INFORME | ALIMENTACION | #218 ENE 2017

Basta de cerrar la boca

En una sociedad que glorifica la delgadez extrema como "físico ideal", la bulimia y la anorexia nerviosa son dos de los trastornos de la conducta alimentaria más frecuentes, que suelen afectar a adolescentes y jóvenes.

"A los trece años empecé a quererme cuidar. De a poco, dejé de comer y a medida que fui bajando de peso mi autoestima empezó a mejorar. Un par de kilitos menos me quedaban bien, al principio, pero después me pasé de la raya", recuerda Belén de 25 años, quien pasó su adolescencia "contando calorías".
En una sociedad donde la delgadez es un sinónimo de éxito social, muchos jóvenes luchan por lograr "el físico ideal", motivados por modelos, artistas o la publicidad. Otros, cuyo peso excede el standard de delgadez que la sociedad impone, se deprimen o autocritican. Desde la Asociación de Lucha Contra la Bulimia y Anorexia (Aluba), señalan que "la presión social es muy grande, tanto, que no hay reunión en la que no se toque el tema del 'peso', de los 'kilitos de más' o de 'la dieta de moda'".
Según estudios realizados por la Aluba, "uno de cada veinticinco jóvenes argentinos sufre de Bulimia o Anorexia". Los trastornos alimentarios de Bulimia y Anorexia son las alteraciones más comunes de la conducta en el acto de comer, en general, vinculadas con los modelos sociales de belleza alejados de parámetros saludables y la influencia de familiares y amigos que recalcan estos modelos.

¿QUÉ ES UN TRASTORNO DE LA CONDUCTA ALIMENTARIA?

"Podríamos decir que la relación con la comida es un 'trastorno' cuando la relación con la comida se convierte en una obsesión y, en general, sabemos reconocer en nosotros mismos cuándo eso ocurre, aunque lo neguemos delante de otros. Entonces, la comensalidad se convierte en una relación sufriente entre el plato y las ideas, a veces entre el plato y el espejo", explica la médica psiquiatra y psicoanalista Graciela Beatriz Onofrio, miembro titular de la Asociación de Psiquiatras Argentinos (APSA), de la Asociación Psiquiátrica de América Latina (APAL) y de la World Psychiatric Association (WPA). Onofrio sostiene que "el cuerpo es una sola unidad, biológica, psicológica, emocional, ideativa y social", por lo que "todas nuestras situaciones tienen múltiples influencias retroalimentadas en todos estos planos". "La alimentación es, primeramente, una reposición biológica de nutrientes, pero también es, y prioritariamente para el sujeto de la cultura, un acto de amor y tiene una connotación emocional en relación a las elecciones individuales y al entorno social con quien comparto mis comidas", expone la referente de APSA.
Los trastornos de la conducta alimentaria son una serie de sindromes, entre los que se incluyen los siguientes: anorexia nerviosa, bulimia nerviosa, dietantes –personas que realizaron dieta durante toda su vida por miedo a engordar- y personas con atracones, con sobrepeso o con obesidad mórbida.

ANOREXIA

La anorexia nerviosa es un trastorno alimenticio que altera la relación de la persona con la comida y se caracteriza por la obsesión de perder peso. La persona limita exageradamente la ingesta de alimentos al punto de poner en riesgo su vida. Quienes padecen este tipo de trastorno, sufren una distorsión de la percepción, es decir, se ven con sobrepeso, a pesar de estar muy por debajo de los parámetros saludables.
La anorexia no sólo representa un problema con la comida, sino que también esconde una incapacidad de lidiar con otros problemas de estrés o ansiedad, tensiones que se calman de forma momentánea a través del control ejercido sobre la comida.
Los síntomas más notorios de la anorexia son el rechazo a la comida y la insatisfacción con el propio cuerpo, lo que lleva a las personas a realizar dietas estrictas y actividad física, pues se encuentran obsesionados por su apariencia. Tampoco son conscientes de su aspecto ni del peligro que representa su bajo peso para su salud. En el caso de las mujeres, otro síntoma, es la falta de menstruación o incluso la infertilidad.
Aunque puede darse en cualquier momento de la vida, tanto en mujeres, como en varones, en general afecta a adolescentes y mujeres jóvenes.

