SALUD | MUJER | #222 MAY 2017

Embarazo, una mirada que facilite la  subjetividad

Hoy quiero compartir algunas ideas que fui pensando con el transcurso del tiempo y la experiencia obtenida en mi paso laboral por la Maternidad Sardá y en vivencias con pacientes y en el entorno cotidiano.


Textos Lic. Marian Renoulin . mrenoulin@yahoo.com.ar

El embarazo es un proceso vital que tiene una serie de aconteceres físicos indiscutibles, dada la fecundación, que se desencadenan en la mujer para permitir el desarrollo de su bebé. Hablamos de embarazo (deseado) en una mujer, o sea, es ella quien permitirá que la maravilla de llevar adelante la gestación de un niño se concrete. Por un lado, parece una obviedad pero, como todo lo naturalizado (que un bebé sea asunto de su madre), seguramente esconde algo de lo que no conviene hablar o que no interesa ocuparse.
Es útil para la sociedad en su conjunto y para la mujer embarazada, en particular, que se facilite el ejercicio de pensar el embarazo como un período de tiempo de hacer y hacerse muchas preguntas. Algunas encontrarán respuesta, pero no todas. De todas formas, siempre es mejor tener las preguntas como enigmas a resolver, a la existencia concreta de un malestar físico (angustia) que se vive mortificadoramente en el cuerpo y la mente.
En el entorno social que compartimos se toma el embarazo como algo bueno, positivo y propio de la generalidad de las personas. No se trata de nada muy especial y, en términos sociales, no es algo tan especial, sino bastante corriente. Pero sí es y debe ser diferente, motivador de necesidades nuevas y generador de preguntas, puntualmente para la mujer que está embarazada, quién vivirá y tendrá que tolerar y aceptar con paciencia algunas de estas y otras situaciones:

1. Cambios negativos en su estado de ánimo, producidos por las hormonas propias de la gestación (puede variar entre tristeza, depresión, irritabilidad y/o agresividad).
2. Limitaciones físicas nuevas, generadas por alguna indicación de reposo preventivo.
3. Mayor cansancio y necesidad concreta de dormir.
4. Modificación del cuerpo (el aumento del apetito y el cambio de rutina hace que se coma más, en mayor cantidad, y se aumente de peso, además del crecimiento esperable de la panza).
5. Sensación de náuseas constantes, acidez y modificaciones digestivas.


Cada mujer vivirá su propia experiencia, algunas más relajadas (siempre es mejor estar relajado ante los cambios inevitables) y otras más incómodas y angustiadas. Un elemento fundamental que facilita este tramo de la vida es el deseo de ser madre, de tener un bebé junto con alguien, y el poder conectarnos con aquello que nos imaginamos que es el cumplimiento de un fuerte deseo, que hace posible este período de esfuerzo y este ejercicio de hacer lugar a aquello requerido como anidamiento para que el hijo pueda nacer. Cada mujer tendrá sus preguntas, sus incógnitas y, también, sus dificultades (profesionales, laborales, de pareja, familiares o físicas, entre otras). Es fundamental un entorno comprensivo y tolerante (parejas, familia, amigos y entorno laboral ), con la flexibilidad necesaria para favorecer el bienestar de todas esas mujeres, que constituyen una parte activa, vital y necesaria de toda sociedad.
Como se trata de un momento que usualmente agudiza la sensibilidad, pueden exacerbarse conflictos ya existentes, además de las nuevas preguntas y, quizás, temores (por la pareja, la situación del parto en sí, la salud del niño o el futuro profesional), por lo que se recomienda comenzar o retomar psicoterapia para buscar la calma y el equilibrio posibles. ©




Textos Lic. Marian Renoulin . mrenoulin@yahoo.com.ar