INFORME | ENERGIA VERDE | #207 FEB 2016
Fuerza Natural

El mundo atraviesa una gran crisis energética. Ante este panorama,
las energías sustentables se presentan como alternativa sustentable.

En la actualidad, la energía tiene un protagonismo notable en el debate económico internacional y nacional. A nivel mundial, el modo en que producimos y usamos la energía no es sostenible, y contribuye al cambio climático, pues nuestras principales fuentes de combustibles son recursos naturales finitos, como el petróleo, el carbón y el gas.
Los suministros de gas y petróleo disminuyen, mientras que nuestra demanda de energía aumenta. La Agencia Internacional de Energía (IEA, por sus siglas en inglés) señaló que la producción de las reservas de gas y petróleo "caerá de un 40 por ciento a un 60 por ciento para el 2030".
Ante este panorama, las fuentes de energía renovable se presentan como una alternativa sostenible, que mejora la calidad de vida y las perspectivas económicas de miles de millones de personas. La energía derivada del sol, del viento, del calor de la tierra, del agua y del mar pueden satisfacer las necesidades de electricidad del mundo entero. "Para el año 2050, podríamos obtener toda la energía necesaria de fuentes renovables", aseguró el director general de "World Wildlife Fund" (WWF) Internacional, James P. Leape.
Sin embargo, el cambio es muy lento. Las energías renovables, sin contabilizar a las hidroeléctricas, sólo comprenden el 3 por ciento de la electricidad que se consume.
Más del 80 por ciento de la energía en el mundo proviene de los combustibles fósiles (petróleo, gas y carbón), mientras que el resto proviene de la energía nuclear y fuentes de energía renovables y combustibles tradicionales de biomasa.

CRISIS ENERGÉTICA NACIONAL

La matriz energética nacional depende en gran medida de los combustibles fósiles, en especial petróleo y gas, que representan el 87 por ciento de la oferta energética total, según el balance eléctrico de 2011. Hoy, nuestro país atraviesa un período crítico, pues perdió su autonomía en materia de combustibles fósiles, porque desde 2010 las importaciones de estos combustibles superan a las exportaciones.
La incorporación a gran escala de las fuentes renovables y política de uso eficiente de la energía son elementales reemplazar el uso de combustibles fósiles. El uso inteligente de la energía es la base de una política energética sostenible. Existen inmensos potenciales de ahorro energético en los principales sectores: industria, transporte y domestico/comercial.
Argentina tiene un gran potencial para aprovechar las distintas fuentes renovables. Se estima que el 70 por ciento de nuestro país es idóneo para generar energía eléctrica, lo que permitiría cubrir "más de 50 veces el consumo eléctrico actual".
En 2004 la Secretaría de Energía adoptó la meta del 8 por ciento de participación de fuentes renovables en la matriz de generación eléctrica nacional. Luego, esta meta fue adoptada por la Ley 26.190, que se reglamentó en 2009.
Un plan de desarrollo de las energías renovables que permita cumplir con la meta del 8 por ciento al 2016 y con la expectativa de cubrir con energías renovables el 20 por ciento de la demanda al 2020 es económicamente viable y conveniente, pues permitiría sustituir la importación de combustibles contaminantes por inversiones renovables y consolidar un mercado interno de equipamientos y servicios para esta industria.
Las energías renovables tienen un rol protagónico en el futuro energético inmediato de nuestro país.


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Gemasolar es la primera planta comercial de energía solar térmica con tecnología de receptor central de torre y sistema de almacenamiento en sales fundidas. Propiedad de Torresol Energy, está emplazada en Fuentes de Andalucía, en Sevilla, España.
Este campo solar de 185 hectáreas alberga el receptor en una torre de 140 metros de altura, la isla de potencia y 2650 heliostatos distribuidos en anillos concéntricos alrededor de la torre.
La planta se caracteriza por tener una potencia eléctrica nominal de 19,9 MW. Además, el tanque de almacenamiento de sales calientes permite una autonomía de generación eléctrica de hasta 15 horas sin aporte solar.

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ENERGÍA RENOVABLE

Energía solar

El sol proporciona un suministro ilimitado de energía, que se utiliza para generar electricidad y calor. En la actualidad, la tecnología de energía solar contribuye sólo el 0,02 por ciento del suministro de energía total. Sin embargo, esta promoción crece de modo exponencial.
La energía solar proporciona iluminación, calor y electricidad. Las celdas fotovoltaicas, que convierten la luz solar en electricidad, pueden integrarse a dispositivos o edificios, o instalarse en áreas exteriores.
Una desventaja de este tipo de energía es su suministro intermitente, ya que las celdas fotovoltaicas no funcionan en la oscuridad.

Energía eólica

La energía eólica satisface el 2 por ciento de la demanda mundial de electricidad. En Dinamarca representa una quinta parte de la producción de electricidad del país. Se estima que para el 2050 este tipo de energía permitiría cubrir un cuarto de las necesidades de electricidad global.
Aunque los parques eólicos tienen un efecto muy visible en el paisaje, su impacto ambiental es mínimo. Las turbinas ubicadas en tierra y mar adentro deben planificarse cuidadosamente para reducir al mínimo el impacto sobre las aves y la vida marina.
En Argentina, toda la Patagonia y gran parte del área pampeana y cuyana, poseen condiciones óptimas para emprendimientos eólicos, pues el 70 por ciento del territorio nacional está cubierto por vientos que permiten un muy buen aprovechamiento para producir energía.

