ENTREVISTAS | JOSE BIANCO | #220 MAR 2017

Cazador de Tormentas

El meteorólogo José Bianco repasa los inicios de su carrera, explica las diferencias con las facetas más tradicionales de la profesión y detalla cómo es el seguimiento de una tormenta.


Con unos minutos bastan para comprobar que el meteorólogo José Bianco es un apasionado de su profesión. Cada tormenta supone un nuevo desafío para el joven oriundo de Bahía Blanca, quien descubrió la arista social de la carrera a través de su incursión en los medios de comunicación.

-¿Cuándo surgió la idea de dedicarte a la meteorología?
-No sé si surgió en algún momento. Me parece que se fue limpiando de otras cosas que no me gustaban, como trabajar en oficina, por lo que había un montón de profesiones que ya las descartaba. En un principio me gustaba abogacía, la parte penalista, pero implicaba estar sí o sí entre cuatro paredes. Después, ya en el secundario, me empecé a perfilar cuando elegí ciencias exactas. En cuarto año, con el manual del estudiante, vi las carreras que me interesaban y me decidí por Ciencias de la Atmósfera, porque tenía cuestiones de la naturaleza, física y matemática. Elegí sin conocer a nadie que haya cursado la carrera y, cuando empecé, me di cuenta de que era mucho más seria y rigurosa de lo que me imaginaba. Me decidí casi a ciegas y sin que compitiera con ninguna otra cosa.

-¿El lugar de origen influyó en la decisión?
-¡Sin duda! Yo leía todo el tiempo el pronóstico, ya sea para ir a pescar o porque sí. Además, en cuarto año quedé en medio de dos tormentas muy buenas en Bahía Blanca y ahí me cayó un poco la ficha.

-Y te mudaste a Buenos Aires.
-Nunca deseé irme de mi casa, pero me gustó vivir solo. En ese momento la carrera sólo estaba en la Universidad de Buenos Aires (UBA). Ahora se abrió una más en la Universidad Nacional de La Plata (UNLP). Es una pena que estén tan juntas, porque podría haber una en Córdoba o en Puerto Madryn, pero los "genios" abrieron otra en La Plata. Volviendo a la carrera, los primeros cinco años fueron rápido y el ultimo colgué un poco todo, porque empecé a trabajar. De hecho, tengo que dar la tesis.

-¿Cuál fue tu primera experiencia laboral en los medios?
-Me llegó una oferta para canal 9, hice una prueba con otros compañeros pero el proyecto no avanzó. Pasó menos de un año y, en 2007, me llamó uno de los chicos que había hecho la prueba, porque necesitaba un meteorólogo más para Radio Continental. Me dijeron: "Tenemos un mes de prueba y arrancamos". Yo dije que no podía, porque justo en febrero me había organizado un viaje y que volvía dos días antes del inicio del programa. Me fui y cuando volví me sentaron al lado de Magdalena Ruiz Guiñazu, ella me presentó y yo arranqué dando el pronóstico, todo trabado, con nervios. Ahí estuve dos años, hasta que entré a Todo Noticias (TN) en 2009.

-El trabajo en medios es diferente a la faceta tradicional de la profesión.
-En general, en la facultad te enseñaban todo técnico, con terminología precisa y casi no hay un ejercicio que te prepare para explicarle a alguien que no sabe del tema. Ese fue el trabajo más duro, pelearme –porque soy cabeza dura- con los productores que me pedían: "No me digas precipita, decime llueve". A veces hay que dejar de lado el tecnicismo para que se entienda, aunque en algunas cosas, como confundir tiempo con clima, no cedí.

-¿Cuál es la diferencia?
-El tiempo es lo que vivís todos los días. Entre hoy y mañana lo que va a variar es el tiempo, no el clima. Si se quiere, se puede pensar como una estadística de los últimos 20 o 30 años. Si tenés diez años de tiempo diferente, entonces podés decir que esta variando el clima. La gente pregunta "¿Cómo va a estar el clima mañana?". Igual que hoy, porque no va a variar, por más que haya un tormentón.

-¿Cuál es tu área favorita de la meteorología?
-La meteorología sinóptica, que va desde minutos a una semana, es decir, el pronóstico. Mi escala es esa, la que la gente se imagina que es la única, entonces no la paso tan mal.

