SALUD | MATERNIDAD | #229 DIC 2017
Maternidad  y puerperio

¿Qué tener en cuenta para afrontar un periodo tan importante?

Textos: Lic. Marian Renoulin . Contacto: 15-5975-5527


La llegada de un bebé a un grupo familiar tiene múltiples implicancias, desde lo individual, tanto para madre, padre y hermanos, como para el funcionamiento familiar pensado como sistema, con sus diferentes repercusiones. Se mezclan sentimientos muy fuertes de amor, ilusión y esperanza. También temor al porvenir, mayor responsabilidad, miedo a lo desconocido y se pone en juego el sentimiento narcisista de los protagonistas.
El puerperio es el período de tiempo y sucesos que transcurren desde el nacimiento mismo a los dos años siguientes, con distintos estados físicos en la mujer, que incluye la reacomodación del propio cuerpo después del embarazo y la adaptación materna al cuidado del recién nacido. También se suman los ajustes del grupo familiar a esta situación innovadora y de múltiples requerimientos que se presenta.
En cierta medida, el parto siempre es enigmático y preocupante, con las singularidades de cada caso:
1. Parto por canal uterino (vía baja) con episiotomía o no, con analgesia o no, según lo que se decida en el momento y, en general, acorde a las necesidades y posibilidades.
2. Cesárea, programada con antelación por diferente razones o realizada por necesidades aparecidas en el momento (falta de dilatación, sufrimiento del bebé o alguna otra complicación de la madre o del bebé).
En cualquier caso, el parto resulta impactante y demandante de mucha energía para la madre, no sólo psíquica, para afrontar la situación, confiar en el grupo médico y dejar de lado miedos propios de la experiencia de cada uno, sino también física. Exige de la mamá que  transite, ella y nadie más, el dolor físico real, ante cambios corporales inquietantes, como movimientos del bebé en la panza o ritmos cardíacos cambiantes.
Y, en medio de todo esto, tiene lugar la hermosa sorpresa del nacimiento, la conmovedora presencia del niño que nace. Este momento único, personal y apasionante, resulta desestructurante. Suele dejar las antiguas prioridades vaciadas de sentido o, por lo menos, cuestionadas. Corre el eje del sentido de la vida, personal y familiar, abre un espacio de enigma que requiere mucha paciencia, tiempo y reflexión personal y grupal para reacomodar la vida, para reorganizarse.
Este torbellino de pasión y emoción es en sí mismo angustiante, porque cambia las direcciones de los proyectos vitales y abre temores o significa aspectos que antes no conocíamos. Lleva tiempo ganar confianza en nosotros mismos como padres y acallar miedos que aparecen en situaciones de gran amor y responsabilidad como es la maternidad y la paternidad. Además, implica pensar un inicio de crianza conjunta con aquellos que nos rodean, lo que requiere de acuerdos, pactos, comunicación y mucha paciencia.
En el caso de la mujer puérpera, se le suma la responsabilidad de amamantar o alimentar a su bebé por otros medios. Empieza a conocer sus tiempos y acompañarlo en el inicio de la vida extrauterina, mientras ella se recupera del cansancio del parto, de los dolores de la episiotomía o de la cesárea.  A su vez,  se reajusta a nivel hormonal.
Aquellas actividades de placer que solía realizar, probablemente queden alteradas y se vean provisoriamente suspendidas o postergadas por un tiempo. La vida laboral y las ocupaciones que tenía antes del nacimiento del bebé también deben quedar transitoriamente de lado, porque en este momento la prioridad es el cuidado del niño y de sí misma, en un clima de distención, confort y tranquilidad.
La red de afectos que rodean a la madre y al padre es fundamental. La contención  positiva y favorable es la que acompaña y ofrece ayuda en aquello que piden los padres, sin imponer estilos, sino esperando pedidos y siempre respetando los tiempos de los protagonistas. Hay muchas maneras de transitar un buen puerperio. Es la mamá quién debe encontrar la que más se ajuste a sus necesidades. En esto, el grupo debe acompañarla y respetarla.
A fin de cuentas, se trata de un período de cambio, crecimiento, realización y mucho amor. ©



Textos: Lic. Marian Renoulin . Contacto: 15-5975-5527