INFORME | MEDIO AMBIENTE | #225 AGO 2017

Mineria urbana

El desarrollo tecnológico de las últimas décadas trajo aparejado el incremento de la producción de residuos de aparatos eléctricos y electrónicos, que en Argentina oscila
entre los 6 y los 8 kilogramos anuales por habitante. Ante este panorama, la minería urbana, que consiste en el reciclaje de los metales presentes en estos productos,
es una alternativa eficaz para reducir el impacto ambiental de la minería tradicional.

La innovacion tecnológica del último medio siglo recibió un impulso sin precedentes, lo cual permitió que tecnologías que en principio fueron caras, complejas y orientadas a un público determinado, hoy sean accesibles, sencillas y de fácil uso en la vida cotidiana. Este constante desarrollo tecnológico, sumado a la lógica del mercado, genera un permanente recambio de los Aparatos Eléctricos y Electrónicos (AEE), como celulares, computadoras y tablets, entre otros, los cuales se vuelven obsoletos con mayor rapidez.
La otra faceta del "boom" de consumo masivo de estos productos es la gran generación de basura electrónica. El licenciado en Ciencias Biológicas y director del Grupo Ecogestionar SRL, Gustavo Protomastro, explicó que los Residuos de Aparatos Eléctricos y Electrónicos (RAEE) contemplan "todos los descartes pos consumo de aparatos o dispositivos de informática, telecomunicaciones, TV, audio, video, electrodomésticos, herramientas eléctricas, pilas, baterías, lámparas y otros que se generan en hogares, oficinas e industrias" .
En Argentina, el promedio de generación de RAEE por habitante va de 6 a 8 kilogramos anuales. "Cada aparato tiene un ciclo de vida, desde un teléfono celular que se recambia cada 2 o 3 años, a una pila que nos puede durar una semana o una heladera que nos refrigera los alimentos y bebidas por 15 años. En algunos casos se desechan por rotura y fallas, mientras otros sólo se debe a la decisión de comprar un modelo más reciente o con nuevas prestaciones", detalló Protomastro.
El director de Ecogestionar, una organización que brinda apoyo y asesoramiento en aspectos relacionados con la política, la ingeniería y la gestión ambiental, señaló que "los RAEE tienen metales ferrosos y no ferrosos (cobre, aluminio, cinc y plomo), así como polímeros y distintos tipos de plásticos. Pero lo más interesante, a la hora de reciclar, son el cobre y los metales preciosos (oro, plata y paladio) que pueden estar en algunos tipos de plaquetas electrónicas (motherboard, placas de audio o video) y conectores".

¿QUE HAY DENTRO DE LOS AEE?

Los AEE son un mezcla de cientos de materiales, muchos de los cuales pueden recuperarse y reciclarse (materiales valorizables), y sustancias tóxicas, como plomo, mercurio, cadmio y berilio, entre otras. Estudios realizados en la Unión Europea revelaron que, en promedio, los aparatos eléctricos y electrónicos "están compuestos por un 25 por ciento de componentes reutilizables, un 72 por ciento de materiales reciclables y un 3 por ciento de elementos potencialmente tóxicos".
Entre los aparatos electrónicos que más se utilizan a diario, los teléfonos celulares y las computadoras son los que poseen la tasa más alta de reciclado. Más del 90 por ciento de sus partes pueden ser recicladas, ya que son fáciles de desensamblar, reutilizar y reciclar.
En el caso específico de los AEE, los nuevos diseños y aplicaciones, las constantes innovaciones y las ventajas del financiamiento en cuotas hacen que la tasa de recambio se acelere cada vez más. A esto se suma el hecho de que los nuevos dispositivos electrónicos son producidos con una menor vida útil, por lo que rápidamente se convierten en residuos y, como resultado, dan inicio nuevamente a la toda la cadena de producción y descarte. Por ejemplo, un celular tiene hoy una vida útil de 2 años, mientras que en el caso de una computadora es de 4 años. Al mismo tiempo, estos aparatos también contienen sustancias químicas tóxicas y metales pesados. También poseen metales valiosos, como oro, plata, platino o cobre.
En Argentina, las ventas y el consumo de estos aparatos creció considerablemente a partir de la Crisis de 2001.
Estudios realizados por Greenpeace revelaron que a fines de 2011 en Argentina se descartaron "10 millones de celulares", de los cuales "más del 30 por ciento" fueron a parar a rellenos o basurales. En ese sentido, se puede estimar que sólo en 2011 se desecharon "228 kilogramos de oro, equivalentes a 12.462.480 dólares; 1.750 kilogramos de plata, equivalente a 1.855.000 dólares; y 81.000 kilogramos de cobre, equivalente a 664.200 dólares".