Energía geotérmica

Cuando las temperaturas son lo suficientemente altas, la energía geotérmica puede emplearse para generar electricidad y calefacción local. A diferencia de la energía eólica y la energía solar, que son intermitentes, la energía geotérmica proporciona un suministro constante de electricidad. Islandia obtiene una cuarta parte de su electricidad y casi la totalidad de su calefacción a partir de su subsuelo geotérmico, mientras que las plantas geotérmicas de Filipinas generan casi una quinta parte del total de la electricidad del país.
Se estima que para 2050 más de un tercio de la calefacción para edificios provendrá de fuentes geotérmicas.
La explotación de los recursos geotérmicos presenta la desventaja de afectar al ambiente y las poblaciones alrededor de las plantas de generación, ya que el vapor geotérmico o el agua caliente utilizados para generar electricidad contienen compuestos tóxicos, aunque los sistemas de bucle evitan que se escapen.

Energía mareomotriz


El movimiento del océano, a través de las olas y mareas, constituye una potencial fuente de energía. Las instalaciones para la generación de energía proveniente de las mareas y olas podrían afectar el ambiente marino local, las comunidades costeras y las industrias marítimas, por lo que es fundamental que los sitios sean especialmente seleccionados y se desarrollen tecnologías con el fin de minimizar los efectos negativos.

Energía hidroeléctrica

La energía hidroeléctrica es la mayor fuente de energía renovable, pues proporciona casi una quinta parte de toda la electricidad en el mundo. Las plantas hidroeléctricas de gran escala almacenan agua en un embalse detrás de una presa y regulan el flujo de acuerdo con la demanda de electricidad.
Sin embargo, la energía hidroeléctrica puede tener graves impactos ambientales y sociales, ya que las presas amenazan los ecosistemas de agua dulce y los medios de subsistencia de millones de personas.

Biomasa

La biomasa, derivada de los residuos, las cosechas y los recursos forestales, tiene el potencial para proporcionar una fuente renovable de energía, no obstante, plantea importantes cuestiones sociales y ambientales.
En principio, la biomasa es un recurso renovable, ya que es posible cultivar nuevas plantas para reemplazar las que utilizamos. Sus emisiones de gases de efecto invernadero son más bajas que las de los combustibles fósiles, siempre que haya suficiente regeneración de cultivos para absorber el dióxido de carbono liberado, y que se apliquen buenas prácticas de gestión. Sin embargo, si se produce de manera no sostenible sus impactos ambientales y sociales pueden ser devastadores.
Los biocombustibles contienen componentes derivados a partir de biomasa. Todos ellos reducen el volumen total de CO2 que se emite en la atmósfera, ya que lo absorben a medida que crecen y emiten prácticamente la misma cantidad que los combustibles convencionales cuando se queman. Los biocombustibles más utilizados son el bioetanol y el biodísel.

DE CARA AL FUTURO

La compleja coyuntura energética actual ofrece una oportunidad inédita para el desarrollo e implementación de las fuentes de energía renovables en nuestro país, pues brindan energía limpia, inagotable y empleos duraderos. ©

 



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ENERGIA

El rol de los usuarios es fundamental para el cuidado del medio ambiente y el ahorro de recursos estratégicos.

El etiquetado de eficiencia energética es un sistema de clasificación de los equipos y artefactos eléctricos que permite conocer su eficiencia en el uso de energía durante su funcionamiento. El etiquetado proporciona información para que los consumidores puedan tomar una decisión más consciente y, de este modo, optar por aquella alternativa más eficiente.
Existen 7 clases de eficiencia energética, representadas por letras, que van desde la A hasta la G:
-Los artefactos eléctricos clase A consumen aproximadamente un 50 por ciento menos de energía que los que presentan un consumo medio.
-Los artefactos clase B consumen entre el 50 por ciento y el 25 por ciento menos que los que presentan un consumo medio.
-Los artefactos clase C consumen entre el 25 por ciento y el 10 por ciento menos que los que presentan un consumo medio.
-Los artefactos clases D y E son los que se considera que tienen un consumo medio.
-Los artefactos clase F consumen entre el 10 por ciento y el 25 por ciento más que los que presentan un consumo medio.
-Los artefactos clase G consumen un 25 por ciento más que los que presentan un consumo medio.
A continuación, te sugerimos una serie de tips que te ayudarán a consumir energía de un modo responsable.

EN EL LIVING
Apagar las luces de los ambientes que no se usen; iluminar con la cantidad necesaria de luz; aprovechar la luz natural y elegir colores claros en las paredes y techos; no abrir ventanas con el aire acondicionado prendido; cerrar las persianas durante la noche de forma que no se pierda calor a través de las ventanas; y utilizar lámparas de bajo consumo en todos los lugares donde se usen más de una hora al día.

EN LA COCINA
No ubicar la heladera cerca del horno y mantener una distancia de 20 centímetros con la pared; mantener en buen estado los burletes de la heladera, pues esto mejora su funcionamiento y disminuye el consumo energético; no introducir comida caliente en la heladera, pues la humedad obliga a un uso excesivo de la energía; evitar calefaccionar el ambiente con el horno, porque es ineficiente y peligroso; cocinar con ollas con tapa permite una cocción más rápida de los alimentos y un menor consumo de energía; descongelar el congelador y freezer con regularidad para ahorrar energía; y regular la temperatura de la heladera.

EN EL BAÑO
No dejar llaves abiertas inútilmente; si se debe cambiar la canilla de agua, elegir una única canilla de mezcla; optimizar la temperatura del agua en el calefón o termotanque; y usar la ducha en lugar de la bañadera.

TECNOLOGIA
Utilizar las opciones de apagado automático de la computadora después de un tiempo de no utilizarla; desenchufar los cargadores de los celulares cuando no estén en uso; limpiar los filtros del aire acondicionado habitualmente; regular el aire acondicionado a 24° en verano (refrigeración) y 20° en invierno (calefacción); y desenchufar los aparatos que no se utilizan durante la noche o cuando no estás en tu casa.

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