, se sabe que distintos factores aumentan la posibilidad de tener cáncer de mama. Entre ellos se destacan los siguientes: ser mayor de 50 años; antecedentes personales de cáncer de mama o de enfermedad benigna (no cancerosa) de mama; antecedentes familiares de cáncer de mama; tratamiento con radioterapia dirigida a la mama o al pecho; tratamiento con  hormonas, como estrógeno y progesterona; menstruación a edad temprana; y edad avanzada en el momento del primer parto o nunca haber tenido hijos.
También existen otros factores, sobre los cuales se puede intervenir, que aumentan las posibilidades de tener cáncer de mama, como el sobrepeso, el sedentarismo, el tabaquismo y el consumo de alcohol en proporciones mayores a las recomendadas.

MÉTODOS DE DETECCIÓN

El examen clínico de las mamas es un estudio de rutina, que se realiza en la visita al médico de cabecera o ginecólogo, quien revisa las mamas, los pezones y debajo de los brazos para ver si hay anomalías (nódulos, durezas o cambios en la piel), mientras que el autoexamen implica que sea la mujer quien se revise las mamas. Algunos especialistas sostienen que el autoexamen no tiene un efecto beneficioso para quienes lo practican, porque genera falsas alarmas y no es capaz de detectar nódulos tan pequeños como los que encuentra la mamografía o el examen de un profesional entrenado. Sin embargo, esto no significa que las mujeres no deban prestar atención a sus mamas. Es importante que conozcan cuál es la fisonomía de sus mamas para estar atentas a cualquier cambio que pudiera requerir la atención médica.
La mamografía es una radiografía de las mamas que permite detectar el cáncer de mama en su fase temprana, cuando no presenta síntomas. La Dra Alicia B. Elli recalcó que "la mamografía es un método no invasivo y sencillo para detectar lesiones no palpables, aunque, de todos modos, el autoexamen mamario es un complemento para el diagnóstico temprano".
También existen otros métodos por imágenes, como la ecografía, que se usa en forma complementaria al estudio mamográfico, y la resonancia magnética, que se emplea básicamente en mujeres con fuertes antecedentes familiares y mutaciones genéticas.
"La prevención es un pilar fundamental para un diagnóstico precoz del cáncer de mama", expresó la jefa de la División Terapia Radiante – Oncología Clínica del Hospital J.M. Ramos Mejía, en diálogo con Metro. Una detección temprana ofrece mayores posibilidades de curación, ya que los tumores de menos de 1 centímetro tienen hasta el 90 por ciento de probabilidades de curación, y permite emplear tratamientos menos agresivos. "Controlándote tenés todo a favor", aseguró Cecilia, una paciente que venció el cáncer de mama.

¿CUÁL ES EL TRATAMIENTO?

Para el tratamiento del cáncer existen estrategias de control local, como la cirugía y la radioterapia, y estrategias de control sistémico, como la quimioterapia, hormonoterapia y terapias biológicas. Según la situación de cada paciente y la extensión de la enfermedad, el tratamiento puede aplicarse con el fin de curar a la persona, de controlar los síntomas o de prolongar la vida, pero siempre junto a otros procedimientos que ayuden a los pacientes a controlar el dolor u otros síntomas para lograr que su calidad de vida sea la mejor posible.
Cuando no es posible curar ni prolongar la vida, el control de síntomas es de suma importancia, pues ayuda a enfrentar con mejores herramientas esta última etapa.
La cirugía y la radioterapia son tratamientos locales que eliminan o destruyen el tumor en la mama y/o los ganglios. Existen dos tipos de cirugía, radical y conservadora. El primero, conocido como mastectomía, consiste en la extirpación de toda la mama, mientras que en el segundo se extirpa el cáncer y parte de la mama. Asimismo, la radioterapia consiste en aplicar radiaciones ionizantes para destruir las células tumorales.
En cambio, los tratamientos sistémicos, como la hormonoterapia, la quimioterapia y la terapia molecular, combaten la enfermedad a través de la sangre. En estos tratamientos se utilizan medicamentos que se distribuyen por todo el cuerpo.
La hormonoterapia suele emplear una medicación llamada tamoxifeno, una pastilla que se toma todos los días durante cinco años o más. Otro tipo de medicación hormonal son los inhibidores de la aromatasa, como anastrozol, letrozol y exemestano.
La quimioterapia es un procedimiento para destruir las células que componen el tumor, es decir, para eliminar y evitar el crecimiento de las células tumorales. En general, suele aplicarse por intravenosa y, en algunos casos, por vía oral. Este tipo de tratamiento puede administrarse luego de la cirugía, para prevenir la aparición de metástasis, o como tratamiento inicial, para disminuir el tamaño del tumor. Los medicamentos que se usan actúan sobre las células tumorales, pero también sobre las células normales, como las células del cabello. La caída del pelo es muy frecuente en los pacientes que reciben este tratamiento, pero es un factor temporal, pues vuelve a crecer.
Las células cancerosas tienen la capacidad de producir proteínas que les permiten dividirse e invadir otros tejidos, como la proteína HER2. Cuando un tumor presenta sobreexpresión de HER2/neu se aplica terapia molecular, que actúa sobre las células tumorales e impide que esta proteína se reproduzca. La Dra Elli destacó la importancia de "los avances en biología molecular, que permiten clasificar el cáncer de mama de manera diferente, según ciertos factores de riesgo".

