ENREVISTAS | MARINA BORENSZTEIN | #211 JUN 2016

Amor a diario

La hija de Tato Bores y mujer de Oscar Martínez, Marina Borensztein, habla de su libro "Enfermé para sanar", donde relata su lucha contra el cáncer de mama, nos enseña su nuevo estilo de vida y nos comenta cuáles son sus planes a futuro.

"Enfermarse también me dio la oportunidad de perdonar y perdonarme. Pude perdonar a aquellos que sentí me habían causado algún daño, pero fundamentalmente me perdoné a mí misma. Temer por mi vida hizo que la valorara como nunca antes lo había hecho. Tantas veces me sentí enojada, frustrada o amargada y dije: 'Me quiero morir'. Esas frases hechas que repetimos sin detenernos a pensar en lo que estamos diciendo. Ahora soy muy cuidadosa con mis palabras. Ya sé que mi cuerpo escucha todo (…). Me hice tanto daño por la falta de aprobación del otro. ¡Qué locura! Y todo porque mi falta de aprobación hacia mí misma era enorme. Me trataba duramente. No me aceptaba tal cual era. Finalmente, esa falta de perdón y de amor para conmigo llegó a mis células y, entonces, comprendí que era momento de cambiar la manera de pensar y de tratarme". Con esa publicación saluda Marina Borensztein a sus seguidores de Facebook.

-¿Cuál fue tu reacción cuando te dieron el diagnóstico?
–Yo sabía que algo no andaba bien, porque me había tenido que hacer una punción. El 14 de noviembre de 2011, cuando el médico me llamó a casa para darme la noticia se me hizo un blanco, no podía reaccionar, me quedé en shock unos minutos y enseguida lo llamé a Oscar.

-¿Cómo surgió la idea de escribir un diario?
-El diario surgió como una indicación terapéutica. Mi psicólogo me dijo: "Escribí todo lo que te pasa, como si fuera un remedio que vas a tomar para curarte". Le hice caso y empecé a escribir todo lo que me pasaba diariamente, varias veces en el día. Esto un surgió de la nada, porque él sabía que a mí me gustaba mucho la escritura y ya había leído cosas mías que le gustaban a él.

-¿Cuáles fueron tus pilares, más allá de la escritura, para sobrellevar la enfermedad?
-Los pilares fundamentales fueron mi marido, mi hija, mi mamá, mis hermanos, mi familia… El amor que le tengo a la vida, las ganas de vivir, las ganas de estar bien… Ese instinto de supervivencia por sobre todas las cosas.

-¿Cómo llegaste a publicar tu diario?
-En un momento, cuando vi que el material se iba poniendo importante, que era mucho, que me ocupaba diariamente, que me importaba, que me tenía realmente comprometida, entonces, empecé a darme cuenta que esto podía ser algo útil. Un día le dije a Oscar si le podía leer algo que estaba escribiendo. Cuando lo hice, me dijo que le parecía buenísimo y que yo tenía que hacer algo con eso. En un almuerzo con su amigo Santiago Kovadloff, Oscar le comentó sobre mi diario. Así que un día me dijo que Santiago quería leer lo que yo estaba escribiendo. Por supuesto que le dije que no. Mi reacción fue: "Ni loca le voy a dar a Santiago este diario", como subestimándome. Oscar siguió insistiendo y, finalmente, un día me animé y fui a ver a Santiago. Él me incentivó un montón, me dijo que lo tenía que publicar, que el material era muy poderoso, porque tenía mucho para dar y le iba a hacer muy bien a muchas personas. También me ayudó a corregir algunas cositas de redacción. Me empujaron entre todos y acá está el libro.

-¿Cómo es tu relación con el público lector?
-El libro tiene una respuesta excelente, mucho más de lo que jamás soñé. La gente adora el libro, lo lee tres o cuatro veces, lo subraya… Yo tengo una relación con el público que conozco, que es el más activo, que entra a mi página, me hace preguntas, me cuenta sus experiencias, me agradece, me manda mensajes… Yo en la página les comparto todo lo que voy aprendiendo, les cuento experiencias, mis cambios de alimentación y de modo de vida. Entonces, hay toda una interacción, una red de contención en la página que es muy interesante. A la gente el libro le fascina, porque es un libro que acompaña, que entretiene y que contiene. Bueno, eso es lo que me dicen…

-En su momento dijiste que la enfermedad fue tu maestra espiritual. ¿En qué sentido?
-Pasé por muchos cambios, de rutina, de alimentación, de apertura espiritual. La enfermedad fue una expansión de conciencia absoluta. Estoy conectada con mi espíritu, como nunca antes. Jamás logré este contacto que tengo ahora. Al meditar todos los días, a la mañana y a la noche, uno entra en otros planos y eso te lleva a vivir de otra manera. Uno se vuelve más compasivo, más amoroso, más tolerante, más agradecido… Estás con ganas de ayudar, estás con el corazón abierto, estás más luminoso. En general, la gente vive muy alejada de eso. El maestro Eckhart Tolle dice que el sufrimiento es el mejor maestro espiritual, porque cuando te comés uno de los golpes que tiene la vida, podés conectar con lo verdaderamente importante, con tu esencia, y lo demás queda en segundo plano.

-¿Cuáles son tus proyectos a futuro?
-Estoy escribiendo un segundo libro que va a salir en octubre. Es un libro mucho más específico, sobre la dieta que hago, la importancia de la nutrición, las cosas que hacen bien, las cosas que hacen mal, todas las técnicas anti estrés, la meditación.

-¿Cómo es tu dieta?
-Cuando al principio de la enfermedad alguien me dijo que tenía que cambiar drásticamente mi alimentación. Me enojé mucho, pero de a poco fui tomando consciencia y empecé a hacer los cambios. No fue de un día para el otro. Fui incorporando y sacando cosas hasta llegar a mi dieta de hoy.  Estoy muy atenta a mi cuerpo. Aprendí a escucharlo y saber lo que le gusta y lo que no. Cuando uno se ama, ama su cuerpo y quiere vivir, hace sacrificios. En mi caso, en un principio fue un poco de esfuerzo hasta que me acostumbré muy rápido al ver las respuestas de mi organismo. Así que ahora no hay nada más rico que una buena ensalada, una sopa de verduras o un budín de espinaca. Cuando uno se respeta, cuidarse es una gran alegría. Y esa alegría le hace bien al cuerpo. Es un círculo virtuoso. ©



TXT: Grupo Editorial Metro



Marina Borenztein nació en Buenos Aires el 1º de octubre de 1966. Hija del humorista Mauricio Borensztein, más conocido como "Tato Bores", y Berta Szpindler, durante su juventud se formó como actriz y traductora de inglés. A los 33 años tuvo su primera y única hija, Malena, quien a partir de ahí fue su fiel compañera.
En 2011 Marina se casó con el actor Oscar Martínez para celebrar su amor, luego de cinco años de vivir juntos. A los dos meses de su casamiento, su vida tomó un giro inesperado: se enfermó de cáncer de mama. Mientras hacía lo necesario para curar su cuerpo físico, empezó una intensa búsqueda para recuperar su espiritualidad y, con ella, recordar quién es y de dónde viene.
De frente al nuevo escenario, encontró un recurso para atravesar el día a día de su drama: llevar un diario íntimo. "Enfermé para sanar" es el diario de esos dieciséis meses de sanación. Si bien, en un comienzo, escribió este libro para ella, luego, Santiago Kovadloff la impulsó para que lo publicara diciéndole que era un material que le podía hacer bien a muchas personas.

MAS FOTOS