DIARIO DE VIAJE | NORTE | #203 OCT 2015
Viento Norte

El noroeste argentino invita a tomar contacto con culturas tan antiguas como sus cerros y quebradas. Seducido por colores vistosos y paisajes inigualables, el viajero realiza un recorrido por las provincias de Tucumán, Salta y Jujuy.

El viajero llega a San Miguel de Tucumán luego de su paso por las Termas de Fiambalá, ubicadas la provincia de Catamarca. Aquellas aguas mágicas le permitieron alejarse del estrés de la vida cotidiana y recobrar energía para comenzar un nuevo viaje. El noroeste argentino lo espera con su tierra surcada de cerros, desfiladeros y quebradas. El tiempo parece haberse detenido en esa tierra cubierta por grandes cactáceas.

TUCUMAN

Durante la mañana, el viajero visita el casco histórico de San Miguel de Tucumán. Sus calles, donde abundan los naranjos, lo conducen a la Casa de Tucumán –hoy conocida como Museo Casa Histórica de la Independencia-, donde se reunió el Congreso General Constituyente de 1816. Esta típica vivienda colonial, construida en la década de 1760, pertenecía a Francisca Bazán, casada con el comerciante español Miguel Laguna.
En 1904 el edificio se encontraba en ruinas, por lo que se decidió demoler gran parte de la vivienda para proteger al Salón Histórico. Su reconstrucción comenzó en 1942 y el 24 de Septiembre de 1943, aniversario de la Batalla de Tucumán, el Presidente Ramírez inauguró la reconstrucción.
Bajo el sol de la tarde, el viajero recorre las sierras de San Javier. Allí disfruta de la mejor vista panorámica de la ciudad, visita la monumental estatua del Cristo Redentor, obra de Juan Carlos Iramain, y se desliza en parapente sobre ese extenso manto verde. En el aire comprende por qué la provincia es conocida como "el jardín de la república"; su belleza amerita el apodo.
A la madrugada del día siguiente, el viajero parte hacia Tafí del Valle. En su viaje a través de las yungas divisa el emblemático monumento de "El Indio". Luego, la pintoresca localidad de Tafí del Valle lo cautiva durante su breve estadía y lo deleita con los exquisitos quesos de Tafí.
Una ruta zigzagueante lo guía hacia el "Abra del Infiernillo", ubicado a más de 3 mil metros sobre el nivel del mar. El mirador le permite observar las nubes desde arriba. Por un segundo siente que el mundo se ha invertido; ahora arriba es abajo. Luego de unos minutos, continúa rumbo a Amaicha del Valle, para llegar a la Ciudad Sagrada de Quilmes. En la falda del cerro se advierten las reconstrucciones de la zona residencial, rematada por una fortaleza situada en la cima y dos fortines a ambos costados. En un encuentro con las culturas milenarias del Valle Calchaquí, recorre lo que fuera el último bastión de la resistencia aborigen ante el avance español.

SALTA

Cafayate, tierra del sol y el buen vino, maravilla al viajero con sus formaciones rojizas, caprichosamente modeladas por obra de la naturaleza. Durante la visita a una bodega lo envuelve el aroma del vino Torrontés.
Transitando la Quebrada del Río las Conchas, La Garganta del Diablo es una de las formaciones rocosas que más lo intriga. Según los expertos, El Anfiteatro posee la acústica del Teatro Colón.
El viajero llega a la ciudad de Salta. Allí visita la Catedral Basílica, el Cabildo, el Convento San Bernardo y la Basílica Menor de San Francisco. El ascenso al Cerro San Bernardo le permite contemplar una de las mejores vistas panorámicas de la ciudad de Salta y el Valle de Lerma.

UN PASEO POR LAS NUBES

Recorriendo paralelamente la vía férrea del Tren de las Nubes por la Quebrada del Toro, el viajero arriba a Santa Rosa de Tastil, una de las ruinas más importantes de la región.
Desde allí continúa el ascenso hasta San Antonio de los Cobres a 4080 metros sobre el nivel del mar . Tras un descanso atraviesa la ruta 40 para llegar a las Salinas Grandes, y gracias a las grandes dimensiones, el paisaje lo invita a tomar divertidas fotografías en perspectiva.
El camino continúa descendiendo por Cuesta de Lipán donde generalmente se avistan cóndores y finaliza cuando arriba a Purmamarca y su Cerro de los Siete Colores.

JUJUY

En la Quebrada de Humahuaca, declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, el paisaje y los colores de los cerros se conjugan con las culturas igualmente coloridas que habitan esta zona. En Purmamarca el viajero observa el Cerro de los Siete Colores y recorre el Mercado Artesanal de la plaza, que lo traslada en el tiempo. El paseo continúa hacia el pueblo de Tilcara para visitar el Pucará y el Museo Arqueológico.
El viajero atraviesa el Trópico deCapricornio, desde donde aprecia los colores del cerro llamado la Pollera de la Colla, para llegar a Humahuaca. Jujuy tiene el encanto de los pueblos que conservan su esencia intacta, a pesar del paso del tiempo. Una magia particular envuelve a la región noroeste del país, un encanto que invita a volver. ©

 




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IRUYA

Aunque el pueblo de Iruya forma parte de la provincia de Salta, sólo se puede acceder a él desde la provincia de Jujuy. Ubicado a 2780 metros sobre el nivel del mar, sobre los faldeos orientales de la sierra de Santa Victoria, se destaca por su cultura de raigambre precolombina, que se manifiesta en celebraciones pagano-religiosas como la colorida fiesta patronal en honor a la Virgen del Rosario.
El 18 de febrero de 1995 la localidad de Iruya fue declarada Lugar Histórico Nacional. Oficialmente, el pueblo fue fundado en 1753, aunque la presencia de habitantes se remonta a un siglo antes. Sus primeros pobladores fueron descendientes de los Incas.
Iruya da la impresión de ser un pueblo "colgado de la montaña", donde se destacan las callejuelas estrechas y las imponentes vistas panorámicas.

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