SALUD | MUJER | #221 ABR 2017

Menopausia, un enfoque psicológico

Me parece útil escribir algunas reflexiones sobre la menopausia, porque es frecuente para mí
recibir en mi consultorio a personas que buscan respuesta a malestares emocionales crecientes y desconcertantes sin haber considerado que pueden atravesar, justamente, la menopausia.


Textos Lic. Marian Renoulin . mrenoulin@yahoo.com.ar


La Menopausia (del griego mens, que significa "mensualmente", y pausi, que significa "cese") se define como el cese permanente de la menstruación  y tiene correlaciones fisiológicas, con la declinación de la secreción de estrógenos por pérdida de la función folicular. No se trata de una situación patológica, sino un cambio vital propio de las mujeres, pero que cada una atraviesa con los recursos físicos, psicológicos y afectivos que particularmente disponga.
La edad normal del comienzo de la menopausia oscila entre los 45 y los 55 años. Este último sangrado es precedido por el climaterio, que es la fase de transición entre la etapa reproductiva y no reproductiva de la mujer. El proceso se inicia varios años antes del último período, cuando el ciclo (o periodo menstrual) empieza a ser menos regular. La disminución en los niveles de las hormonas estrógeno y progesterona causa cambios en su menstruación. Estas hormonas son importantes para mantener en buen estado de salud la vagina  y el útero, lo mismo que para los ciclos menstruales normales y para un embarazo exitoso. El estrógeno también ayuda a la buena salud de los huesos y a que las mujeres mantengan un buen nivel de colesterol bueno en sangre.
A nivel físico, la disminución de hormonas genera: aumento de tendencia a la osteoporosis, fragilidad cardiovascular, mareos, sudoraciones y cambios de temperatura corporal repentinos y disminución de la lubricación vaginal, entre otros.

Otras alteraciones que pueden vivirse

Trastornos del sueño: el descanso puede hacerse entrecortado, con un dormir menos profundo, con sueños y pesadillas, producto de inquietudes y preocupaciones de la vida diurna, lo que genera un aumento del malestar e imposibilidad de poner una distancia de las preocupaciones.

Modificaciones de la libido: los cambios hormonales, la disminución de estrógenos, ocasiona disminución en el interés sexual, lo que puede generar, si la persona está en pareja, alejamiento y falta de la conexión que proveía el interés erótico.

Cambios en la energía y en la motivación: la menopausia se trata de un cambio vital, una etapa relacionada con el envejecimiento del cuerpo físico, por lo que también se ve afectada la energía corporal. Se produce un enlentecimiento metabólico que se manifiesta en la disponibilidad enérgica de muchas mujeres que están viviendo esta etapa.
Trastornos cognitivos, mayormente en la concentración: algunas mujeres se quejan de no poder prestar atención, de no disponer de la capacidad de focalizar.

Modificaciones del apetito: el metabolismo se vuelve más lento, por lo que se gastan menos lípidos acumulados, muchas mujeres suelen sentir ansiedad y aumentar la incorporación de alimentos ricos y gratificantes, pero que generan aumento de peso, lo que suele ir en detrimento de lo que espera de su imagen corporal (figura esbelta y estilizada).

Ante tantos cambios hormonales se vivencian alteraciones emocionales que requieren el inicio de la elaboración consciente del paso del tiempo. Se trata de empezar a aceptar el comienzo de la madurez, buscando con tiempo y paciencia aceptar los cambios que implican acercarnos a la vejez.
Desde lo psicológico es evidente que se trata de un momento bisagra, que evidencia la necesidad de resolver, de lograr, de satisfacer aquello que creemos desear, aquello que todavía sentimos que necesitamos para ser felices y sentirnos realizados. En muchas personas se hace evidente la imposibilidad de aceptar el paso del tiempo y lo que surge es un intento fallido de echarle la culpa a otras cosas (familia, amigos, trabajo y/o mala suerte) con tal de no ver que de lo que se trata es simplemente de la vejez.
También puede pasar que, sumado al malestar real orgánico, la mujer tiene menos tolerancia a aquello que habitualmente toleraba, necesita ayuda y comprensión de su entorno, pero justamente su grupo familiar no acepta que no esté en condiciones de seguir siendo la misma proveedora de siempre y, en vez de contenerla, mimarla y valorarla por lo que hizo, la rechaza y la pelea por lo que ahora no está en condiciones de hacer, porque se siente triste, desconcentrada, cansada o ansiosa.
La primera que debe aceptar que tiene derecho a tomarse un tiempo, cambiar las rutinas, no sentirse bien, dormir más, cuidar lo que come y hacerse un tiempo para hacer ejercicio, es ella misma: la mujer que vive su experiencia de menopausia. Luego, serán los demás que, con el amor necesario, sabrán cuidarla y acompañarla. Si no fuera así, se debe recurrir a asistencia psicológica, para, con ayuda, ir construyendo esta nueva realidad.
También es importante que se sepa la realidad de salud física y psicológica que puede vivir una mujer en edad de cursar la menopausia, dado que seguramente esta mujer es madre, amiga, pareja o compañera de muchas personas que, si entienden y conocen del tema, podrán entender o tolerar reacciones que probablemente se relacionan con este periodo de cambios. Por supuesto, con paciencia, amor y actitud solidaria, siempre se pasan mejor todos los cambios y transformaciones. ©




Textos Lic. Marian Renoulin . mrenoulin@yahoo.com.ar