POSTALES | CLUB HURLINGHAM | #223 JUN 2017

Club de caballeros

Considerado uno de los más prestigiosos, bellos y completos clubes deportivos del país, el Club Hurlingham, sede del "Abierto de Hurlingham", es la cuna del polo argentino.

A fines del siglo XIX eran pocas la oportunidades para practicar deporte en Buenos Aires. La institucionalización de las actividades deportivas en nuestro país comenzó con el auge del comercio internacional, la construcción de los ferrocarriles de mano de los ingleses y el creciente número de británicos que llegaban a las costas del Río de la Plata. Fue en ésa época que se fundaron los primeros clubes sociales y deportivos, que imitaban las instituciones de Inglaterra y su oferta deportiva: cricket, fútbol, rugby, polo, golf, bat fives, raquets, tenis, bochas de césped, tiro, hípica, caza de zorros (a caballo) y carreras de caballos, entre otros.
El inglés John Ravenscroft tuvo la idea de reunir a sus compatriotas que vivían en nuestro país en un espacio donde pudieran encontrarse socialmente y practicar todos los deportes posibles sin distinción. Se le ocurrió modelar el club sobre el ya existente y muy respetado "Hurlingham Club" de Londres, fundado en 1869 y órgano rector del polo en todo el mundo.

EL ORIGEN DEL CLUB HURLINGHAM

En 1888, Ravenscroft logró reunir el apoyo financiero necesario para crear el Club. Además de poner dinero de su propio bolsillo, recibió aportes de John y Walter Dawson Campbell, Hugh Scott Robson, David Methven y los dos John Drysdale. El 6 de octubre de ese año se reunieron en Asamblea Constitutoria: John Campbell, John Drysdale, John Ravenscroft, John Drysdale (sobrino), Hugh Scott Robson, B.W. Gardom, David Methven y, como suplentes, Edward Casey, Alexander Hume y David Bankier, quienes redactaron los estatutos de la "Sociedad Anónima Hurlingham Club", los cuales fueron presentados al Gobierno para su aprobación. El 22 de noviembre de 1888 el Presidente de la Nación, Miguel Juárez Celman, firmó y aprobó los Estatutos.
La intención original de Ravenscroft era la de ubicar el club en la zona de Belgrano pero, cuando los propietarios de la zona se enteraron, los precios subieron fuera de toda posibilidad. Flores, Chacarita de los Colegiales, Villa Devoto y Vicente López fueron otras opciones. Finalmente, el gerente General del Ferrocarril Pacífico, Sr. Hill, prometió su apoyo. El Sr. Hill era un entusiasta jugador de cricket y su empresa, que era de capitales británicos, estaba interesada en el proyecto de nuevo club. Así fue que se decidió ubicar el club en un campo remoto y de difícil acceso, pero lindero a las nuevas vías del Ferrocarril Pacífico.El lugar elegido era un campo desolado y despoblado. No existían rutas, ni calles, sólo unas pocas sendas o caminos de tierra, por lo que la manera más confiable de llegar al Club era montado a caballo.
Como la estación Hurlingham no existía, en los primeros años, los socios que querían viajar en el Ferrocarril Pacífico se paraban al costado de la vía y hacían señales al maquinista del primer tren que pasaba y, aunque no era reglamentario, los maquinistas frenaban los trenes en ese lugar para subir a los pasajeros.
La contratación de William Lacey fue fundamental para el Club. Este profesional de cricket inglés, que había vivido un tiempo en Canadá, tenía sólo 28 años cuando llegó al Club. Conocido como "El mago de Hurlingham", fue artífice, constructor, instigador de mejoras, gerente y deportista. Supo encarnar el verdadero espíritu de Hurlingham. Excelente jugador de polo y cricket, fue padre del legendario Luis Lacey, el primer 10 de hándicap en polo de la Argentina.

ESTILO ARQUITECTÓNICO

En la actualidad, el Club abarca 73 hectáreas y cuenta con una amplia variedad de servicios y locaciones para el desarrollo de actividades, tanto corporativas como sociales. Sus edificios principales posee el un estilo "inglés", típico de "campo".
El 29 de marzo de 1889 el diario "The Standard" informó a la comunidad sobre los avances en la construcción del Club:"…se puede observar el terreno desde el tren y el tranvía rural. El mismo está bien cercado con alambre tejido, y los edificios están creciendo rápidamente. Se está techando el 'lodge' (alojamiento) y (...) se está comenzando la construcción del alojamiento 'pavilion', los edificios de ladrillo y las caballerizas…" .
En julio de 1893 "The Standard" dio a conocer que en agosto de ese año comenzaría la construcción de un "Club House" con 32 dormitorios. El edificio fue inaugurado en marzo de 1894 con un evento que duró cuatro días e incluyó carreras de ponies, un torneo de polo y un partido de cricket contra tripulantes del HMS Racer (un barco de guerra inglés que estaba de visita). Las flamantes instalaciones se vieron desbordadas y el Ferrocarril volvió a poner a disposición un coche dormitorio estacionado en la vía muerta.
El Club House fue ampliado y modificado en 1931.