RECICLADO VS EXTRACCION MINERA

En Argentina, los materiales demandados a la minería para la fabricación de los AEE son tirados a la basura o se acumulan en hogares o depósitos, ya que no existe ningún sistema de gestión para recolectar y reciclar los materiales valorizables presentes en los equipos electrónicos en desuso. Cuando estos materiales y el petróleo en forma de plástico que están presentes en los RAEE van a parar a los rellenos sanitarios o basurales a cielo abierto se da un proceso de "minería inversa". "Cuando tiro un teléfono celular, una plaqueta electrónica usada o cualquier RAEE, estoy tirando un mix de metales que al planeta le cuesta mucho sacar de las entrañas de la tierra. Si los entierro luego del consumo, estoy haciendo minería inversa, es decir, volviendo a enterrar esos metales, por lo que seguiremos eternamente dependiendo de la minería de alto impacto", enfatizó Protomastro. Y agregó: "Una tonelada de celulares tiene más oro, más plata y cobre que el mejor yacimiento mineral del mundo".
Por otra parte, el reciclado de los RAEE, también conocido como minería urbana, permite obtener metales como el hierro, cobre, aluminio, oro o plata a partir de desechos tecnológicos. La minería urbana tiene un doble impacto positivo. Por un lado, permite recuperar metales o materiales que son cada vez más escasos y cuya obtención, a través de la minería, genera un alto impacto ambiental y social. Por el otro, frena el impacto que estos residuos generan en el ambiente al degradarse en basurales o rellenos, contaminando las napas de agua, los suelos y el aire.
El director de Ecogestionar indicó que la sustitución de una parte importante de la minera convencional por la minería urbana ya se da en el caso de la industria del hierro, la cual "hoy consume hasta un 70 por ciento de chatarra y sólo 30 por ciento de mineral de hierro o el plomo". Asimismo, el especialista hizo hincapié en la importancia de la sanción de "leyes que nos obliguen a todos y, en especial, a las marcas a recolectar los RAEE en forma diferenciada del resto de residuos, crear industrias y mercados de reciclaje, capacitar gente y desarrollar tecnología para reciclar".
Ante este panorama, la Responsabilidad Extendida del Productor (REP) tiene el potencial, no sólo de asegurar que la gestión de RAEE se realice de manera adecuada para el medio ambiente, sino también de ocuparse de la raíz del problema, es decir, el diseño de productos y sus sistemas.
El principio de REP refleja tres ejes: "enfoque de prevención de la contaminación", "pensamiento sobre el ciclo de vida" y "el que contamina paga". En ese sentido, las responsabilidades extendidas de un productor no se limitan a la fase final del ciclo de vida del AEE, sino que también abarcan otros estadios del ciclo de vida del producto, donde las responsabilidades convencionales resultan insuficientes para garantizar la óptima protección del medio ambiente. En otras palabras, los fabricantes de AEE, quienes se benefician por la venta de sus productos, tienen que asumir la responsabilidad por sus productos hasta el final de su vida útil.
Para prevenir una crisis por el crecimiento de la basura electrónica, los fabricantes deben diseñar productos limpios con mayor vida útil, que sean seguros, fáciles de reciclar y que no expongan a los trabajadores y al ambiente a químicos peligrosos. ©




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