INFORME | JUEGOS | #213 AGO 2016

La historia de los juegos

En el marco de los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro 2016, repasamos la trayectoria Argentina en la competencia internacional que cada cuatro años convoca a deportistas de distintas partes del mundo.

El Olimpisimo es una filosofía de vida que combina las cualidades del cuerpo, la voluntad y el espíritu. La historia de los Juegos Olímpicos comenzó a escribirse en 776 AC en Olimpia, Grecia. Once siglos más tarde, el emperador romano Teodosio I los suspendió por considerarlos un espectáculo pagano.
A partir de la iniciativa del barón Pierre de Coubertin (1863-1937), el 23 de junio de 1894 doce países, entre ellos Argentina, fundaron el Comité Olímpico Internacional (COI). En esa oportunidad, Coubertin llamó a universalizar el deporte bajo el lema: "citius, altius, fortius" –en español: "más rápido, más alto, más fuerte"-. Los primeros Juegos Olímpicos de la era moderna se celebraron en Atenas, Grecia, en 1896. El evento contó con la participación 14 países y 241 deportistas –sólo hombres-, quienes compitieron en 43 pruebas de 10 disciplinas. El primer campeón olímpico fue el estadounidense James Connoly, en salto triple.
Aunque los griegos consideraban que los Juegos sólo debían realizarse en su territorio, la segunda edición de la competencia tuvo lugar en París, Francia. Los Juegos estuvieron marcados por la diversidad de deportes y por su duración, que se extendió durante cinco meses -del 24 de mayo al 28 de octubre-. Por primea vez las mujeres participaron de los Juegos Olímpicos. De los 1225 deportistas de 24 países que se inscribieron, 19 eran mujeres. La tenista inglesa Charlotte Cooper fue la primera en coronarse campeona.
Los Juegos de París 1900 también fueron testigos del debut del primer deportista argentino en la competencia internacional: el esgrimista Francisco Camet, quien llegó a la final de la prueba de espada individual, donde obtuvo el quinto lugar y un diploma que le otorgó a la Argentina dos puntos en la tabla por puntaje y el sexto lugar en la disciplina.
En 1904 fue la primera vez que los Juegos se realizaron fuera de Europa. En principio, la ciudad de Chicago, Estados Unidos, había sido elegida como sede del evento, pero su intento de retrasar la celebración hizo que fuera reemplazada por Saint Louis. La cantidad de atletas disminuyó -sólo participaron 689 deportistas de 13 países- y, una vez más, la duración volvió a ser excesiva -del 1° de julio al 23 de noviembre-. Aquí se inició la tradición de repartir medallas de oro, plata y bronce para los tres primeros lugares.
Estaba estipulado que los Juegos de 1908 se realizaran en Roma, pero la erupción del volcán Vesubio en 1906, obligó a realizar un cambio sobre la marcha y la ceremonia se trasladó a Londres. Hasta el momento, la organización de la competencia había sido más bien desprolija y excesiva, pero la situación comenzó a revertirse en Estocolmo 1912, donde participaron más de 2500 atletas de 28 países. En la capital de Suecia los deportistas comenzaron a subir al podio para celebrar sus victorias.
Con un mundo sacudido por la Primera Guerra Mundial (1914-1919), los Juegos de Berlín 1916 fueron cancelados. Tras el fin del conflicto bélico, la ciudad de Amberes, Bélgica, fue elegida sede la nueva edición. Austria, Alemania, Polonia, Hungría, Bulgaria, Turquía y la Unión Soviética fueron los grandes ausentes. A los 72 años y 279 días, el tirador sueco Oscar Swahn ganó una medalla de plata y se convirtió en el medallista más viejo de los Juegos. Durante los Juegos se introdujo el juramento de la competición y se izó por primera vez la bandera olímpica con los cinco anillos de colores -rojo, verde, azul, amarillo y negro- y el fondo blanco, que representan la unión de los cinco continentes y las banderas de los países miembros del COI, pues todos tienen, al menos, uno de esos colores.
En 1924 París volvió a albergar la competencia olímpica para homenajear al barón Pierre de Coubertin en su retiro. El número de participantes aumentó de forma considerable: participaron 3092 atletas de 44 países. En la ceremonia de clausura se instauró la práctica de izar las banderas del COI, del país organizador y del próximo anfitrión.
