ENTREVISTAS | PATRICIA SOSA | #222 MAY 2017

Patricia Sosa

En plena promoción de su último disco, "Señales", Patricia Sosa profundiza en el aspecto personal del álbum, explica por qué decidió dejar de dirigir la fundación "Pequeños gestos, grandes logros" y adelanta en qué consiste su trabajo junto al pianista "Chucho Valdés".


Patricia Sosa nació en 23 de enero de 1956 en la Ciudad de Buenos Aires. Su carrera musical comenzó en 1974, cuando se incorporó a la banda "Nomady Soul," en la que cantaba en inglés. Luego de seis años, se unió al grupo "La Torre", marcando un nuevo estilo: el de las mujeres en el rock. En 1985 la fundación Konex le otorgó el diploma al mérito como una de las cinco mejores cantantes de la historia del rock.
En 1990 se lanzó como cantante solista, con un álbum que sólo llevaba su nombre y que llegó a disco de platino en una semana. Debutó en Buenos Aires en el Teatro Coliseo, punto de partida de una gira por el interior del país y Latinoamérica. Al año siguiente grabó en vivo lo que sería su segundo álbum. A éste le siguió Luz de mi vida (1992), su mayor éxito, que vendió más de 600.000 copias. A esta altura, ya había dejado de lado su imagen de chica dura rockera y se acercó más al estilo romántico y melódico.
A fines de los '90 manifestó sus sus dotes como actriz, al protagonizar la telenovela RRDT, junto a Carlos Calvo, China Zorrilla y Pepe Soriano, entre otros.
En 2005 recibió el diploma al mérito, como una de las cinco mejores cantantes de la balada pop de la época. En 2006 participó en Showmatch como jurado de Cantando por un sueño. Además, presentó su segundo disco en vivo, más un impresionante DVD, galardonado con el Premio Gardel. En 2007 puso en marcha la fundación "Pequeños gestos, grandes logros" con al que emprendió la causa Toba y realizó viajes al Chaco Impenetrable para intentar mejorar la calidad de vida de sus habitantes.
En 2016 lanzó su último álbum, "Señales".

-¿Por qué elegiste ese nombre para tu último disco? ¿Cuál es el mensaje de "Señales"?
-En la mayoría de mis trabajos, diría que casi todos, son muy pocos temas en los que hablo de mí. Sin embargo, en esta oportunidad me encontré escribiendo cosas que hablaban de mí. Me sentí muy identificada con las letras, con lo que yo quería decir, con lo mio muy profundo y me di cuenta de que cada una de estas cosas estaban disparadas por señales. Yo soy una experta en leer entre líneas, me gusta ver el más allá y no el presente solamente, no lo que tengo enfrente, sino que me dispare un poco más allá. Es un llamado también para que la gente escuche esas señales que están todo el tiempo en la vida. ¿Qué hay detrás de los ojos de una persona? No es lo mismo detenerse en una mirada, que entender lo que los ojos me dicen.

-Son temas muy profundos, como "Ni una menos", que toca cuestiones que nos atraviesan como sociedad.
-El tema "Ni una menos" es un tema que nos atraviesa a todos y todos tenemos que levantar la voz en contra de esta situación. Más allá de que la mujer sea la víctima, en el tema termina diciendo "fuerte soy yo", porque creo que la única que puede poner el punto final es la mujer. Sé que muchas veces es difícil, sé que muchas veces es casi imposible, pero siempre va a haber alguien que te tienda una mano. La fortaleza femenina es muy grande.

-El mensaje que transmite es de esperanza.
-Creo que la introspección que yo hago permanentemente me lleva a tener este mensaje, que podés tocar fondo y podés salir, siempre. Es todo como circular.

-Tu mensaje varió a lo largo de tu carrera.
-No es lo mismo escribir a los veinte, porque uno tiene otra data en la cabeza. No es lo mismo salir con el primer disco de La Torre, en plena represión, que ahora, después de haber atravesado tantas etapas de mi vida, donde estoy sólida y tranquila. Igualmente, siempre fui muy sincera con todo el pensamiento.

-El año pasado decidiste ponerle una especie de freno a tu trabajo solidario. ¿Por qué?
-No entré a la selva, pero la fundación está trabajando con 46 familias mocovíes, haciendo un gran salón de usos múltiples, anexo a una escuela muy chiquitita, que va a funcionar como aulas y escuelas de oficios para los adultos. Pero a fin de año la fundación se cierra.

