URBANISMO | TRANSBORDADOR AVELLANEDA | #228 NOV 2017
Me vieron cruzar

Después de casi 60 años, volvió a funcionar el Transbordador de La Boca con un paseo que conecta la ribera del Riachuelo con la Isla Maciel.

Tras permanecer 57 años en desuso, el Puente Transbordador Nicolás Avellaneda, uno de los ocho que quedan en pie a nivel mundial y el único de América, despertó de un largo letargo. El jueves 28 de septiembre el viaducto móvil, ícono del barrio porteño de La Boca, volvió a conectar la ribera porteña del Riachuelo con la Isla Maciel.
Este gigante de hierro fue sometido a un minucioso proceso de restauración y puesta en valor, que respetó su diseño, su aspecto y sus materiales originales, para que volviera a desplazar su barquilla con transeúntes y vehículos de orilla a orilla, tal como lo hizo entre 1914 y 1960, aunque con turistas curiosos en lugar de obreros fabriles.
Inaugurado por primera vez en 1914, el puente fue construido en hierro, con trazas de cobre para resistir la corrosión. La obra de esta especie de pórtico metálico estuvo a cargo de la Dirección de Navegación y Puerto, y fue donada a la Nación por el Ferrocarril del Sud a cambio de concesiones. Su estructura fue fabricada por partes en Inglaterra y, luego, trasladada en barco y armada en Buenos Aires.
En aquellos años, los traslados se realizaban con un vagón colgante suspendido por cables de acero de 20 mm de diámetro, que se desplazaban a través de un riel de 77 metros de largo ubicado en la parte superior y unido en sus extremos a cada lado del río, por pilares. El trayecto se cubría en poco más de cuatro minutos, era gratuito y podían cruzar 30 personas al mismo tiempo.
Sin embargo, en 1960 el puente fue desactivado y puesto en desuso. Hace cuatro años, la Dirección Nacional de Vialidad, que depende del Ministerio de Transporte de la Nación, dio inicio a puesta en valor del puente para restaurarlo y devolverlo a su estado original. Los trabajos de reparación incluyeron la adecuación de la cabina, la plataforma transbordadora y los elementos complementarios, y el desmontaje de todos los componentes eléctricos de la sala de máquinas y del tablero de control de la barquilla.
El sistema del restaurado Puente Transbordador Nicolás Avellaneda posee dos motores y un sistema de luces LED similar al de la Torre Eiffel de París, que cambia de color según la ocasión.
Gracias a las pinturas de Quinquela Martín, el puente adquirió trascendencia a nivel mundial y conforma un emblema en el paisaje urbano del barrio de La Boca, de la Ciudad de Buenos Aires y de la Argentina. ©



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