DIARIO DE VIAJE | CRUCERO | #209 ABR 2016

De puerto en puerto

Cada vez son más los argentinos que eligen vacacionar a bordo de un elegante crucero. En esta oportunidad, el viajero decide navegar por las costas de Brasil para sólo detenerse en las ciudades más bellas.

 

El viajero deja atrás las tierras de aventuras y se prepara para vivir una experiencia épica a bordo del crucero MSC-Poesía. En esta oportunidad, el propio viaje es el destino.
El buque se alza como un hotel de lujo en el Puerto de Buenos Aires. Desde allí puede observarse toda la ciudad, que late a un ritmo acelerado. El panorama a bordo es totalmente opuesto. Parejas, familias y grupos de amigos celebran el inicio de unas mini vacaciones.
Como en las ciudades más lujosas del mundo, pero en un tamaño reducido –sólo tres cuadras de largo y doce pisos de alto-, el barco cuenta con todo lo necesario para relajarse y disfrutar de ocho sensacionales días. La oferta incluye una amplia variedad de restaurantes –con turnos para cenar-, casino, cine, piscinas para niños y otras para adultos, spa, gimnasio, discotecas, teatros con espectáculos variados y tiendas, entre muchas más opciones. Una cosa es segura: resulta imposible aburrirse en este viaje.
Antes de zarpar, el personal del crucero le hace entrega de una tarjeta donde se cargarán todos sus consumos, ya que en el barco no se maneja dinero efectivo, y lo invita a realizar el simulacro de emergencia. Al atardecer sueltan amarras para navegar durante toda la noche por el Río de la Plata con rumbo a Punta del Este, Uruguay.
La primera noche, el cronograma sugiere usar vestimenta casual. El capitán Giuseppe Galano da la bienvenida a los pasajeros. Luego del cordial saludo, es momento de disfrutar de una exquisita cena gourmet, acompañado de un excelente vino. El viajero comparte la mesa con un variopinto grupo. Luego de degustar los exquisitos manjares, todos asisten a uno de los espectáculos teatrales. El despliegue artístico es digno de la calle Corrientes.
Al día siguiente, una hoja deslizada por debajo de la puerta de su camarote le anuncia las actividades programadas para la fecha. El crucero llega a las 9 al puerto de Punta del Este, donde permanece hasta las 15. El día siguiente amanece soleado y el viajero aprovecha la jornada de navegación para disfrutar de la piscina y realizar distintas actividades a bordo.
En cada parada, el viajero aprovecha las pocas horas disponibles para disfrutar y conocer cada ciudad. No todos descienden. Para muchos el gran atractivo es la vida a bordo, pero no es el caso del viajero. Él no está hecho para esa vida, necesita la adrenalina que le produce llegar a un nuevo sitio. Su espíritu se alimenta de aventuras.
El primer destino brasileño es Ilha Grande –en español: "Isla Grande"-, situada en la bahía homónima, frente a la costa de Rio de Janeiro. Conocida como el "Caribe Brasilero", Isla Grande es famosa por su playa Lopes Mendes, considerada una de las más atractivas del litoral Brasileño. A pesar de su belleza, es un destino turístico relativamente nuevo, pues funcionó como isla presidio hasta 1994.
Río de Janeiro es un mundo aparte. Esta ciudad, la segunda más poblada de Brasil, ostenta el mayor tráfico internacional de turismo del país y es la primera ciudad olímpica de América del Sur. Como el tiempo apremia, el viajero debe elegir bien qué visitar. Caminar por Copacabana o Ipanema, subir hasta el Cristo para disfrutar de las increíbles vistas del Maracaná o visitar el Pan de Azúcar son sólo algunas de las opciones que ofrece esta magnífica ciudad.
Luego, llega el momento de relajarse en Buzios, que se caracteriza por recibir, por un lado, corrientes ecuatoriales y, por el otro, corrientes provenientes del Polo Sur. Esta combinación hace que tenga 23 playas con aguas cálidas y heladas, entre las que se destacan Geribá, João Fernandes, Ferradura, Ferradurinha, Rasa, Manguinhos y Tartaruga.
Por último, el viajero desciende en Ilha Bela -en español: "Isla Bella"-, situada en la costa norte del estado de Sao Paulo. Con 41 playas diferentes, esta isla  presenta uno de los paisajes más agrestes de la región de la costa brasileña.
Luego de recorrer las distintas ciudades, el crucero emprende el retorno hacia la Argentina. Sin paradas ni disensos, el viajero aprovecha los dos días de regreso para disfrutar del confort y los amenities del crucero, sin apuros ni agobios. Recorre las instalaciones que aún no había visitado y pasa largas horas en la piscina. Es momentos de relajarse para comenzar de nuevo. En la Ciudad de Buenos Aires lo espera una nueva aventura. ©



TXT: Grupo Editorial Metro


MSC Poesía

Inaugurado en 2008, el MSC Poesía es el tercer barco de la clase "Música". Diseñado con el sello del estilo y la elegancia italianos, la mayoría de las espaciosas y elegantes suites a cuentan con balcón privado.
El buque posee 1275 camarotes, de los cuales 17 para personas con discapacidad o movilidad reducida, y capacidad para más de 2500 pasajeros.
Entre sus instalaciones se destacan las piscinas de ensueño, los grandes teatros y los magníficos restaurantes gourmet. El crucero también posee una espectacular cascada con puentes en el vestíbulo, un jardín Zen en el bar de sushi y un relajante spa de 1115 metros cuadrados.
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