INFORME | DROGAS | #211 JUN 2016

Drogas de diseño

El consumo de drogas sintéticas es cada vez mayor. La ingesta de sustancias psicoactivas está asociada a las fiestas electrónicas y los boliches nocturnos, donde se da abiertamente e incluso está bien vista. Recientemente, el trágico fin de la fiesta electrónica Time Warp puso de manifiesto una problemática que cada vez afecta a más jóvenes.

Diversos mitos circulan en torno a las drogas de diseño, como su aparente inocuidad o que sólo generan felicidad y placer. Estas falsas asociaciones originaron el incremento de su consumo entre adolescentes en los últimos años. Pero el trágico fin de la fiesta electrónica Time Warp, que  tuvo lugar el pasado 15 de abril en el complejo porteño de Costa Salguero, donde murieron cinco jóvenes por la ingesta de drogas sintéticas, desencadenó el derrumbe de esos mitos.
Mientras que el mercado de los opiáceos y de la cocaína sigue disminuyendo, el consumo de drogas sintéticas está en aumento. Referentes de las Organización de las Naciones Unidas (ONU) estiman que "el número total de personas que consumen estimulantes de tipo anfetamínico –entre 30 y 40 millones – superará pronto al número de consumidores de opiáceos y cocaína juntos".
Considerado uno de los veinte principales factores de riesgo para la salud a nivel mundial, el consumo de drogas ilícitas está asociado con la aparición de "otros problemas de salud, como el VIH/SIDA, la hepatitis, la tuberculosis, el suicidio, la muerte por sobredosis y las enfermedades cardiovasculares", indicaron desde la ONU. "En numerosas regiones, el consumo de drogas inyectables es una vía frecuente de transmisión del VIH/SIDA y de la hepatitis. Alrededor de 3 millones de consumidores de drogas inyectables son seropositivos. Dejando a un lado África Subsahariana, el 30 por ciento de los casos de infección de VIH se deben al consumo de drogas inyectables", sostuvieron desde el organismo.

¿QUÉ SON LAS DROGAS DE DISEÑO?

El término "designer drugs" fue creado en los años sesenta por Gary Henderson, un farmacéutico de la Universidad de California, incorporándole un doble sentido: drogas que podían fabricarse en laboratorios clandestinos y "diseñarse" a la medida del consumidor para imitar los efectos de otras, y drogas que por su estructura química novedosa no estaban incluidas en los convenios internacionales de fiscalización de sustancias.
Las drogas sintéticas son fabricadas a través de procesos químicos. A diferencia de la cocaína y la marihuana, no se obtienen de un vegetal, sino a partir de cambios moleculares realizados en laboratorios para lograr resultados psicoactivos.
Las drogas de diseño pueden categorizarse en psicoanaléptico (estimulantes), psicolépticos (depresores) y psicodislépticos (alucinógenos). Según el informe "Consumo Problemático de Sustancias Psicoactivas", realizado por la Secretaría de Programación para la Prevención y Lucha contra el Narcotráfico (Sedronar), los psicoanalépticos -contemplan las anfetaminas, las metaanfetaminas, los derivados metaanfetamínicos, la cocaína y el "paco"- "estimulan la actividad mental y nerviosa, aumentan los niveles de actividad motriz y cognitiva, y refuerzan la vigilia, el estado de alerta y la atención". Asimismo, los psicolépticos "determinan relajación y depresión de la actividad mental", ya que "incluyen los derivados naturales y sintéticos del opio, los hipnóticos, sedantes o ansiolíticos, los neurolépticos o antipsicóticos, los solventes volátiles (usados en pegamentos) y el alcohol". En cuanto a los psicodislépticos -LSD, mezcalina, psilocina y psilocibina, entre otros-, son "capaces de producir fenómenos mentales no ordinarios, como alteraciones de la sensopercepción, del humor y de la conciencia".
En un principio se sintetizaron metanfetamina y anfetamina pero, al ser incluidas en las listas de sustancias prohibidas, fueron sustituidas por la producción de derivados anfetamínicos. Debido a su elaboración clandestina, muchos de estos compuestos nunca fueron sometidos a un estudio sistemático sobre sus acciones, efectos o/y toxicidad.
En la Argentina, el consumo de estas sustancias está asociado a los boliches nocturnos y las fiestas de música electrónica, conocidas como raves. Entre las drogas de síntesis más consumidas en estos espacios, se destacan el éxtasis y las metanfetaminas. "Todo el mundo saber que en esos espacios se vende droga. Son fiestas muy largas y te ofrecen éxtasis para disfrutar más", señala Micaela (23).
Los dealers que ofrecían la drogas ni bien se ingresaba a la fiesta Time Warp, aseguraban a los jóvenes "diversión plena" y que "no les iba a pasar nada",
ya que se trataba "de la droga de moda", según testimonios que recabó la Justicia.
La metilendioximetanfetamina (MDMA) es una droga ilegal que actúa como estimulante y psicodélico, produciendo un efecto vigorizante y distorsiones en el tiempo y la percepción. Esta droga afecta el cerebro, pues altera la actividad de los neurotransmisores, que son los mensajeros químicos que permiten que las células nerviosas en muchas regiones del cerebro se comuniquen entre sí. El estudio realizado por el Sedronar señala que "el MDMA (3, 4,-metilen-dioxi-metanfetamina) es la droga de diseño más importante por su elevado consumo". Esta sustancia "posee acciones estimulantes y alucinógenas, y puede producir neurotoxicidad". Tanto la MDMA, como las sustancias que poseen efectos similares, forman parte de la familia de los entactógenos, sustancias que "al tener efectos empáticos, facilitan las relaciones interpersonales y el acceso al interior de la conciencia del individuo, para un mejor control de los conflictos emocionales".
Asimismo, la pastilla conocida como "Superman" -parametoximetanfetamina (PMMA)- es una droga sintética de la familia de las anfetaminas y metanfetaminas, que combina dos estimulantes: el éxtasis y la metanfetamina. Además de euforia, genera taquicardia, pupilas dilatadas y aumenta las ganas de orinar. Al activarse y aumentar la actividad muscular, es necesario ingerir mucho líquido.

