INFORME | MUSICA | #216 NOV 2016

Música porteña

En el mes de la música repasamos los orígenes del tango, nacido en la Ciudad de Buenos Aires y declarado Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO.

Nacido en la cuenca del Río de la Plata, el tango surgió a finales del siglo XIX en el seno de las clases populares de la Ciudad de Buenos Aires, donde interactuaban los inmigrantes europeos, los descendientes de esclavos africanos y los criollos. La amalgama de costumbres, creencias y ritos se transformó en una identidad cultural específica, entre cuyas expresiones más características figuran la música, la danza y la poesía del tango que son, al mismo tiempo, una encarnación de la diversidad y del diálogo cultural. Practicado en las milongas –salas de baile típicas– de Buenos Aires, el tango recorrió el mundo entero y supo adaptarse a nuevos entornos y al paso del tiempo.
El tango no sólo es una expresión musical y una danza sensual. Hoy, la comunidad del tango comprende músicos, bailarines profesionales y aficionados, coreógrafos, compositores, letristas y profesores que enseñan este arte e invitan a descubrir los tesoros de la cultura del tango. Por estos motivos, el 30 de septiembre de 2009 el tango fue declarado Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO.

UN POCO DE HISTORIA

Definido en 1889 por la Real Academia Española como "fiesta y baile de negros y de baile en América", el tango surgió a finales del siglo XIX, con la llegada de los inmigrantes, y a la par de los cambios sociales y culturales. Recién un siglo más tarde se lo definió como un baile argentino de pareja enlazada, forma musical binaria y compás de 2x4 difundido internacionalmente.
Originalmente, el tango no tenía letra. El baile surgió en el puerto de Buenos Aires, se desarrolló en los patios de los conventillos, se extendió a los barrios del sur, como San Telmo, Monserrat y Pompeya, y creció en paralelo a la sociedad argentina. Era una expresión cultural que había nacido de una forma prohibida y se desarrolló en los patios de los conventillos.
El tango se nutrió del aporte de distintos ritmos. Fue la suma de pasos del baile negro, la rítmica de la habanera, el carácter orillero de la milonga y elementos de distintos cancioneros. A medida que la población se multiplicaba, aparecían los tangos con letras, que reflejaban los sentimientos y la forma de vivir de los habitantes de la ciudad.
Los primeros conjuntos contaban con flauta, violín y guitarra. Después se integró el bandoneón. A partir de 1900 aparecieron los quintetos y sextetos. Con el tiempo se conformaron los conjuntos integrados por un piano, dos violines, dos bandoneones y un instrumento que hacía de bajo, a los cuales Francisco Canaro bautizó como orquestas típicas. Entre las más importantes de Argentina se encuentran las de Juan D'Arienzo, Carlos Di Sarli, Osvaldo Fresedo y Julio De Caro.
Antes de que se difundiera con partituras y llegara a los cafés, las melodías eran improvisadas o robadas. Para la cultura de elite el tango, cuyo lugar de máximo esplendor eran los prostíbulos, no existía. El baile escandalizaba a la sociedad conservadora, por lo que sólo las mujeres del prostíbulo podían bailar el tango, considerado algo vulgar. Ligado a una estética y una filosofía de vida, utilizó el lunfardo para dar cuenta de la realidad social de los sectores populares, que habitaban los suburbios y los conventillos. Las temáticas variaban entre el amor, la ciudad, la madre, la mujer, los amigos y el barrio, entre otros.
Asociado a la mala vida, "reptil de lupanar" en términos de Leopoldo Lugones, el tango demoró varios años en poder ingresar a ámbitos familiares y a los sectores más exclusivos de la sociedad, e incorporarse de forma definitiva a la vida ciudadana. El Palais de Glace fue el protagonista de un capítulo central en la historia de esta incorporación. En 1912, el barón Antonio De Marchi, clubman y bon vivant, organizó en el Palais de Glace una velada trascendente para el futuro del tango. La orquesta típica al mando de Genaro Espósito y las demostraciones del bailarín Enrique Saborid, sellaron el ingreso del tango a los salones de la alta sociedad porteña. Hacia 1915, la pista de patinaje del Palais de Glace fue reemplazada por un salón de baile, que recibió a algunas de las orquestas más importantes de la época, entre ellas las de Francisco Canaro  y  Roberto Firpo, y a los músicos Enrique Delfino y Juan Carlos Cobián. Enrique Cadícamo dedicó una de sus letras para recordar el esplendor del Palais de Glace, que por aquellos años tuvo en Carlos Gardel a un asiduo concurrente. En la célebre madrugada del 11 de diciembre de 1915, una patota de "niños bien" provocó una pelea con Gardel y sus amigos, y el episodio culminó a unas cuadras del edificio con Gardel baleado en un pulmón.
Laura Ana Merello, más conocida como Tita Merello, fue una de las primeras cantantes de tango surgidas en la década de 1920 que crearon la modalidad vocal femenina en el rubro. Las huellas de aquella época dorada se encuentran hoy en las imágenes omnipresentes de Carlos Gardel, "el zorzal criollo", y en los nombres de las calles de la Ciudad de Buenos Aires que rinden homenaje a músicos y poetas del tango, como Enrique Santos Discépolo, Cátulo Castillo, Aníbal Troilo y Roberto Goyeneche, entre otros.
En la década del 60, Astor Piazzolla se convirtió en compositor e intérprete que hizo del tango una experiencia estética innovadora y revolucionaria, al lograr trasmitir las sensaciones e imágenes de la vida en las grandes ciudades contemporáneas. Junto con Horacio Ferrer, Piazzolla compuso obras inolvidables que construyeron un puente hacia la música urbana y el rock.

