INFORME | SEGURIDAD VIAL | #223 JUN 2017

No es un juego

En Argentina, unas 20 personas mueren por día en accidentes de tránsito.
La problemática, extendida a nivel mundial, podría ser la séptima causa de muerte en 2030.


Cada año cerca de 1,25 millones de personas mueren en las calles y las rutas del mundo entero, y entre 20 y 50 millones padecen traumatismos no mortales causados por los accidentes de tránsito, según el informe sobre la situación mundial de la seguridad vial 2015 realizado por la Organización Mundial de la Salud (OMS). Del estudio se desprende que los accidentes de tránsito representan "un importante problema de salud pública pese a los avances logrados en algunos países".
La mitad de las personas que mueren por esta causa en todo el mundo son "usuarios vulnerables de la vía pública", es decir, peatones, ciclistas y motociclistas. El 48 por ciento de las muertes que se producen en el mundo por accidentes de tránsito ocurren en personas de entre 15 y 44 años. Aunque los países de ingresos bajos y medianos tienen aproximadamente la mitad de los vehículos del mundo, en ellos se producen más del 90 por ciento de las muertes relacionadas con accidentes de tránsito.
La OMS estima que en 2030 los accidentes de tránsito serán "la séptima causa de muerte" en el mundo. La recién adoptada Agenda de Desarrollo Sostenible para 2030 fijó una meta ambiciosa con respecto a la seguridad vial,que consistente en reducir a la mitad el número mundial de muertes y lesiones por accidentes de tránsito para 2020.
En Argentina, entre 1992 y 2016 murieron 189.790 personas en accidentes de tránsito. Según la Asociación Luchemos por la Vida, sólo en 2016 fallecieron 7268 personas -el 22 por ciento eran peatones, el 32 por ciento conductores u ocupantes del automotor; el 6 por ciento ciclistas; y el 39 por ciento motociclistas-, es decir, un promedio de 20 víctimas fatales por día.

Peatones, los más vulnerables

La vulnerabilidad de los peatones es un hecho sabido, pues no poseen ninguna protección corporal. En un choque entre un vehículo, aún el más liviano, y un peatón, éste se llevará la peor parte. El mayor daño siempre será para el cuerpo del peatón, que puede golpear contra el vehículo, ser aplastado por las ruedas o ser despedido lejos para, luego, caer contra el asfalto.
Todos somos peatones, desde pequeños, como parte de un proceso natural de nuestro andar y movernos en el mundo, por lo que es frecuente que se nos olvide que convivir con la motorización creciente de nuestra sociedad representa un desafío. Los peatones constituyen un cuarto de los muertos en el tránsito. Relevamientos realizados por la Asociación Luchemos por la Vida revelaron que en Argentina "el 21 por ciento de las víctimas fatales son peatones", cifra que puede ascender al "44 por ciento en las zonas urbanas".
Cruzar o caminar distraídos, no respetar las señales del semáforo, jugar en la calle, cruzar por cualquier parte, caminar por la calzada o cruzar con las barreras bajas son algunos de los comportamientos de riesgo. Si bien todos los peatones son potenciales víctimas de los accidentes de tránsito, los riesgos aumentan cuando se trata de niños pequeños o adultos mayores. Los niños menores de 8 años se encuentran en inferioridad de condiciones, pues tienen una estatura que les dificulta, en algunas situaciones, la visión del lugar y, a su vez, hace que sean menos visibles para los conductores. También tienen dificultades para calcular distancias y velocidades de los vehículos que se mueven en la vía pública. Además, se distraen con facilidad ante cualquier estímulo. Por eso, los más chicos deben moverse en la vía pública acompañados por adultos, quienes deben darles el buen ejemplo moviéndose con seguridad.