YO DECIDO VIVIR

"Lo importante es tu actitud que uno tenga ante la vida, si se entrega o sale para adelante. Yo estaba convencida de que me iba a mejorar. Antes de entrar a la operación, le dije al médico: 'Doctor, yo al cáncer lo dejo adentro del quirófano'. Con esa convicción salí del sanatorio", remarcó Cecilia.
La referente del Hospital J.M. Ramos Mejía aseguró que "la aceptación de esta nueva situación depende de cómo el paciente se posicione ante un diagnóstico de cáncer". "Un tratamiento mejor tolerado, sumado a los avances terapéuticos, garantiza un mejor resultado", agregó la Dra Elli.
Matías, hijo de una paciente con cáncer de mama, remarcó la importancia del apoyo familiar. "Con mi familia buscamos que mi mamá se sintiera siempre acompañada y que, en la medida de lo posible, siguiera haciendo una vida normal.
Creo que tenerles lástima es lo peor que hay. La clave está en tratar de levantarles el ánimo", indicó el joven. Asimismo, Soledad, nieta de otra paciente, admitió que "siempre es una mala noticia, más allá de que ahora las chances de salvarse son mayores, aunque depende de una detección a tiempo y del tipo de cáncer".
"Podemos decir que las pacientes con cáncer de mama son largas sobrevivientes, por el abanico de posibilidades terapéuticas que existen con las nuevas drogas", aseveró la jefa de la División Terapia Radiante – Oncología Clínica del Hospital J.M. Ramos Mejía. Hoy en día, son muchas las mujeres que triunfan en la lucha contra el cáncer de mama y, a través de su experiencia, renuevan la esperanza de quienes se encuentran en la misma situación. ©



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APOSTAR A LA VIDA

Silvia Garsd es doctora en psicología clínica. Hace más de 20 años decidió crear la fundación Apostar a la Vida, el primer grupo psicoterapéutico para personas con cáncer. Al recordar el origen de este proyecto, un nombre aparece en su mente: Nora. La joven, que se retiraba con su alta médica luego de terminar con la quimioterapia, saludó a una adolescente de 15 años que padecía la misma enfermedad y esperaba para recibir el mismo tratamiento. La niña se sorprendió al enterarse que Nora se iba con el alta, al comprender que alguien como ella había vencido el cáncer. La disposición de esa adolescente, que minutos antes se negaba a realizar el tratamiento, cambió radicalmente. Decidió internarse de inmediato.
"En ese momento entendí que una imagen real puede más que un millón de palabras. Comprendí cuán importante es la intercomunicación entre los pacientes", explica Silvia. De ese encuentro casual surgió la idea de crear un grupo donde los pacientes compartieran sus experiencias.
La fundación Apostar a la Vida descubrió, de la mano de Silvia, la Dra Alicia Elli y el ex paciente Hugo Basílico, la importancia de ayudar a los pacientes con cáncer a salir del "desamparo emocional" en el que se encuentran. "Si estamos bajo estrés, las defensas bajan. Teniendo el oncogen presente, las descargas emocionales no sólo hacen que las defensas bajen, sino que facilitan la propagación del cáncer", detalla la doctora en psicología clínica.
Basándose en tres pilares fundamentales, contención, reflexión y cambio, Apostar a la Vida hace hincapié en el "trabajo en espejo". "Los que llegan por primera vez vienen muy angustiados, llenos de temores y, sobre todo, con pánico a morir, pero al ver a otro que pudo, se ven reflejados y sienten que también van a poder. Entonces, empiezan a hacer eje en la vida y no en la muerte", relata Silvia. Cuando la vida toma protagonismo, el cáncer queda en segundo plano y los pacientes descubren todo lo que tienen por vivir.
Los grupos proponen una relación horizontal entre los pacientes, quienes tienen la experiencia, y los especialistas de la salud. Asimismo, también hay grupos para familiares de pacientes con cáncer. La doctora en psicología clínica sostiene que "cuando una persona tiene cáncer, la familia se enferma, y cuando un paciente se cura, la familia se pone bien".
Ana, hija de una paciente con cáncer de mama, asegura que las charlas le sirvieron para "anticipar ciertas situaciones y comprender reacciones". "Son una herramienta para sobrellevar mejor la enfermedad y saber cómo acompañar al paciente", explica.
Silvia remarca la importancia de dejar de lado el mito de que el cáncer es una condena a muerte y comprender que "hoy alguien que tiene cáncer puede vivir". Cecilia, que llegó a la fundación tras la recomendación de la Dra Elli, continuó con su vida, siguió trabajando, manteniéndose activa: "Salvo el día que me daban la quimioterapia y el día posterior, iba todos los días al trabajo". "En las charlas comprendí que el cáncer proviene de un disgusto, de algo muy fuerte, por eso el acompañamiento familiar es muy importantes", relata la paciente.
Además, Apostar a la Vida se destaca a nivel internacional, ya que todos sus pacientes continúan tomando la medicación correspondiente e, incluso, hacen acopio de ésta en caso de faltante. Según los informes de la OMS, entre el 35 y el 40 por ciento de los pacientes a nivel mundial no cumplen con los controles y abandonaron los tratamientos o no toman los medicamentos. Silvia asegura que "los medicamentos y la continuidad de los tratamientos son claves para seguir viviendo". ©

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