-¿Por qué decidiste cerrala?
-Después de nueve años, la verdad es que no me da más el cuero. Igualmente, hay gente de Mar del Plata, médicos que se unieron, que van a continuar con todo el proyecto.

-¿Qué te genera este cierre? Es una etapa importante en tu vida.
-Sí, pero para mi ya es punto final. No significa que me aleje de la solidaridad, porque estoy permanentemente cantando en lugares donde se puede prestar servicio, pero mi papá falleció el año pasado, lo tuve que cuidar mucho, y mi mamá esta mayor. Tengo otras cosas que el tiempo te va poniendo delante de la cara, de las que unos se tiene que hacer responsable, y, la verdad, no me da la espalda para manejar tanta gente, para meterme adentro de la selva ni para dirigir camiones. Entonces, prefiero hacer lo que se: ir a cantar a lugares que lo necesitan. Es una manera de devolver todo lo que la gente me entrega.

-¿Cómo es tu relación con el público?
-¡Es fantástica! Yo no tengo ningún tipo de problema en caminar por la calle, entrar a comparar en un supermercado o ponerme a charlar con la gente. No soy fóbica, en absoluto. Cuando tengo ganas de que no me invadan demasiado, sé a los lugares donde tengo que ir. La gente a mí sólo me da amor, no recibo otra cosa, entonces eso es maravilloso.

-¿Qué planes tenés para lo que resta del año?
-Voy a seguir de gira todo el año con "Señales". También vamos a hacer un ciclo llamado "Gira solidaria", que consiste en dúos con grandes cantantes argentinas. A mí me tocó con Celeste Carballo. Vamos a hacer un espectáculo súper rock en Metro tango, frente al Obelisco, el 20 de mayo. Por otra parte, están terminando de masterizar el disco que grabé con "Chucho Valdés", uno de los mejores pianistas del mundo, y que sale a mediados de año. Se va a llamar "Once, concierto para dos".

-¿Cómo surgió la idea de este disco?
-"Chucho" me llamó por teléfono para que hiciéramos un disco juntos. Estuvimos como dos años mandándonos mails y fijándonos el repertorio, hasta que un día vino a Buenos Aires. Lo conocí, charlamos, hicimos planes y al año siguiente, en 2015, me fui para su estudio en Málaga, en España. Estuve un mes con él y grabamos este disco que es una cosa impresionante: boleros cubanos de la década del 30 y del 40, chachachá, bachata... ¡Es una cosa impresionante! Íbamos a lanzarlo el año pasado, pero yo tenía por la mitad "Señales" y lo tenia que sacar.

-¿Y cuándo tienen pensado promocionarlo?
-El año próximo. A veces, uno no tiene demasiada conciencia de lo que esto significa pero cada vez que escucho el disco me muero, porque es "Chucho Valdés", una de las personas que más admiro, miembro de la banda Irakere que revolucionó la música de Cuba. Es considerado por todo el mundo uno de los mejores y que me haya llamado por teléfono, porque un día escuchó un disco mío en un shopping, y me dijera: "Hola Patricia. Habla 'Chucho'". ¡Por poco me desmayo! La vida es esto, son las señales que pasan. ¿Por qué mi voz estaba sonando en un shopping cuando él estaba caminando? Es una señal importante y no hay que dejar pasar esas cosas.

-¿También continuás con "Templo de la voz"?
-Sí, seguimos.

-¿En qué consiste la propuesta?
-"Templo de la voz" surgió hace un año y medio. Después de ser jurado de tantos realities, vi que mucha gente sólo buscaba era ser famosa y se había olvidado que el canto es para uno, es para unir, y que la fama es otra cosa. Yo estudio canto desde 1984 y me di cuenta en 1996, cuando empecé a meditar, que los ejercicios de pacificación eran los mismos que los ejercicios de canto, salvo que ponés en juego la musculatura. Entonces, empecé a unir las dos cosas y el canto empezó a pacificarme de una manera impresionante. Mi escuela se convirtió en un centro de pacificación, donde el canto es el vehículo. Si bien hay muchísima gente que va con expectativas profesionales y tengo maestros que les enseñan, hay un 70 por ciento del alumnado que no quiere ser cantante. Nosotros les cuidamos las cuerdas vocales, les enseñamos a vocalizar y les damos un repertorio, pero ellos simplemente van a cantar porque los hace felices. ©


Textos GEM .Fotos: Prensa Patricia Sosa



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