A partir de la creación del Comité Olímpico Argentino (COA) en 1923, la presencia de deportistas nacionales cobró mayor relevancia. Un grupo de 93 argentinos –todos hombres- se embarcó para cruzar el océano Atlántico y, luego de cuatro semanas, participar de la competencia. El boxeador Pedro Quartucci (categoría pluma) obtuvo la primera medalla olímpica al ganar el bronce. Asimismo, los polistas Juan Miles, Enrique Padilla, Arturo Kenny y Juan Nelson, más conocidos como los "Cuatro grandes del sur", quedaron para siempre en la historia deportiva del país al conseguir la primera medalla de oro en la historia argentina. En su camino a la gloria, los "Cuatro grandes del Sur" derrotaron a Francia y España por 15 a 2 y 16 a 1, respectivamente, luego a Gran Bretaña por 9 a 5 y, finalmente, a Estados Unidos por 6 a 5 con un gol de Juan Nelson en los segundos finales del séptimo y último chukker. Luego se sumaron las medallas de plata de Héctor Méndez y Horacio Copello en boxeo (categorías medio mediano y liviano, respectivamente) y la de Luis Brunetto en salto triple, y el bronce de Alfredo Porzio en boxeo (categoría pesados). 
La nueva cita olímpica tuvo lugar cuatro años después en Ámsterdam, Holanda, donde se instauró la costumbre de que sea Grecia quien abra el desfile de las delegaciones, por haber sido el organizador de los primeros Juegos, y que lo cierre el anfitrión. Al obtener una medalla de plata en gimnasia, con tan sólo 11 años y 302 días, la italiana Luigina Giavotti se consagró como la mujer medallista más joven de la historia. Por su parte, Argentina obtuvo siete medallas, destacándose la actuación del nadador Alberto Zorrilla, quien se consagró campeón en los 400 metros libre y estableció un nuevo récord mundial con un tiempo de 5:01.6. 
En el marco de la Crisis del 30, los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 1932 tuvieron la participación de deportistas más baja desde 1904, con sólo 1408 atletas de 37 países, pero el nivel de los atletas fue alto, a punto tal que se superaron e igualaron 18 récords mundiales. Sólo se presentaron 36 atletas argentinos. Además de las tres medallas que aportó el boxeo, el rosarino Juan Carlos Zabala, conocido como el "Ñandú criollo", obtuvo la primera medalla de oro en atletismo y marcó un nuevo récord olímpico con un tiempo de 2 horas, 31 minutos y 36 segundos.  Por primera los competidores se hospedaron en la Villa Olímpica –sólo los hombres- y los Juegos se llevaron a cabo en 16 días. Hasta ese momento, la ceremonia más corta había sido de 79 días. También se introdujo el podio escalonado.
Los Juegos de Berlín 1936 estuvieron marcados por la propaganda nazi desde un comienzo. Luego del juramento olímpico, se izó la bandera del régimen en lugar de la bandera de los cinco anillos. Asimismo, mediante carreras de postas se incorporó la antorcha olímpica, traída desde Olimpia, sede de los Juegos de la era antigua. Su primer portador fue el atleta alemán Fritz Schilgen.
La nadadora Jeannette Campbell, quien logró la medalla de plata en los 100 metros libre, fue la primer mujer argentina en participar de los Juegos. La delegación de boxeadores argentinos continuó con su aporte al medallero: el oro fue para Oscar Casanovas (categoría pluma), Guillermo Lovell (categoría pesado) obtuvo la medalla de plata y Raúl Villarreal (categoría mediano) y Francisco Risiglione (categoría medio pesado) se llevaron las de bronce. La tercera medalla de bronce vino de la mano de los remeros Julio Curatella y Horacio Podestá.  El segundo oro de Berlín fue para por el equipo de polo. En la definición ante los ingleses, Luis Duggan, Roberto Cavanagh, Andrés Gazzotti y Manuel Andrada una de las mejores lecciones de polo jamás vista en los Juegos: 11 a 0. El mundo del deporte cayó rendido ante los pies argentinos. Fue la última vez que el polo participó de los Juegos. 
Tras la ausencia en 1940 y 1944, debido a la Segunda Guerra Mundial (1939-1945), los Juegos volvieron a disputarse en 1948. Una vez más, Londres fue la anfitriona de la ceremonia deportiva, que fue la primera en ser televisada. No se presentaron deportistas alemanes, japoneses -prohibidos por la Guerra- ni soviéticos -su país no se había recuperado de los daños producidos por el conflicto-, pero debutaron Venezuela, Colombia, Panamá y Siria, entre otros países.
