INFORME | VACACIONES | #206 ENE 2016
Vacaciones Familiares

Las vacaciones son el momento más esperado del año, pero a veces
pueden tornarse en toda una odisea. En esta oportunidad te presentamos
las situaciones más usuales que suelen darse a la hora de planificar.


Terminan las fiestas y es momento de pensar en las vacaciones. Consensuar un destino que complazca a todos por igual es una tarea ardua, que a veces se torna imposible, porque no todos deseamos ni disfrutamos de las mismas cosas o situaciones por igual. Algunas personas, consideradas más hiperactivas, optan por hacer todo lo que no hicieron durante el año, mientras que otras prefieren descansar y relajarse. Entonces surgen las preguntas: ¿A dónde nos vamos? ¿Playa o montaña? ¿Cuántos días? ¿Quiénes somos? ¿Llevamos a la abuela?

NADA MÁS LINDO QUE LA FAMILIA UNIDA

Los hijos son una bendición, pero su llegada cambia por completo el panorama de las vacaciones, que pasan a convertirse en una verdadera odisea. Atrás quedaron los momentos de salir sin destino, de dormir en un hostel, de amanecer en la playa…
El reto comienza al momento de armar el equipaje. Ropa de verano, algún abrigo, protector, reposera, heladera, cochecito, remedios, cepillo de dientes, cargador, cámara de fotos, mate… y la lista continúa. Cuando ya no queda espacio en el baúl, y aún faltan dos bolsos y las cuatro reposeras, nos preguntamos: ¿Todo esto es necesario? ¿Lo vamos a usar? Revemos la lista para intentar reducir la cantidad de equipaje, pero no hay caso. Al final, todo entra a presión y es momento de iniciar el viaje.
El placer dura lo que tardamos en tomar los primeros tres mates. Las quejas provenientes del asiento trasero se hacen escuchar. Que cuánto falta, que quiero ir al baño, que tengo hambre, que tengo sed, que me aburro, que quiero llegar. Las protestas aumentan a medida que pasan los kilómetros. Cuando el celular ya no los divierte, porque no agarra señal, es hora de sacar nuevos recursos de la galera: Veo, veo… Autos de color… Patentes con la letra…
Llegamos a destino y, aunque deseamos salir corriendo al mar o al río, hay que bajar todo lo que pusimos a presión en el baúl. Una vez instalados, empiezan las vacaciones. Pero la tranquilidad dura poco. Los chicos son hiperactivos. Piden, señalan, exigen… que quiero un helado, que tengo sed, que quiero una tabla barrenadora, que quiero hacerme una trenza… La situación se agrava cuando el clima se pone en nuestra contra. La solución es salir a pasear, ir a los fichines y comer algo rico. Entre manchas de helado y autitos chocadores, las sonrisas de los más pequeños iluminan el día nublado. Al fin y al cabo, "no hay nada más lindo que la familia unida".

LOS TUYOS, LOS MÍO, LOS NUESTROS

Las vacaciones son un desafío para muchas familias ensambladas, en especial cuando ambas partes tienen hijos, porque son varios los que opinan: los padres, las parejas actuales, los hijos de ambos… Muchas manos en el plato hacen mucho garabato. ¿Cómo hay que comportarse con los hijos del otro? ¿Quién pone los límites? ¿Dónde nos vamos a quedar? ¿Cómo manejamos el dinero?
Lo importante es comprender que no siempre se puede satisfacer a todos y aprovechar el tiempo de las vacaciones para afianzar los vínculos.


...............................................................................................................................................................................

Las vacaciones son un buen momento para el encuentro de la familia y de la pareja, e incluso para conectarse con uno mismo. También son el momento propicio para pensar nuevos proyectos o retomar otros pendientes, y recargar energías para el año que comienza.


...............................................................................................................................................................................

LOS AMIGOS ENTRAN EN ESCENA

"Me voy a aburrir solo. Quiero llevar a un amigo", es el planteo que cada vez más chicos les hacen a sus padres. Luego de discutirlo de la puerta para adentro, empieza la tarea de hablar con los otros papás, pedirles permiso y consensuar. Lo más habitual es que los padres de ambos chicos acuerden dividirse. Mientras que unos se hacen cargo de los chicos, otros vacacionan sin hijos, y la relación se invierte a las siguientes vacaciones. En otros casos, las familias terminan yéndose juntas para que los chicos se diviertan.
La situación cambia cuando los chicos crecen. De pronto los padres ya no están incluidos. "Me quiero ir de vacaciones con mis amigos". La noticia cae como un balde de agua fría para los padres.
Lo cierto es que cada familia es un mundo y, por lo tanto, cada vacación es una nueva aventura. Lo importantes es divertirse y disfrutar juntos en familia, pero no pegados. ©



TXT: Grupo Editorial Metro







CONVIVENCIA ESTIBAL

La idea de convivir durante las vacaciones con el resto de la familia (hijos, pareja, amigos y suegros) genera dudas y temores en algunas personas, mientras que muchas otras vislumbran una "crisis en puerta". "Durante las vacaciones, el gran tema es: ¿Qué hacer con el tiempo libre?", asegura la psicoanalista Laura Orsi, referente de la Asociación Psicoanalítica Argentina (APA).
"Si estamos todo el tiempo juntos, surge el temor a que aparezcan todas las diferencias, desencuentros y conflictos que durante el año dejamos debajo de la alfombra. Por eso, lo más importante es la flexibilidad, acordar no tener miedo y animarse", sostiene Orsi. La clave está en adaptarse al otro y ceder para que todos disfruten de unas merecidas vacaciones, según sus gustos y deseos.
La referente de APA señala la importancia de "no idealizar" las vacaciones y comprender que "no todos deseamos ni disfrutamos de las mismas cosas o situaciones por igual". "El gran temor es a aburrirme si no se planifica", pero es importante comprender la importancia de "poder elegir qué necesita cada uno en cada momento", explica la psicoanalista. 

HIJOS

Orsi asegura que "a veces es complejo poder mediar entre las necesidades de los padres y las de sus hijos, que varían según las diferentes edades". Los padres deben buscar actividades convenientes para sus hijos, que les aporten los mismos beneficios que las actividades escolares.
Es importante que los padres también le dediquen tiempo a la pareja, que reserven un tiempo para estar juntos y no que lo dejen librado al azar. Asimismo, es preciso que ambos se dividan las responsabilidades con los niños para que el otro tenga tiempo para sí mismo.

PAREJA

Durante las vacaciones, las parejas comparten mucho tiempo, algo que no ocurre durante el resto del año, cuando cada uno tiene sus propios compromisos y obligaciones. Muchas veces, uno de los miembros de la pareja, o ambos, descubre que el otro es un verdadero desconocido con quien tiene poco en común. "Aunque las personas se quieren, les cuesta tolerar el que el otro piense o sienta diferente", apunta la referente de APA.
Para evitar esta situación es necesario dedicarle tiempo a la pareja durante todo el año. "Hay que pasar más tiempo juntos, dialogar y conocerse", destaca la especialista.

DESENCHUFE

Debido a las nuevas tecnologías, que nos permiten estar hiperconectados, es difícil "desenchufarse". Hay personas que no pueden cortar con el trabajo y hacen de éste su tema excluyente de conversación o preocupación, impidiéndose, e impidiéndole a los otros, disfrutar de las vacaciones.

MAS FOTOS