SALUD | TENSIONES | #225 AGO 2017

Cuando el cuerpo se expresa y pide atención

La nota de hoy tiene la intensión de echar algo de luz sobre situaciones que veo frecuentemente
en mi consultorio y otros ámbitos: cuadros de dolencia física.


Textos Lic. Marian Renoulin . Contacto: 15-5975-5527


Muchas personas padecen dolores físicos recurrentes que no logran resolver. Estos dolores pueden ser cefaleas, dolor de cuello, de espalda, de cintura, acidez estomacal, ronchas o erupciones extrañas en la piel (sin una causa física). También dolor de oído, puntadas en muelas, dolor en el pecho o en la boca del estomago. En algunos casos también se trata de resfrío, gripe, faringitis o laringitis a repetición.
Y, ¿por qué una psicóloga podría intervenir en cuadros de dolencia física? Si la persona ya consultó con un médico especialista y éste le dio una serie de remedios para mitigar los síntomas, pero estas dolencias vuelven a aparecer con el tiempo, probablemente se trate de temas que no tienen su origen o causa en lo físico, sino en lo emocional y psicológico. Entonces, por ejemplo, para una cefalea tensional, se puede indicar analgésicos, pero la realidad es que no se esta trabajando sobre aquello que causa la tensión o el estrés. Es aquí donde podría ser de gran utilidad una terapia psicológica.
El ejercicio inicial que sugiero es tratar de recordar situaciones o momentos de nuestra vida que suceden previamente a sentirnos con dolor de cabeza, por ejemplo. Si podemos relacionar estas afecciones físicas con hechos intensos de la vida emocional, podríamos pensar en hacer una consulta psicológica.
Recuerdo una señora que fue derivada por su medico clínico, ya que no le encontraban razón orgánica a su malestar y no podía seguir consumiendo tantos analgésicos porque le dañaba el estomago y a futuro podría comprometer los riñones. Esta señora no estaba muy segura de hacer psicoterapia, porque manifestaba no tener problemas emocionales que la pudieran preocupar pero, como el medico insistió, pidió una entrevista y vino a mi consultorio. Comenzó tratando de recordar qué situaciones vivía previamente a sus dolores de cabeza. No le fue fácil evocar, porque no estaba acostumbrada a asociar enojos o problemas emocionales con padecimientos orgánicos y tampoco tenia ganas de revolver "en asuntos dolorosos".
Con el paso de las sesiones, comenzó a relatar distintas episodios de enfrentamientos familiares, con su marido y sus hijos, peleas, reproches, que le generaban gran preocupación y ansiedad, luego de los cuales aparecían los dolores de cabeza que le duraban horas y hasta días enteros. En estas situaciones, ella no decía nada, callaba en actitud pasiva para evitar "echar mas leña al fuego", esperaba a que pasase y trataba de olvidar. Evidentemente, esta estrategia no le daba buen resultado. En su caso, a medida que pudo empezar a hablar de sus enojos y problemas familiares, sus dolores físicos se hicieron más espaciados y esporádicos, hasta casi desaparecer.
Llevó meses de trabajo analítico y de valentía poner en palabras situaciones que le costaba reconocer y aceptar del funcionamiento familiar, que le generaban tristeza y desilusión sobre los seres queridos que la rodeaban y sobre ella misma. Pero fue altamente positivo, porque dejó de vivir atormentada y atontada por los dolores físicos y los conflictos familiares y personales que surgieron como causas del malestar orgánico mejoraron con el trabajo de la terapia. Estos conflictos, expresados con palabras, generaron alivio físico y también la necesidad de trabajar desde ella misma y el grupo familiar temas complejos sobre los que la señora no se expresaba. Cuando su entorno comenzó a oír y prestar atención a lo que ella planteaba, hubo diferentes respuestas. En un principio, pretendieron ignorar esta nueva posición. Luego, se concretaron cambios que mejoraron notablemente la convivencia, aunque no todo se resolvió, porque no existe familia perfecta. Hay contradicciones y diferencias que se pueden aceptar, así como también muchos malos entendidos se aclaran dialogando y, si es necesario, discutiendo.
Para estos casos, la psicoterapia es el comienzo de una vida mejor, que implica sacarle al cuerpo la pesada carga de las tensiones emocionales que lo dañan irremediablemente. ©

Textos Lic. Marian Renoulin . Contacto: 15-5975-5527