INFORME | SALUD | #219 FEB 2017

Un enigma sin solución

La enfermedad de Alzheimer es la causa más común de demencia y una de las grandes incógnitas de la ciencia que, a más de un siglo de su descubrimiento aún no encontró la cura para este mal que implica la pérdida de orientación, la memoria y el juicio.

Hay quienes piensan que es común que las facultades intelectuales de las personas se deterioren con la edad, pero esto no es así. Enfermedades como el Alzheimer, considerada la causa más común de demencia, no son parte del envejecimiento normal. La demencia es un síndrome, en general de naturaleza crónica o progresiva, que se caracterizado por el deterioro de la función cognitiva, es decir, la capacidad para procesar el pensamiento, más allá de lo que podría considerarse una consecuencia del envejecimiento normal. En general, el deterioro de la función cognitiva, que afecta la memoria, el pensamiento, la orientación, la comprensión, el cálculo, la capacidad de aprendizaje, el lenguaje y el juicio, se ve afectado y suele ir acompañado por el deterioro del control emocional, el comportamiento social o la motivación.
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), el Alzheimer "representa entre un 60 y un 70 por ciento de los casos" de demencia. La enfermedad fue descripta por primera vez en 1906 por el psiquiatra y neurólogo alemán Alois Alzheimer, a quien debe su nombre. "Uno de los primeros síntomas de una mujer de 51 años fue un fuerte sentimiento de celos hacia su marido. Pronto mostró progresivos fallos de memoria, no podía encontrar el camino a casa, arrastraba objetos sin sentido, se escondía o a veces pensaba que otras personas querían matarla, de forma que empezaba a gritar. Durante su internamiento, sus gestos mostraban una completa impotencia. Estaba desorientada en tiempo y espacio", señaló Alzheimer en sus escritos.

¿QUÉ ES EL ALZHEIMER?

La presidenta del Capítulo de Psicogeriatría de Asociación de Psiquiatras Argentinos (APSA) y vicepresidenta de la Fundación de Docencia e Investigación Psicofarmacológica (FundoPsi), Myriam Monczor, señala que el Alzheimer "es una enfermedad degenerativa del cerebro que conduce a un deterioro progresivo de las funciones cognitivas: memoria, lenguaje, comprensión y orientación". "La enfermedad se produce por depósito excesivo de sustancias amiloides en las neuronas, acompañado de otros procesos celulares y vasculares anormales", explica Monczor en diálogo con Metro y agrega: "Hay un componente genético y factores desencadenantes que tienen que ver con el estilo de vida o la presencia de otras enfermedades que promueven su inicio".
La enfermedad afecta a personas de más de 50 años -Alzheimer temprano- y aumenta su incidencia con el paso de los años, siendo la mayor en la población de 80 años o más. A medida en que avanza la enfermedad, las capacidades cognitivas, como tomar decisiones o llevar a cabo tareas cotidianas, se deterioran y pueden surgir modificaciones de la personalidad.
Según el Informe Mundial sobre el Alzheimer de 2015, se estima que 74,7 millones de personas padecerán esta enfermedad en 2030, ascendiendo a 131,5 millones en 2050. El neurólogo y neurocientífico Facundo Manes apunta que, "como consecuencia del avance de las tecnologías, la ciencia, la medicina y ciertas conductas sociales preventivas, la expectativa de vida se alarga y el mundo envejece". "Nuestro país es uno de los países que está envejeciendo más rápidamente en la región y se calcula que alrededor de 500.000 personas padecen Alzheimer o enfermedades relacionadas", afirma Manes.

ETAPAS Y SÍNTOMAS

La enfermedad se puede dividir en tres etapas: inicial (con una sintomatología ligera o leve, el enfermo mantiene su autonomía y sólo necesita supervisión cuando se trata de tareas complejas); intermedia (con síntomas de gravedad moderada, el enfermo depende de un cuidador para realizar las tareas cotidianas); y terminal (el enfermo es completamente dependiente).
Entre los síntomas más comunes del Alzheimer se destacan las alteraciones del estado de ánimo y de la conducta, pérdida de memoria, dificultades de orientación, problemas del lenguaje y alteraciones cognitivas, entre otras. La pérdida de memoria puede llegar a punto tal de que el enfermo no logre reconocer a familiares u olvide habilidades.
Manes es categórico: "De forma típica, al inicio de la enfermedad pueden observarse problemas en la memoria más reciente (preguntas reiterativas, dificultas para aprender algo nuevo, olvidar eventos o citas), desorientación en lugares familiares o conocidos, problemas en la comunicación y en el lenguaje, progresiva dificultad para manejar bien los gastos o cuentas personales, problemas para razonar, resolver problemas o tomar decisiones adecuadas, pérdida de la iniciativa, depresión y dificultad para realizar las actividades cotidianas". "Es muy importante remarcar que no toda afectación de la memoria indica el comienzo de la enfermedad de Alzheimer. La mayoría de los cambios normales que ocurren en la memoria como consecuencia del envejecimiento no interfieren con nuestras actividades diarias ni con nuestra calidad de vida. La pérdida de memoria sí debe volverse preocupante cuando, de manifestarse en episodios aislados, se transforma en una traba para nuestras tareas cotidianas, nuestra vida familiar o nuestra actividad laboral", explica el neurólogo y autor de "Usar el cerebro", y destaca que "la evidencia más importante de alarma a tener en cuenta para medir cuándo nuestro olvido es normal y cuándo no es normal, resulta de una clara disminución (o no) de la memoria presente comparada a cómo era unos meses o años atrás".