Argentina envió una delegación de 242 atletas, la más numerosa hasta la fecha. Los boxeadores Rafael Iglesias (categoría pesados) y  Pascual Pérez (categoría peso mosca) aportaron dos medallas de oro, a las que se sumó una tercera por parte del atleta Delfo Cabrera. Al igual que Zabala, Cabrera ganó la maratón un 7 de agosto, por eso la fecha fue designada como el Día Olímpico Argentino.
Durante los Juegos Olímpicos de Helsinki 1952, la Unión Soviética participó por primera vez bajo esa denominación y sus atletas se hospedaron en una villa separada del resto de los deportistas para evitar inconvenientes con los estadounidenses. Las mujeres soviéticas se impusieron fácilmente en gimnasia por equipos. En 1924 el remero Bill Havens no había podido participar de la prueba porque su mujer estaba por dar a luz a su primogénito. Veintiocho años después, ese niño, Frank Havens, ganó la medalla de oro en los 10 mil metros de canoa canadiense.
Buenos Aires había perdido la candidatura para celebrar los Juegos de 1956 por un solo voto a favor de Melbourne. Fueron los primeros que se desarrollaron en el hemisferio sur. Durante la ceremonia de clausura, los atletas de todos los países desfilaron juntos como símbolo de unidad. 
En los Juegos Olímpicos de Roma 1960 se aprovecharon escenarios naturales para algunas pruebas, como las termas de Carcaralla para la gimnasia y el arco de Constantino para finalizar el maratón. Las dos Alemanias desfilaron unidas bajo la misma bandera.
El crecimiento del deporte a nivel mundial era cada vez mayor, por lo que la diferencia entre los deportistas amateur y los profesionales se volvió más notoria. Pese al esfuerzo, Argentina sólo obtuvo dos medallas: el boxeador Abel Laudonio (categoría mediano) se colgó el bronce y el equipo de yachting, integrado por Jorge Salas Chávez, Héctor Calegaris y Jorge del Río, se llevó la de plata.
Yoshinori Sakai, un estudiante japonés que nació el día que explotó la bomba atómica en Hiroshima -6 de agosto de 1945- fue el encargado de encender la llama olímpica que dio comienzo a los primeros Juegos de Tokio 1964. Argentina presentó 110 participantes pero sólo obtuvo una medalla: Carlos Moratorio, capitán del Ejército, ganó la de plata en la prueba completa de equitación.
Los Juegos Olímpicos de México DF 68 fueron los primeros realizados en América latina. Buenos Aires había perdido la elección por cuarta vez. La mexicana Enriqueta Basilio fue la primera mujer que encendió la llama olímpica. De los 96 argentinos que dijeron presente, sólo dos obtuvieron medallas: Alberto Demiddi ganó el bronce en el single en remo, al igual que el boxeador Mario Guilloti (categoría welter).
Cuatro años después, los Juegos Olímpicos de Múnich 1972 estuvieron signados por un ataque terrorista. Ocho islámicos de origen palestino, integrantes del grupo "Septiembre negro", irrumpieron el 5 de septiembre en la Villa Olímpica, donde asesinaron a dos miembros de la delegación israelí y secuestraron a otros nueve en reclamo de la liberación de 234 palestinos que estaban presos en Israel. En un fallido intento de rescate murieron los nueve rehenes israelíes, cinco terroristas y un policía alemán. El COI decretó 36 horas de duelo en memoria de las víctimas.
Por otra parte, la arquería y el handball se reincorporaron al programa olímpico tras 52 y 36 años de ausencia, respectivamente. Además, apareció la primera mascota de los Juegos: el perro "salchicha" Waldi. Demiddi (single de remo) fue el único de los 98 atletas argentinos en obtener una medalla (plata).
En los Juegos de Montreal 1976 las mujeres participaron en basquetbol, remo y handball por primera vez. Con 14 años, la gimnasta rumana Nadia Comaneci obtuvo el primer 10 de la historia en barras asimétricas. Luego recibió esa nota seis veces más para hacerse acreedora de tres medallas de oro, una de plata y una de bronce, y convertirse en un hito de su deporte. Fue la primera vez, desde París 24, que la delegación argentina volvió con las manos vacías. La historia se repetiría en Los Ángeles 1984. 