TANGO CONTEMPORÁNEO

En la actualidad, la cultura del 2x4 cuenta con una escena tanguera renovada, alimentada por nuevas generaciones de músicos que fusionan la música ciudadana con otras expresiones musicales o, simplemente, la adaptan a la sensibilidad musical contemporánea.
Primer bandoneón de la Orquesta Típica Juan D'Arienzo y miembro de la banda de tango progresivo Pampa Trash, Nicolás Tognola, señala que "no existe una renovación en profundidad del tango, ya que a la mayoría de las personas del ambiente les cuesta salir de la estructura". "Hay un conservadurismo que no se puede quebrar. No se cambia en cuanto a tímbrica, se sigue usando el violín, el bandoneón y el piano, por lo que sigue siendo el mismo sonido", expresa Tognola, para quien "la evolución está afuera, en la fusión de elementos y ritmos".
Por otra parte, lejos del concepto de espectáculo, las milongas populares invitan a vivir el tango. Expertos, aficionados, principiantes y curiosos de todas las edades se confunden en la pista de baile. Dejarse llevar por la cadencia del bandoneón, por el abrazo en la pista de baile, por la poesía salpicada de nostalgia es el modo ideal para descubrir el mágico mundo del tango. ©

 

Dia del tango
El 11 de diciembre se
celebra el Día Nacional del Tango.
El productor artístico y musical Ben Molar impulsó la instauración en esta fecha en conmemoración a las fechas de nacimiento de los creadores de dos vertientes del tango: "La Voz" (Carlos Gardel, el zorzal criollo, ídolo y figura representativa del tango) y "La Música" (Julio De Caro, gran director de orquesta y renovador del género).




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BUENOS AIRES TANGO

Tango Buenos Aires sintetiza una pasión que año tras año incrementa sus seguidores no sólo en Argentina, sino también en el mundo y fortalece el compromiso con el patrimonio histórico, el crecimiento y la proyección del Tango en todas sus expresiones. Desde febrero de 2010, el Tango tiene una sala oficial y exclusiva en la Ciudad: el "Teatro de la Ribera", ubicada en el barrio de La Boca. Allí toda la programación está dedicada exclusivamente a la música porteña, con milongas, shows, clases y exposiciones.
Cada año son miles de bailarines y el público de todo el mundo que llega a la Ciudad para participar y vivir las diversas actividades que ofrece el Festival y Mundial de Baile, Tango BA. Considerado el evento tanguero de mayor repercusión internacional, cada agosto más de 600 mil personas disfrutan de espectáculos gratuitos y observan a las parejas de todo el mundo que se presentan a competir.
Del mismo modo, pero con carácter local y dentro del ámbito de las milongas, todos los años se realiza el Campeonato de Baile de la Ciudad, que se extiende a lo largo y ancho de la Ciudad, recorre los barrios porteños y cada noche de la competencia concreta una milonga distinta. De esta manera, cada vez más actividades y eventos vinculados al género le dan riqueza a la agenda cultural porteña y enriquecen este bien que resume lo más singular y genuino de nuestras manifestaciones artísticas y culturales, mostrando los rasgos distintivos de la cultura porteña que conjuga la tradición, la renovación y la diversidad de una música que identifica a una Ciudad orgullosamente tanguera.

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