DIAGNÓSTICO Y TRATAMIENTO

Puede ser complejo establecer la diferencia entre un cambio típico, relacionado con la edad, y la primera señal de la enfermedad de Alzheimer. Algunas personas se dan cuenta de los cambios por sí mismo, mientras que en otros casos son los familiares y los amigos quienes los notan. En la actualidad, no existe una sola prueba diagnóstica para la Enfermedad de Alzheimer, sino que se debe realizar una evaluación física, psiquiátrica y neurológica completa.
Aunque no existe una cura para el Alzheimer, distintos tratamientos apuntan a disminuir el progreso de la enfermedad. "Hoy en día se están empezando a utilizar marcadores de la enfermedad para realizar diagnóstico temprano y para trabajar en la prevención. Hay algunos medicamentos que se utilizan para enlentecer el progreso de la enfermedad y, en algunos casos, producen mejoría de los síntomas", asegura la referente de APSA y subraya que "realizar una dieta saludable, tratar los factores de riesgo vascular (diabetes, hipertensión, aumento del colesterol, obesidad, tabaquismo), hacer ejercicio físico y mental, y llevar una vida activa, estimulante y en red social colabora en la prevención".
A más de cien años del descubrimiento de la enfermedad, los especialistas continúan buscando un tratamiento eficaz para el Alzheimer.

ESTRES DEL CUIDADOR

No hay dos personas que experimenten la enfermedad de Alzheimer de la misma forma, por lo que no existe una sola técnica para el cuidador, cuyas responsabilidades de cuidador varían en función del progreso de la enfermedad. Cuidar a un paciente que padece esta enfermedad puede resultar una tarea difícil por momentos, ya que implica estrés físico y emocional.
El "síndrome del cuidador quemado" o "Burn Out" se caracteriza por un estado de agotamiento físico, emocional y mental, producto de haber cuidado durante períodos extensos a personas dependientes.
Pueden presentarse cambios en el ánimo, ansiedad, irritabilidad, insomnio, cansancio, falta de memoria, y síntomas somáticos como dolores, mareos, cambios en el apetito.
En el caso del Alzheimer, la supervisión y el cuidado del paciente es una tarea diaria que, en general, recae en los familiares. En nuestro país, en el 80 por ciento de los casos son las familias quienes asumen los cuidados de los pacientes en el propio domicilio.
Cuidar a un ser amado puede ser una tarea de mucha satisfacción pero, al mismo tiempo, una gran responsabilidad por eso es importante que los cuidadores respeten los momentos de descanso; trabajen en un equipo con el cual puedan compartir dudas, malestares y/o responsabilidad; y se formen teóricamente para la tarea en cursos y talleres de psicoeducación. ©




TXT: Grupo Editorial Metro


PARA TENER EN CUENTA

El rol de la proteína Tau en las enfermedades neurodegenerativas
Un trabajo publicado recientemente en la revista The Journal of Neuroscience, liderado por investigadores de Argentina, en colaboración con científicos de la República Checa y del Reino Unido, muestra que sutiles alteraciones en los niveles relativos de Tau afectan de manera significativa el transporte de proteínas relacionadas con la enfermedad de Alzheimer.
En diferentes estadíos del desarrollo neuronal se observan distintas concentraciones de isoformas de la proteína Tau y se demostró que alteraciones en sus proporciones relativas están relacionadas con algunas enfermedades neurodenegerativas como el Alzheimer, parkisonismo o la demencia fronto-temporal.
El investigador adjunto del CONICET en el Instituto de Biología Celular y Neurociencia (IBCN, CONICET) y coordinador del trabajo, Tomás Falzone, explicó que "las neuronas producen varias formas de Tau, especialmente dos llamadas 3R y 4R. Durante el desarrollo hay niveles muy altos de 3R y muy bajos de 4R, pero que alcanzan una proporción de 50 y 50 por ciento en el cerebro adulto". Sin embargo, ciertas enfermedades neurodegenerativas implican un desbalance en esas proporciones. "Por ejemplo, las demencias frontotemporales llevan a que haya más 4R y en Alzheimer se observa una mayor proporción de 3R o de 4R", detalla Falzone.


MAS FOTOS