Conocidos como "Los Juegos del boicot", los Juegos de Moscú 1980 estuvieron teñidos por el enfrentamiento entre el socialismo y el capitalismo. La capital de la Unión Soviética había sido elegida como sede, descalificando a Los Ángeles. Cuando el 25 de diciembre de 1979 la URSS invadió Afganistán, el presidente de Estados Unidos, Jimmy Carter, aseguró que "ir a los Juegos Olímpicos de Moscú sería como poner un sello de aprobación a la política exterior de la URSS". El COI hizo caso omiso al pedido de cambio de sede. El Consejo Olímpico Europeo recomendó acudir sin banderas ni himnos, medidas adoptadas por Gran Bretaña, Francia, Holanda, Dinamarca, Suecia, Suiza, Grecia, Austria e Italia. La República Federal de Alemania, Bélgica, Finlandia, Japón, China y Argentina, entre otros, decidieron no asistir. Asimismo, la URSS subvencionó el traslado a varios países para tratar de reclutar la mayor cantidad de participantes. Pese a la baja asistencia, se rompieron 33 récords mundiales.
Luego de lo ocurrido, no fue de extrañar que la Unión Soviética boicoteara los Juegos de Los Ángeles de 1984. De los países que se encontraban bajo el ala soviética, sólo acudió Rumania. Vale destacar que los Juegos de Los Ángeles fueron los primeros en ser financiados por patrocinadores privados, sin apoyo gubernamental.
En los Juegos de Seúl 1988, Estados Unidos y Unión Soviética volvieron a enfrentarse luego de 16 años. La ausencia de Cuba, Corea del Norte, Etiopía y Nicaragua fue notoria. Tras 62 años, el tenis se reincorporó al programa olímpico. Después de 16 años y cuatro Juegos Olímpicos, Argentina volvió a figurar en el medallero. Las actuaciones más memorables fueron las de Gabriela Sabatini, que obtuvo la medalla de plata en tenis, y del equipo masculino en voleibol, que conquistó el bronce.
Para los Juegos de 1992 participaron todos los países miembros del COI. Sudáfrica, que había sido excluida por el Comité, volvió a competir tras 32 años de ausencia. El tenis fue la única disciplina en la que Argentina logró una medalla: la dupla de Javier Frana y Christian Miniussi se llevó el bronce.
Tras una polémica lucha con Atenas por la sede de los Juegos del Centenario, Atlanta resultó ganadora y, por cuarta vez, Estados Unidos organizó la competencia, que contó con la participación de 10.318 atletas de 197 países. Pero el 27 de julio un ataque terrorista empañó la celebración, cuando dos personas murieron y 111 resultaron heridas luego de que una bomba estallara en el parque Olímpico del Centenario.
Por otra parte, fue la primera vez que cinco equipos argentinos compitieron al mismo tiempo en los Juegos: basquetbol, fútbol, hockey sobre césped masculino y femenino, y voleibol. Carlos Espínola (clase Mistral de yachting) se colgó la medalla de plata, al igual que el equipo de fútbol, mientras que el boxeador Pablo Chacón (categoría pluma) se llevó la de bronce.
Los Juegos del nuevo milenio tuvieron lugar en Sydney, Australia. Luego de 80 años, el atleta estadounidense Harry Prieste de 103 años devolvió la bandera original del COI, que había sido robada en los Juegos de Amberes 1920. En total, participaron 199 países y, sólo en las pruebas de natación, se quebraron 14 récords mundiales y 23 olímpicos. Por primera vez, Corea del Norte y Corea del Sur desfilaron bajo una misma bandera durante la ceremonia inaugural.
Con 145 los atletas, la pasión y el esfuerzo dieron sus frutos en los Juegos de Sydney 2000. El yachting dio tres medallas: una de plata para Carlos Espínola (clase Mistral) y dos de bronce para Serena Amato (clase Europa) y la dupla de Javier Conte y Juan de la Fuente (clase 470). Una de las historias que más emocionó a los argentinos durante estos Juegos fue la del seleccionado femenino de hockey sobre césped. Las chicas llegaron a Sydney con el gran sueño de pelear por una medalla. Debutaron con un triunfo ante Corea del Sur, seguido de la victoria sobre Gran Bretaña. Las derrotas con Australia y España hicieron que se clasificaran con lo justo para la segunda ronda. Allí nacieron Las Leonas, que lograron el sueño de llegar a la final. Las victorias ante Holanda, China y Nueva Zelanda, las pusieron una vez más frente a Australia. Finalmente, Las Leonas se colgaron la medalla de plata.  