BULIMIA

La bulimia es un trastorno alimenticio que se caracteriza por la necesidad de comer grandes cantidades de comida en tiempos muy cortos (atracón) para, luego, vomitar y eliminar el exceso. Quienes padecen este tipo de trastorno alimenticio suelen pasar períodos de poca ingesta o de ayuno, hasta que vuelven a realizar otro atracón. Cada atracón, es acompañado por un sentimiento de culpa que debe compensarse con vómitos o la ingesta de laxantes o diuréticos. Esta relación con la comida es sólo una manera de lidiar con la ansiedad y el estrés. El atracón con comida y el acto posterior de vomitar alivian la tensión y le generan bienestar momentáneo.
La persona con bulimia está obsesionada por su apariencia física y con la necesidad de adelgazar. Al igual que en la anorexia, la persona sufre la distorsión de su propia imagen, viéndose con más peso del real y no es consciente del riesgo que acarrean estas conductas destructivas. 
A diferencia de lo que ocurre con la anorexia, las personas con bulimia pueden estar dentro de los parámetros de peso saludables. Sin embargo, la obsesión por la apariencia física y el descontento por la propia imagen son característicos. En general, la bulimia suele afectar más a mujeres que a hombres.
Respecto a las personas con trastorno de conducta alimentaria, Onofrio asegura que "no hay un solo instante en que su imagen les devuelva algo satisfactorio". "Muchos creen que ya saben perfectamente lo que tienen que hacer y hacia dónde van, y ese norte es lo que muchas veces termina estropeando los tratamientos, su propio progreso, su bienestar y su salud mental", detalló la referente de APSA. Enfrentar un trastorno de la conducta alimentaria es una tarea compleja pero que con las herramientas adecuadas y el apoyo del entorno se puede tratar y curar. Pero, sobre todo, como sociedad, debemos dejar de reivindicar modelos y estereotipos que no son saludables y no hacen más que daño a nuestros pares. ©




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PARA TENER EN CUENTA

Los argumentos y situaciones más comunes
a los que los padres deben prestarle atención.

La comida me cae mal

Esta excusa es muy frecuente para justificar el ayuno o la alimentación insuficiente. En ocasiones, los padres consultan especialistas, los hijos se someten a estudios y, aunque los resultados dan negativo, el niño o joven insiste con su mal imaginario y se niega a comer.

Mis ocupaciones me impiden
comer en casa

Las tareas escolares, el trabajo, los compromisos ineludibles, los exámenes o el estudio suelen utilizarse por quienes padecen este tipo de trastornos para que no se los vea comer, es decir, para hacerlo a escondidas o para no hacerlo.
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Esconderse bajo capas de ropa

La distorsión de la imagen corporal que se presenta en quienes sufren trastornos de la conducta alimentaría hace que se vean "gordos", a pesar de tener una apariencia normal o bajo peso, por lo cual eligen esconder su cuerpo. En general, usan ropa muy holgada, se niegan a usar traje de baño y evitan cualquier situación que los obligue a mostrarse.
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El uso del baño

Entre las conductas purgativas, el vómito autoprovocado es muy frecuente. Esta práctica puede producir un descenso del nivel de potasio en sangre, lo que puede ocasionar un paro cardíaco.
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Los cambios de carácter

Esta es una señal de alerta que debe ser teñida en cuenta.
La agresividad, la ira, los excesos de llanto, la inestabilidad emocional y el aislamiento son señales de alerta que deben tenerse en cuenta. Si se advierten estos cambios de humor, se debe observar si existen otros signos.


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