CRECIMIENTO DEL CONSUMO EN LOS ÚLTIMOS AÑOS

De acuerdo a los datos de la Sedronar, el consumo de las drogas de diseño en los jóvenes se incrementó del 2 al 6 por ciento desde el año 2000, siendo su lugar de incidencia los grandes centros urbanos, especialmente en clubes nocturnos donde asisten jóvenes de clases medias y altas. El "Estudio exploratorio sobre el consumo de sustancias psicoactivas en fiestas electrónicas" realizado en 2014 por la Sedronar reveló que "el principal motivo que los hace asistir a esta fiesta es la ´movida electrónica', la 'gente', la 'onda'".
En estos espacios el consumo de sustancias psicoactivas se da abiertamente e incluso está bien visto. Los fiestas son vividas como una gran celebración, una experiencia única en la cual se dejan de lado los prejuicios, donde está permitido "todo" en pos de pasarla bien y hay una actitud libertaria con respecto al consumo de sustancias psicoactivas. "Suelo ir a varias fiestas electrónicas y, en general, consumo, porque no hay forma de bancarte 12 horas seguidas", reconoce Lucas (32).
Aunque el consumo de ese tipo de sustancias está asociado a la música electrónica, la directora del Observatorio de Drogas de la Sedronar, Verónica Brasesco, sostuvo que, "a través de la llamada electrocumbia, vemos que las pastillas están ingresando también a las clases más bajas".

HABLEMOS DE DROGAS

El subsecretario de prevención y asistencia de las drogadicciones, Roberto Canay, señaló que "no hubo en los últimos años acciones concretas contra las drogas de diseño".
"Generar conciencia sobre los riesgos y estimular conductas de cuidado, fortalecer los diálogos intrafamiliares y tener espacios y tiempo para estar con ellos, son las mejores recomendaciones de prevención", afirmó Canay en declaraciones a la prensa.
Está comprobado que el inicio del consumo de drogas sintéticas suele darse en la adolescencia, a partir de los 15 años. Muchos padres creen, erróneamente, que no hablar del tema es la mejor manera de evitarlo. "Como mamá, pensaba que estaba todo bien. En mi casa nunca se habló de drogas y mis hijos jamás mostraron curiosidad ante el tema, ni siquiera cuando salía una notica. Me sorprendió descubrir que consumían este tipo de sustancias", aseguró Mariela (50), madre de Matías (22) y Soledad (18).
Hablar del consumo de drogas no es naturalizarlo. El rol de los padres, tutores y docentes es fundamental para que los jóvenes tomen conciencia de las verdaderas consecuencias que la ingesta de este tipo de sustancias. Los especialistas coinciden en que, si se comienza diciendo que "la droga es mala y te mata", automáticamente los jóvenes dejan de escuchar, ya que lo más probable es que, si consumieron algún tipo de droga, la hayan pasado bien. Por eso, es importante hablar e informar a los jóvenes "a costa de qué" se produce ese placer. Un buen modo de empezar es hacer la siguiente pregunta: "¿Qué saben de drogas?". ©

 



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MODA PELIGROSA

Los miedos, la presion del entorno, la curiosidad y la falta de información son algunas de las causas que llevan a los más jovenes a probar este tipo de drogas.

Los adolescentes y los jóvenes son especialmente vulnerables al uso indebido de drogas. Estudios realizados por la ONU demuestran que "el consumo abusivo de drogas de este colectivo es incluso más de dos veces superior al de todo el resto de la población". En ocasiones, se da una fuerte presión por parte de del entorno, que los incita a experimentar con drogas ilícitas. A esto suele sumarse una autoestima baja.
Por lo general, los jóvenes que consumen drogas no disponen de información, o no la suficiente, sobre los riesgos que conlleva para su salud. "El que consume estas sustancias, asociadas a la música electrónica, no toma conciencia de los indicios de su propio cuerpo, no siente cansancio, ni hambre, ni sed, ni sensación de acaloramiento, los músculos se tensan de tal manera que hay que estar todo el tiempo en movimiento", señaló la directora del Observatorio de Drogas de la Sedronar, Verónica Brasesco, en declaraciones a la prensa.
Brasesco puntualizó que "no es que el consumo específico de estas sustancias generen la necesidad de hidratarse, sino que el movimiento constante genera hipertermia", que es el aumento de la temperatura del cuerpo por encima de lo normal.
Aunque "todo el mundo sabe que en esos espacios se vende droga", José (28) asegura que en las cuatro fiestas electrónicas que fue nunca le ofrecieron "ningún tipo de sustancia". Sin embargo, recuerda los precios desmedidos del agua. "La última vez que fui te querían cobrar 80 pesos una botellita chica. ¡Una locura!", remarca el joven.