SALUD | SEXUALIDAD | #218 ENE 2017

VIH Sida y los jóvenes

¿Una gran preocupación que parece estar olvidada?

En mi trabajo diario como terapeuta escucho relatos sobre situaciones de diversa naturaleza, que suceden entre adultos mayores y también entre jóvenes y adolescentes. Muchas veces se tratan temas relacionados con el amor, la sexualidad y, en el caso de los más jóvenes, la manera de prepararse para el primer encuentro.
Es en este punto que me sorprende escuchar que la mayor preocupación en las jóvenes es la posibilidad del embarazo no deseado, por lo que su foco de atención está puesto en evitar encontrarse en esta situación. En muchos casos realizan consultas ginecológicas, que resultan particularmente en el inicio de consumo de pastillas anticonceptivas. No es que en general no se hable del uso de preservativos, pero el tema que ellas toman como ineludible es el inicio en la ingesta de estas pastillas.
En otros casos, lo que suelo oír es la gran preocupación de adolescentes y jóvenes de haber quedado embarazadas en encuentros casuales (con personas que no son sus parejas o que sí lo son), para lo que toman la píldora del día después (anticonceptivo femenino de emergencia).
Otra situación frecuente es, como tema en el espacio de psicoterapia, la angustia de un joven, varón o mujer que en una fiesta o "previa", donde el consumo de alcohol fue excesivo, tuvo relaciones sexuales descontroladas , de las que no recuerda todos los detalles, por lo que tiene gran preocupación por lo que podría tener como consecuencia.
Conclusión: en todos estos casos reales y actuales no escucho preocupación y ocupación en lo referido a cuidarse y prevenirse de las enfermedades de transmisión sexual, muchas de las cuales no tienen curan y generan grandes condicionamientos para la salud y, por lo tanto, grandes limitaciones a largo plazo en la vida de la persona.
Cuando la joven consume pastillas anticonceptivas, estaría evitando un embarazo, pero el uso del preservativo es la única manera de protegerse del contagio de tantas enfermedades graves que se pueden transmitir en el acto sexual.
En los años 80 surgió un virus que produjo la muerte de muchas personas. El virus de la inmunodeficiencia humana (VIH) que causa la infección por VIH y, con el tiempo, el síndrome de inmunodeficiencia adquirida (SIDA). El SIDA es una enfermedad humana que progresa hacia la falla del sistema inmune, lo que permite que se desarrollen infecciones oportunistas y cánceres potencialmente mortales. Sin tratamiento, se estima que la sobrevida promedio después de la infección de VIH es de 9 a 11 años, según el subtipo de VIH.. La infección con VIH ocurre por la transferencia de sangre, semen, flujo vaginal, líquido preseminal o leche materna.
Esto generó gran difusión en medidas de prevención del contagio, dado lo grave de la situación. Fue un tema que se trabajó, tanto en el ámbito escolar, a través de la educación para el cuidado de la salud, como en los medios de comunicación y campañas de difusión financiadas por el gobierno y entidades de salud pública. Con el tiempo y grandes trabajos de investigación, se encontró la forma de controlar el virus, una producido el contagio. Seguramente, esto ocasionó que quedara de lado la educación para la prevención.
Otra enfermedad grave de transmisión sexual es el virus del papiloma humano (VPH). Algunos tipos de VPH pueden causar verrugas o condilomas, mientras otros pueden generar infecciones subclínicas, que, en a una minoría de casos, pueden dar lugar a cáncer cervical, de vulva, vagina y ano en mujeres, o cáncer del ano y pene en hombres. La mayor parte de la gente infectada por VPH, que se transmite por contacto piel a piel, desconoce que lo está.
También la hepatitis B, una enfermedad infecciosa del hígado causada por el virus de la hepatitis B y que se caracteriza por necrosis hepatocelular e inflamación, puede causar un proceso agudo o un proceso crónico, generando cirrosis (pérdida de la "arquitectura" hepática por cicatrización y surgimiento de nódulos de regeneración) del hígado, cáncer de hígado, insuficiencia hepática e incluso la muerte.
Estas enfermedades son graves. Aunque se pueden controlar con medicación y tratamientos médicos, complican la vida de las personas, por eso debemos pensar en trabajar en la difusión de las medidas de prevención. El uso del preservativo parece una medida sencilla y fácil ante tantos posibles problemas. ©

 


Textos Lic. Marian Renoulin . mrenoulin@yahoo.com.ar