Factores de riesgo clave

Algunas personas piensan que una vez que se aprendió a conducir y se tienen años de experiencia en su haber, ya se es un conductor seguro. Sin embargo, no siempre es así. Las horas de experiencia al volante aumentan la destreza y ayudan a conducir mejor pero también los conductores experimentados sufren graves accidentes. Todo el proceso de la conducción, mientras el conductor atiende selectivamente a la situación del tránsito, la manera en que la percibe, el modo en que interpreta y juzga los hechos, hasta cuando decide cómo actuar y actúa, se encuentran influidos por su personalidad, el estado emocional, la autoconfianza, las preocupaciones y sus actitudes frente al riesgo.
Asimismo, conducir bajo los efectos del alcohol aumenta el riesgo de un accidente y las probabilidades de que éste ocasione la muerte o traumatismos graves. El riesgo de verse involucrado en un accidente de tránsito aumenta considerablemente cuando la alcoholemia pasa de los 0,04 g/dl.
Por otra parte, el aumento de la velocidad promedio se relaciona directamente con la probabilidad de que ocurra un accidente de tránsito y con la gravedad de las consecuencias de este. Según la OMS, "el riesgo de que un peatón adulto muera tras ser atropellado por un automóvil es de menos del 20 por ciento a una velocidad de 50 km/h, y de cerca del 60 por ciento a 80 km/h". En ese sentido, el límite de velocidad de 30 km/h puede disminuir el riesgo de accidentes y se recomienda en zonas frecuentadas por usuarios vulnerables de la vía pública.
En el caso de los motociclistas, el uso correcto del casco puede reducir el riesgo de muerte casi en un 40 por ciento y el riesgo de un traumatismo grave en más del 70 por ciento.
Estudios realizados por la OMS revelaron que "el uso del cinturón de seguridad disminuye entre un 40 y un 50 por ciento el riesgo de muerte de los ocupantes delanteros de un vehículo, y entre un 25 y un 75 por ciento el de los pasajeros de asientos traseros".
En cuanto a las distracciones que pueden alterar el modo de conducir, el uso del celular al volante es la más frecuente de los últimos tiempos. Los conductores que usan un celular pueden tener: un tiempo de reacción más lento (en particular, el tiempo de reacción para frenar, pero también la reacción frente a las señales de tránsito), una capacidad limitada de mantenerse en el carril correcto y una distancia menor con el vehículo que va delante. El envío de mensajes escritos por el celular entorpece considerablemente la conducción, al igual que el uso de los celulares a manos libres.
Las bicicletas son también vehículos dentro del tránsito y, por lo tanto, aún en las ciclovías y bicisendas, se deben respetar todas las normas de circulación, como los semáforos, la prioridad peatonal, todas las señales de tránsito, no beber alcohol antes de conducir, no usar celular ni auriculares.


La ley de la selva

De la observación realizada por la organización Luchemos por la Vida -de 1456 conductores particulares y profesionales en cinco barrios de la ciudad de Buenos Aires, durante el mes de diciembre de 2012, días hábiles entre las 9:30 y las 18 horas-, para el análisis del comportamiento de los conductores en encrucijadas de calles sin semáforo de la Ciudad de Buenos Aires, se desprendió que "más de la mitad (64 por ciento) de los conductores de vehículos particulares y profesionales observados no otorga prioridad de paso a los vehículos que cruzan por su derecha". El estudio reveló una diferencia de género en este comportamiento: "Mientras que más de la mitad de las conductoras particulares mujeres observadas (58 por ciento) otorga prioridad de paso a los vehículos que circulan por su derecha, sólo el 35 por ciento de los conductores particulares varones lo hace".

Factores de riesgo fundamentales y forma de afrontarlos

Los traumatismos por accidentes de tránsito pueden prevenirse a través de la adopción de medidas integrales de seguridad vial, es decir, por medio de un abordaje interdisciplinario entre distintos sectores y actores sociales. Entre las intervenciones eficaces cabe mencionar el diseño de una infraestructura más segura y la incorporación de elementos de seguridad al decidir el uso de la tierra y planificar el transporte; el mejoramiento de los elementos de seguridad de los vehículos; y la atención mejorada de las víctimas inmediatamente después de los accidentes de tránsito. Las intervenciones centradas en el comportamiento de los usuarios de la vía pública, el establecimiento y cumplimiento de leyes relacionadas con los factores de riesgo fundamentales, y la concienciación también son fundamentales para reducir la cantidad de accidentes de tránsito. ©




TXT: Grupo Editorial Metro I FOTOS: Web