-¿Suelen preguntarte el pronóstico cuando te reconocen en la calle?
-El 99 por ciento te dice: "¿Cómo va a estar mañana? Jajaja" y se va. No te preguntan porque tienen un casamiento y quieren saber cómo va a estar mañana.

-¿Cómo es tu relación con el público?
-Buena, porque no me toca meterme en tema de grietas. La única vez que hablo de política es siempre lo mismo: el tema de las obras, que no es una crítica a ningún partido político. Uso la lógica, tampoco es que vaya en contra de alguien o no. Por lo menos, no vi a alguien que haga una diferencia marcada a quien yo apoyaría. Lo mío es más descontracturado.

-Sumaste variaciones al pronóstico.
-Sí, hablar pavadas. (Risas)

-Hacerlo más descontracturado.
-Sí. Además, a la tarde tenemos más tiempo. Roxi Vázquez, que vino de la mañana, se sorprendió del tiempo que estábamos haciendo el pronóstico. A veces, puede llegar a durar unos 20 minutos, algo que para mí es un entrenamiento por si algún momento me toca la conducción de algún programa.

-¿Te gustaría conducir?
Me gustaría, pero no lo busco. Como me pasó con la carrera, las elecciones las voy haciendo día a día. Cada vez que me preguntan "¿cómo te ves en unos años?, mi respuesta es siempre la misma: "No sé, no pienso en eso. Contento, haciendo lo que me gusta". Me veo conduciendo un programa de desastres naturales. Descubrí que mi vocación es informar, porque, a pesar de haber estudiado meteorología, me encanta dar a conocer un montón de temas, pero no quiero tener que hablar de los temas que te impone la agenda.

-¿Cómo se prepara el seguimiento de una tormenta?
-Los pronósticos te delimitan un área donde pueden estar las tormentas más peligrosas. Entonces, se viaja a ese punto en la previa, que es la mañana del día, porque las tormentas más fuertes suelen ser a la tarde. Se forman a las dos o tres de la tarde y observamos las imágenes de radar, que son una radiografía, y después nos metemos en el lugar donde la teoría dice que puede haber granizo o se puede llegar a generar un tornado. Dejamos de cazar ya, porque era algo que le gustaba a la mitad de los productores y a la otra mitad le parecía que no iba.

-¿Y a vos?
-A mí me encanta. Además, rinde, es bueno, es barato. Pero a algunos productores no les gustaba, no les interesaba, y preferían que estuviésemos acá cuando las tormentas están en La Pampa, por si viene por acá. No se pudo seguir esa batalla, pero si algún día me echan, o en mi trabajo freelance, tendría una agenda destinada a eso.

-¿Cuáles fueron las cacerías que más te impactaron?
-Habremos hecho doce o trece. La mejor fue una de dos días en el norte de La Pampa. No llegamos a ver ningún tornado, porque para que se dé se tienen que cumplir unos diez pasos y siempre llegamos hasta el noveno. Es muy difícil y ni se sabe por qué a veces se da o no. Ese día vimos una tormenta muy buena y muchos rayos a tierra. La primera también fue increíble por cómo nos salió todo. Hicimos una transmisión desde la ruta con una laptop y un módem móvil, desde Tapalqué, provincia de Buenos Aires, hace ocho años. Por la webcam salimos en vivo en el noticiero, hablando por teléfono con imágenes de la tormenta que estuvo a punto de darnos un tornado. ¡Salimos desde la ruta con un módem! Yo todavía no lo puedo creer. Fue la primera y la mejor.

-¿Tenés algún proyecto nuevo para este año?
-Me gustaría hacer algo de radio. Entrar a trabajar a la radio es mucho más agradable que entrar al canal, porque sólo importa lo que vas a decir. En ese sentido, es mucho más lindo y natural. Pero, al igual que con la carrera, no planeo mucho.
En general, veo cómo me está yendo y si sigo o paro. ©


Textos GEM .Fotos: Prensa Jose Bianco



Oriundo de Bahía Blanca, provincia de Buenos Aires, el meteorólogo José Bianco estudió Ciencias de la Atmósfera en la Universidad de Buenos Aires (UBA). En 2007 inició su carrera en los medios, en el aire de radio Continental.
Dos años después se sumó al equipo de Todo Noticias (TN) y, luego, de Canal 13.

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