Después de 108 años, en 2004 los Juegos Olímpicos volvieron a la mítica ciudad de Atenas. En la cuna del olimpismo, los deportistas que subieron al podio fueron coronados con olivo, además de recibir la medalla correspondiente. Después de 52 años, la delegación argentina volvió a ganar una medalla de oro. Espínola continuó dando alegrías, pero esta vez junto con Santiago Lange (Clase Tornado). La dupla se llevó el bronce y Espínola se convirtió en el primer deportista argentino en ganar tres medallas olímpicas consecutivas. Asimismo, Las Leonas volvieron a demostrar su gran nivel, que las hizo merecedoras de la medalla de bronce. Dos medallas más llegaron a través de la natación, con Georgina Bardach en los 400 metros medley (bronce), y del tenis, con el dobles de Paola Suárez y Patricia Tarabini (bronce).  El 28 de agosto Argentina consiguió dos medallas de oro. La primera la obtuvo el equipo de fútbol. Luego de vencer a Paraguay por 1 a 0, el seleccionado de Marcelo Bielsa conquistó el único logro que le faltaba al país en su historia futbolística.  La otra victoria fue en el básquetbol, de la mano de la mítica "Generación de oro", conformada por Emanuel Ginóbili, Alejandro Montecchia, Fabricio Oberto, Luis Scola y Juan Ignacio Sánchez, entre otros.
Conocidos como "Los Juegos de los números", la edición de Beijing 2008 contó con la participación de 204 países. Por primera vez, 87 naciones obtuvieron al menos una medalla y Afganistán, Islas Mauricio, Tayikistán y Togo debutan en el podio. Beijing dejó 43 récords mundiales y 132 nuevas marcas olímpicas. El Cubo de Agua, una imponente edificación que asemejaba una gran pecera, fue el escenario de 87 récords en natación: 25 mundiales y 62 olímpicos.
Argentina ganó dos medallas de oro y cuatro de bronce en Beijing 2008. En fútbol, el quipo dirigido por Sergio Batista defendió el título de los anteriores Juegos tras vencer a Nigeria en la final por 1 a 0. El segundo oro los aportó la dupla de ciclismo compuesta por Juan Curuchet y Walter Pérez. Asimismo, los cuatro bronces fueron para la Selección femenina de hockey sobre césped, el seleccionado de basquetbol, la judoca Paula Pareto (categoría menos de 48 kilos) y la dupla Carlos Espínola-Santiago Lange (clase Tornado) en yachting. Pareto no sólo sumó la primera medalla de la delegación argentina, sino también la primera en la historia del judo argentino.
En 2012 Londres albergó los Juegos Olímpicos por tercera vez. Al igual que en la competencia anterior, participaron 204 naciones. Se marcaron 84 nuevos récords, entre los que se destaca el del nadador Michael Phelps, que alcanzó 22 medallas y se convirtió en el deportista con más victorias de la historia de los Juegos Olímpicos. Por otra parte, Argentina consiguió cuatro medallas: el oro de Sebastián Crismanich (categoría hasta 80 kilos) en taekwondo, la plata de Las Leonas en hockey y dos bronces, el de Juan Martín Del Potro en tenis y el de Juan de la Fuente y Lucas Calabrese (clase 470) en yachting.
Desde la victoria del seleccionado de Polo en París 1924, hasta el triunfo de Sebastián Crismanich de taekwondo en Londres 2012, Argentina obtuvo 18 medallas de oro, 24 de plata y 27 de bronce. Pero no debemos centrarnos en el recuento final, sino en el crecimiento y buen desempeño de los atletas nacionales, quienes hasta no hace mucho tiempo tenían que correr con sus propios gastos, es decir, financiar la compra de equipos, las giras, los entrenamientos, los gatos médicos y los viáticos era una constante. 
La realidad de los atletas argentinos, en especial de los deportistas amateur, comenzó a tomar otro rumbo a partir del surgimiento del Ente Nacional de Alto Rendimiento Deportivo (Enard). El organismo, creado a través de la sanción de la ley N° 26.573 en 2009, inició su gestión en agosto de 2010 con el objetivo de "dar soporte para el entrenamiento y la capacitación de los atletas de alto rendimiento y, de este modo, colaborar con el objetivo de atender y de promover las actividades relacionadas con el Deporte Nacional, con un enfoque federal, participativo y de sustentabilidad en el largo plazo".
En la actualidad, el Plan de Desarrollo del Alto Rendimiento Deportivo del Enard apunta a tres ciclos olímpicos y tiene como objetivo alcanzar "la elite regional, continental y olímpica, a partir de la mejora sistemática de las estructuras fundamentales del deporte de representación nacional".
De cara a los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro 2016, la Argentina se prepara para dar su mejor desempeño en el encuentro deportivo que tendrá lugar entre el 5 y el 21 de agosto. ©




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La masacre de Munnich
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