POSTALES | GALERIA GüEMES | #206 ENE 2016

Galería del Tiempo

Considerada una de las obras cumbres de Art Noveau, la Galería General Güemes fue proyectada al estilo los grandes espacios europeos. A más de un siglo de su inauguración, continúa siendo uno de los grandes atractivos de la Ciudad de Buenos Aires.

Ubicada en el corazón de la Ciudad de Buenos Aires, la Galería General Güemes posee entradas por las calles Florida -165- y San Martín -170-. El imponente edificio de 87 metros de altura, que supo ser el mayor rascacielos porteño, encierra un siglo de historia entre sus muros.
Al igual que otras galerías de fin del siglo XIX y principios del XX, la Galería Güemes fue concebida al estilo de los grandes espacios europeos, como sitio de encuentro y esparcimiento, donde sucedían acontecimientos sociales. Todo un avanzado para la época, en 1915 contaba con ascensores, sistemas contra incendios, calefacción y refrigeración, entre otros adelantos.

UN POCO DE HISTORIA…

Los promotores de este edificio futurista fueron los salteños Emilio San Miguel y David Ovejero, dueños de una gran fortuna y propietarios de la casona de 1830 ubicada en el terreno de la calle Florida. La idea principal era realizar la obra sólo sobre esta calle, pero luego el Banco Supervielle, propietario del lote que miraba hacia calle San Martín, se sumó al proyecto. Entonces, se unieron ambos terrenos y se optó por erguir un edificio-pasaje que conectara ambas calles mediante una Galería de 116 metros de largo.
La obra fue encomendada al arquitecto italiano Francisco Terencio Gianotti. La construcción de la Galería Güemes, entonces denominada "Pasaje Florida", comenzó a mediados de marzo de 1913. El arquitecto fue secundado en sus tareas por el ingeniero Manuel F. Pereyra Ramírez y por don Nicolás Spallone, su representante permanente en la obra, que demandaba de 300 a 600 obreros en actividad por día.
Al poco tiempo de haberse iniciado el proyecto , los propietarios quedaron en bancarrota por el costo, que subió de 10 a 15 millones de pesos fuertes. Esta situación empeoró cuando un submarino alemán hundió el barco que traía los mármoles italianos para la fachada sobre Florida y otros costosos elementos para su terminación.
Desde Milán, Gianotti se proveyó de innumerables piezas ornamentales. El novedoso diseño y la calidad de producción de estos elementos contribuyeron a la fama del arquitecto, quien exploró al máximo los últimos avances en las técnicas constructivas que le permitieron llevar adelante acrobacias volumétricas y espaciales.
El edificio se construyó sobre un terreno de 116 metros de largo, que va desde la calle Florida (155 a 173) hasta la calle San Martín (172 a 176). La fracción sobre la calle Florida mide 29 metros de frente por 58 metros de fondo, mientras que la fracción sobre la calle San Martín mide 31 metros de frente y 58 metros de fondo.
El pasaje posee dos grandes halls de circulación de 12 metros de frente por 12 metros de ancho, coronados por una cúpula circular que se apoya sobre ocho columnas. Ambos tienen una altura de 20 metros y fueron diseñados para facilitar la circulación del público hacia el subsuelo y hacia los pisos superiores, a través de catorce ascensores ubicados a ambos costados de los recintos de escaleras.

MÚLTIPLES USOS

La Galería Güemes se destacaba por la variedad de usos y funciones que reunía. El subsuelo albergaba un teatro, un importante salón de eventos y un restaurante. En la planta baja se situaban los locales comerciales y gastronómicos. En el primer piso comenzaban las oficinas y en el sexto los departamentos totalmente amueblados destinados a alquiler temporario. En los ocho pisos que reunían las unidades residenciales se dispusieron 58 grupos de cómodas viviendas que llenaban "todas las exigencias de la higiene de la casa moderna: aire, luz, calefacción, agua en todas sus diferentes aplicaciones y alejadas del tumulto de la calle".
Una magnífica confitería con vistas a la ciudad aguardaba en el piso 14 para deleitar a los presentes con los acordes de una orquesta que tocaba desde un balcón interno del salón. Cuatro niveles más arriba, el mirador ofrecía una vista única de 360 grados en pleno centro de la ciudad. Durante muchos años, el mirador de la Galería Güemes fue considerado el punto más alto de la Ciudad de Buenos Aires.