HOGAR DE TRADICIONES

En sus primeros años, el Hurlingham Club fue un ámbito reservado casi exclusivamente para caballeros, donde las damas eran apenas toleradas, al igual que los clubes en Inglaterra. En materia de tradiciones, en el restaurant era costumbre que todos los hombres solos, que no estuvieran acompañados por una dama, se sentaran en una mesa grande comunitaria llamada "Bachelors's table" (Mesa de solteros).
Todo socio debía comportarse siempre como un caballero y respetar los códigos de vestimenta, que eran muy estrictos. Aún en verano se debía entrar con saco y corbata al comedor.
Desde los primeros momentos se hicieron frecuentes Kermeses en el Club para reunir fondos para caridad. Durante la guerra, se recolectó para todo tipo de causas a favor de los Aliados, también para el envío de comida a los prisioneros de guerra ingleses y para la Cruz Roja.
Con el tiempo, la comunidad inglesa comenzó a reducirse. A través de los años, la nacionalidad de los socios cambió de forma gradual. De ser un club exclusivo de ingleses, pasó a ser primero un club de "Anglo Argentinos" y, luego, un club de "Tradición Inglesa".

DEPORTES

El 6 de enero de 1890 se jugó el primer partido de cricket en Hurlingham. Hacia fines de 1889 se presentó una carta al Ferrocarril para solicitar la instalación de una estación cerca del Club. Como resultado, en 1890 se habilitó la estación Hurlingham con un solo servicio por día a Palermo.
El 26 de junio de 1892 se jugó el primer torneo de golf. En octubre 1893 se jugó el primer partido de lo que sería el Campeonato Abierto de Polo más antiguo del mundo. El "Abierto de Hurlingham", considerado el más antiguo y el segundo más importante del mundo después del "Abierto Argentino", es el orgullo más importante del Club, pues cuenta con los jugadores en actividad de más alto hándicap en el polo mundial.
Los deportes hípicos estuvieron entre las primeras manifestaciones deportivas del Club. Casi en simultáneo con el inicio de la práctica de polo, comenzaron también a disputarse las carreras de caballos en el óvalo del hipódromo inaugurado el 9 de julio de 1890. Su pista, construida por William Lacey, tenía una extensión de 2.000 metros y sus curvas eran casi perfectas. En 1910, tras la sanción de una ley provincial que prohibía el funcionamiento de los hipódromos en días laborables se decidió poner fin a la actividad, ya que reducir las justas a los días domingo obligaba a una competencia inútil e improductiva con el Jockey Club. Asimismo, las carreras de caballos en días domingos eran algo rechazado por numerosos "gentlemen riders".
Las competencias de caza (con escopeta) de perdiz, patos y "snipe" en los bajos de Hurlingham, y de palomas dieron paso a otros deportes.
El golf nació en el Club Hurlingham con la inauguración de los primeros 9 hoyos el 26 de junio de 1892. Treinta años después, en 1922, la cancha fue ampliada a 18 hoyos y tomó su actual recorrido en los años 30. El Club fue socio fundador de la Asociación Argentina de Golf, entidad rectora del deporte. Fue y sigue siendo un referente entre los Clubes de golf del país.
Con el paso del tiempo, el Club se modificó: la pista de carreras de caballos fue reemplazada por las canchas de polo y cricket; el "fox hunt" o caza de zorro, que consistía en una cabalgata a campo travieso, sorteando o saltando todos los obstáculos naturales, terminó; se dejó de jugar rugby; el Pabellón pasó de ser palco de carreras a vestuario de caballeros; las canchas de tenis Nº 1, 2 y 3 fueron convertidas de pasto a polvo de ladrillo; se eliminó la cancha de "Bowls", pues ya nadie jugaba, y se construyeron las canchas de tenis Nº 10 y 11; se abrió la antigua pileta de natación y se construyó la nueva pileta a nivel donde antes se practicaba cricket en los "nets". También se eliminaron las habitaciones de hombres y los departamentos en el Pabellón y se los convirtió en gimnasio, sala de masajes y sala de relax para los jóvenes. Donde funcionaban las canchas de "bat fives" y la cancha de squash al aire libre se construyó un depósito, el bar y la parrilla para la pileta.
Indudablemente, el Club Hurlingham es uno de los más prestigiosos, bellos y completos clubes que existen para la práctica de deportes. Hoy continúa la tradición de ser, como hace más de 120 años, un club de amigos donde se privilegia la amistad, la caballerosidad, la ética y el "Fair Play". ©

 


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