POSTALES | LOPEZ MERINO | #211 JUN 2016

El Palacio del Poeta

Actual sede del Complejo Bibliotecario Municipal de La Plata, el Palacio López Merino integra el Patrimonio Arquitectónico de la ciudad de las diagonales. Declarado "Bien de Interés Histórico" de la provincia de Buenos Aires, fue hogar del poeta platense Francisco López Merino.

Emplazado en la calle 49 Nº 835, entre 12 y diagonal 74 en La Plata, el Palacio López Merino es una de las construcciones características de la ciudad de las diagonales. Su bella fachada aún conserva el estilo característico de principios del siglo XX.

ESTILO ARQUITECTÓNICO

Diseñado por el arquitecto Francisco Villar, fue construido entre 1905 y 1910, a pedido del escribano Francisco Toribio López y su esposa, doña América Merino. Distribuido en  cuatro niveles -subsuelo, planta baja y dos pisos superiores-  el edificio albergaba un total de 33 habitaciones.
La distinguida construcción presentaba características románticas, pintoresquistas, con una gran influencia Art Nouveau en lo ornamental. En total, la vivienda contemplaba una superficie de 1.400 metros cuadrados cubiertos.
En 2010 la Legislatura Bonaerense lo reconoció como "una obra de autor de gran valor arquitectónico destacándose en sus dependencias la nobleza de los materiales y su gran factura, caracterizando los palacetes de la época…".

FRANCISCO LÓPEZ MERINO

La vivienda fue hogar del matrimonio López Merino y sus siete hijos -seis mujeres y un varón-. Francisco López Merino nació el 6 de junio de 1904 en la ciudad de La Plata. Él mismo dijo: "He nacido en La Plata, ciudad de silencio uniforme, de calles soleadas, de cielos claros, el 6 de julio de 1904. Bajo estos cielos he estudiado las cosas esenciales y escrito versos desde niño. Amo de veras la paz remansada que se difunde por su atmósfera, y el dilatado ocio que convierte los días de la semana en un domingo perpetuo".
Destacado poeta, en 1920 publicó en forma de folleto "Horas de amor", un conjunto de nueve poemas que luego sería autocensurado.  Al año siguiente escribió otra colección de poemas titulada "Fragmentos de un libro inconcluso", dividida en tres secciones: "El espejo de mi interior", "Del eterno femenino" y "Cantos". Sin embargo, la obra nunca fue publicada. El poema "El alma se me llena de estrellas...", incluido en el libro "Tono Menor" de 1923, ya  se encontraba presente en ese grupo de textos.
López Merino publicó sus poesías en distintos diarios y revistas del país, en especial en los diarios El Día y El Argentino, y la revista Crónica Social de La Plata. En 1925, tras editar su obra "Las Tardes", los "méritos literarios" del joven escritor fueron elogiados por los diarios más significativos del país, como La Nación, La Prensa, La Razón, Crítica, El Día y El Argentino.
Su sobrina, Estela Calvo de Reca, lo describió como "minucioso, exigente con su propia apariencia, coleccionista de corbatas y sombreros, era amigo de charlas nocturnas de café y de club... También folletos, que imprimía precariamente en algunas tradicionales y ya desaparecidas librerías con trastienda...".
López Merino no realizó estudios sistemáticos, pero la ensayista Marcela Ciruzzi aseguró que  "fuera de los claustros escolares (…) era un excelente lector, de gustos exquisitos, notoriamente afrancesado". "Siempre se lo veía con un libro bajo el brazo dispuesto a 'saborearlo'. Con frecuencia leía en francés, idioma que aprendió a traducir y a hablar prácticamente solo", detalla la escritora en su obra "Francisco López Merino, poeta niño".
El escritor tuvo una vida social intensa. Se relacionó con los poetas vanguardistas de Buenos Aires, nucleados en torno de la revista Martín Fierro, aunque mantuvo cierta distancia sobre los parámetros estéticos.  Con algunos integrantes de ese grupo, como Jorge Luis Borges, Leopoldo Marechal y Raúl González Tuñón, entre otros, formó parte del "Comité Yrigoyenista de Intelectuales Jóvenes", en 1927. Junto con Almafuerte, López Merino es considerado uno de los grandes poetas platenses de trascendencia nacional.
El 20 de mayo de 1928 López Merino decidió poner fin a su vida. El poeta se suicidó de un disparo en la cabeza, en uno de los baños del Jockey Club de La Plata. Aunque se desconocen las razones de su suicidio, se sabe que la muerte temprana de su hermana María América en 1922, a quién le había dedicado varios de sus poemas, lo sumió en una profunda y crónica melancolía.