VISIÓN DE FUTURO

Sus alardes tecnológicos impactaron a la sociedad de aquel entonces. El edificio contaba con ascensores capaces de recorrer 140 metros en 60 segundos, sistemas contra incendios que bombeaban hasta 24 mil litros por hora y eran activados a través de alarmas eléctricas ubicadas en la planta baja y los subsuelos, refrigeración, calefacción y ventilación forzada, y un sistema de tubos neumáticos a modo de correo interno. Además, el teatro poseía butacas montadas sobre una losa de hormigón armado con apoyo pivotante, que permitía cambiar la pendiente de la sala.
El sistema de calefacción por vapor a baja presión ofrecía ventajas técnicas únicas, en cuanto a la perfecta regularidad de circulación del vapor relacionado con la gran altura de los últimos pisos. La sequedad del aire se corrigió a través de la emisión de tenues cantidades de agua fresca, vaporizada, obteniéndose así su perfecto estado hidrométrico.
Para el servicio contra incendio se habían previsto 3 motobombas capaces de elevar 24 mil litros por hora, a unos 80 metros. Cada bomba estaba acoplada con un motor de corriente continua. De los tres grupos de bombas subían tres caños hacia un tanque con capacidad de 20 mil litros, ubicado en la torre. Mediante este tanque se llenaban automáticamente otros cuatro con una capacidad de 15 mil litros cada uno. De estos tanques derivaban los caños para alimentar las bocas de incendio.

INAUGURACIÓN

El 15 de diciembre de 1915 el edificio fue inaugurado bajo el nombre de Galería Güemes, en homenaje al máxime héroe de la provincia de Salta, General Martín Miguel de Güemes. La inauguración fue organizada por el Círculo de la Prensa y contó con la presencia del Presidente de la Nación, Dr. Victorino de la Plaza, otras autoridades y descendientes del General Güemes.

RESTAURACIONES

El 10 de septiembre de 1971 un incendio causó grandes daños al frente de la calle Florida y al interior de la Galería. Durante la reparación se le dio un estilo moderno a la fachada, rompiendo el aspecto y la integridad del edificio original. En esa oportunidad, también se aprovechó para construir un entrepiso.
En 2004, luego de años de decadencia y deterioro, la administración de la Galería Güemes le encargó al estudio del arquitecto Reinaldo Lemos la restauración del edificio. Se descubrieron las claraboyas, que habían sido tapiadas con hormigón y se recuperaron pinturas murales. Las obras finalizaron en 2008 con la instalación del complejo Astor Piazzolla.
En abril de 2010 el mirador volvió a abrir sus puertas al público, ofreciendo a los visitantes una visión en 360 grados de la Ciudad de Buenos Aires. Un año después fue el turno de restaurar la fachada de la calle San Martín. Las obras contemplaron el hidrolavado general del frente, la reubicación de estatuas de bronce que habían sido removidas, la restauración de columnas de mármol y la reconstrucción de molduras faltantes.
Ante el éxito de las visitas al mirador del edificio, en 2013 la administración de la Galería Güemes decidió restaurarlo por completo.

RECONOCIMIENTOS

El edificio fue considerado una de las obras cumbres de Art Noveau. El 24 de abril de 1987 la Municipalidad de la Ciudad de Buenos Aires reconoció a la Galería Güemes como "Testimonio de la Memoria Ciudadana" por haber conservado su carácter y decoración original. El 29 de junio del 2000, fue declarada sitio de interés cultural por la Legislatura de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
La Galería Güemes también fue declarada "Edificio Representativo de Buenos Aires" por la Dirección General de Patrimonio. ©





TXT & FOTOS: Grupo Editorial Metro

ANECDOTAS

En el Mirador de la Galería Güemes funcionaba
un binocular de gran tamaño, que por sólo 25 centavos permitía ver la costa de Uruguay.

El escritor y aviador francés Saint-Exupéry escribió "Vuelo nocturno" durante su estadía
en la Galería. En ese tiempo tuvo por compañía un cachorro de foca que había traido del sur y que ocupaba la bañadera.

El escritor Julio Cortázar solía frecuentar el lugar. En su cuento "El otro cielo", imaginó unidas las Galerías Güemes y la parisina Vivienne, para que en ambas circulara el mismo aire, el aire
de la fantasía que respiran las dos ciudades
de su vida.

 

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