COMPLEJO BIBLIOTECARIO MUNICIPAL 

En 1962 la propiedad fue adquirida por la Municipalidad de La Plata y en 1985 fue declarada Patrimonio Arquitectónico de la ciudad.  Una década después fue creado el  Complejo Bibliotecario Municipal, a través del Decreto N' 558/95. Dos años más tarde, se autorizó su traslado al Palacio López Merino.
En 2010 el edificio fue declarado "Bien de Interés Histórico Provincial", incorporándose así al Patrimonio de la Provincia de Buenos Aires, por medio de la Ley 14232. Entre los fundamentos de la norma se señaló que, a cien años de su construcción, el edificio albergaba "una función no compatible con su estado", dado que contaba con una biblioteca municipal cuyo depósito de libros se ubicaba en el sótano, el cual no cumplía con las condiciones necesarias para albergar tal función, por lo que el deterioro de los libros debido a la humedad era preocupante. Además, en esa oportunidad se observó que "el desprendimiento y la caída de los cielorrasos registrados, como las instalaciones precarias de luz y gas", representaban un "alto riesgo para el personal y los usuarios de dicha biblioteca".
La sanción de la Ley permitió llevar adelante un programa de conservación, preservación, restauración, reutilización y refuncionalización del Palacio.

UN MUNDO DE LIBROS

En la actualidad, la casa del prestigioso poeta platense  alberga el Complejo Bibliotecario Municipal, donde funcionan cuatro bibliotecas y una hemeroteca, con un fondo bibliográfico que supera los 65 mil volúmenes, compuesto por libros, revistas, diarios y normas técnicas, entre otros.
La Biblioteca Central -perfil universitario-  fue creada por el Concejo Deliberante en 1935, a través de la ordenanza N° 83, como biblioteca especializada en derecho y legislación comunal, por lo cual su fondo documental se constituye principalmente de bibliografía de derecho y legislación municipal. Luego, comenzó a recibir material de todo tipo. Hoy en día posee unos 43 mil ejemplares. Mientras que la Biblioteca Almafuerte -alcance juvenil- se fundó en 1921, a través de la ordenanza N° 34.  En la actualidad, cuenta con  unos 12 mil títulos, destacándose el material literario y los textos de nivel medio de educación. Asimismo, la Biblioteca María Elena Altube -carácter infantil- fue cedida por la Universidad Nacional de La Plata en 1961, por medio de la ordenanza N° 2686. Con unos 7 mil ejemplares, tiene textos para niños y un sector para docentes. Por último, la Biblioteca de Autores y Temas Platenses registra y preserva las publicaciones de los escritores locales, nativos y adoptivos.
La Hemeroteca contiene la colección del Diario Clarín, a partir de 1964, incluidas las revistas de los domingos. Este material -de consulta en sala- también cuenta con algunos ejemplares de 1961. Además, la Videoteca reúne de 120 videos de diferentes temáticas.
El Complejo Bibliotecario Municipal también ofrece distintas actividades, como apoyo escolar, asesoramiento técnico, conferencias, proyección de videos, talleres, seminarios y presentaciones de libros, entre otras.
A más de cien años de su creación, el Palacio López Merino es una de las joyas arquitectónicas de la ciudad de La Plata, que mantiene viva la memoria del poeta y el amor por las letras. ©


TXT & FOTOS: Grupo Editorial Metro

EDUARDO SIVORI

Uno de los poemas de Borges,
publicado en "Cuaderno de San Martín"
(1929) está dedicado a la memoria del escritor platense.

A FRANCISCO LÓPEZ MERINO
Si te cubriste, por deliberada mano, de muerte,
si tu voluntad fue rehusar todas las mañanas del mundo,
es inútil que palabras rechazadas re soliciten,
predestinadas a imposibilidad y a derrota.

Sólo nos queda entonces
decir el deshonor de las rosa que no supieron demorarte,
el oprobio del día que te permitió el balazo y el fin.

¿Qué sabrá oponer nuestra voz
a lo confirmado por la disolución, la lágrima, el mármol?
Pero hay ternuras que por ninguna muerte son menos:
las íntimas, indescifrables noticias que nos cuenta la música,
la patria que condesciende a higueras y aljibe,
la gravitación del amor, que nos justifica.

Pienso en ellas y pienso también, amigo escondido,
que tal vez a imagen de la predilección, obramos la muerte,
que la supiste de campanas, niña y graciosa,
hermana de tu aplicada letra de colegial,
y que hubieras querido distraerte en ella como en un sueño.

Si esto es verdad y si cuando el tiempo nos deja,
nos queda un sedimento de eternidad, un gusto del mundo,
entonces es ligera tu muerte,
como los versos en que siempre estás esperándonos,
entonces no profanarán tu tiniebla
estas amistades que invocan.



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