SALUD | TERAPIAS | #228 NOV 2017
Psicoterapias breves y no tan breves

Muchas personas que comienzan una experiencia de análisis psicológico, buscando una solución a algún malestar o problema, quieren saber el tiempo posible de duración. Expresan su deseo de no "revolver" en el pasado, así como la necesidad de no sufrir revisando cosas viejas de períodos tristes de su vida, que prefieren mantener lejos del recuerdo. A estas personas, que quieren resolver, que no quieren pensar mucho en su pasado, ni recordar episodios que saben dolorosos, puede convenirles una psicoterapia breve.

Textos: Lic. Marian Renoulin . Contacto: 15-5975-5527


Principalmente, la psicoterapia breve trabaja sobre el motivo de consulta, como objetivo a resolver, buscándole a ese rasgo o problema una razón que justifique su existencia, dentro de la "economía psíquica" del paciente, es decir, por qué esa persona reacciona de esa forma (inconveniente o patológica) ante determinadas situaciones. Esta psicoterapia focaliza y concentra su interés en resolver aquello que el paciente trajo como "problema". Se ubica en el aquí y ahora, sin ir especialmente al pasado.
Según el síntoma, propone distintas estrategias que apuntan al autocontrol, a fortalecer la voluntad yoica y a pensar la conducta como aquello que se puede aprender a manejar y dominar. Se trabaja en un plano superficial y consciente, favoreciendo el autoconocimiento y la integración de la personalidad. También se exploran pensamientos y creencias, prejuicios o juicios de valor que puedan estar condicionando negativamente el comportamiento de la persona que se analiza.
Por ejemplo: Romina, una mujer de 22 años con muchas ocupaciones, que trabaja y estudia, quiere superar cuanto antes los celos enfermizos que dice sentir en su relación con su novio. Vive mortificada y pendiente de lo que él hace, perdiendo tiempo personal y descuidando sus propias tareas. Pide ayuda para resolver su malestar actual, que la perturba y la hace infeliz, lo más rápido posible. Un abordaje posible podría trabajar el fortalecimiento de su yo, de su autoestima, y lo irracional de sus temores de ser engañada, ya que ella dice saber que su novio es una persona confiable. Se tratara de hacer prevalecer estas ideas de confianza cada vez que ella caiga en esos estados de malestar. Desde el plano racional, se trata de apuntalar creencias que realcen la confianza de Romina en sí misma y en lo que piensa de su novio. Se puede complementar con actividades que favorezcan distraer a Romina de sus pensamientos de desconfianza, como actividades de relajación o ejercicios físicos. Con un número no muy extenso de sesiones (4 a 6 meses de una sesión semanal), la psicoterapia breve podría resultar efectiva para Romina.
Pero hay otros casos en los que no alcanza el trabajo psicoterapéutico desde el plano conductual o racional, ya que el problema insiste o se desplaza a otros síntomas, y no se puede entender desde la lógica de lo que aparece en la realidad o en lo actual. Ese es el caso de Pablo, un hombre de 35 años, que también se queja de celos. Sabe que no es su pareja el problema, sino él, que no puede encontrar tranquilidad y vive angustiado, pensando con frecuencia que sería mejor seguir solo y terminar su relación, si no logra calmar su malestar. En este caso, no hubo alivio en lo que se trabajo del plano racional, actual. Pablo empezó a sentir alivio recién cuando pudo separar a su pareja actual del afecto que en verdad le generaba la profunda desconfianza en el género femenino, cuando comenzó a analizar, a traer del pasado que estaba relegado y olvidado, episodios traumáticos de una vida infantil con muchos conflictos entre sus padres que, con el tiempo, fueron configurando una triste infancia en lo que respecta al afecto familiar que circulaba en su grupo. Esto generó en Pablo una escondida y profunda desconfianza en el vínculo de pareja.
En muchos casos, se vive como conflicto actual, un drama o un temor pasado que, sin darnos cuenta, toma la escena de la vida actual y condiciona desde las sombras movimientos en el presente que no llegamos a explicar y que no deseamos. Es que el pasado, la historia sabida o desconocida de la vida del propio sujeto, influye siempre su presente y aparece de formas diferentes, pero logra expresarse. Es aquí donde la dimensión puramente conductual y racional no alcanzan para desanudar el conflicto y es necesario revisar con nueva luz el pasado del que padece un síntoma, su pasado personal y la herencia simbólica, el legado oscuro y trágico de su propia familia (es propio del grupo familiar pasiones trágicas, traiciones y secretos).
Es aquí donde cobran importancia los recuerdos, los sueños, el significado de los nombres propios y los mitos familiares. Ya no se trata de una lógica lineal, racional, sino que aparecen las contradicciones en los afectos (amor y odio por la misma persona), ambivalencia, atemporalidad, fallidos, sustituciones y represiones que cobran sentido en el espacio terapéutico, ante la escucha del otro, que es el analista. Es aquí que el que consulta se asoma a la verdad del inconsciente. ©



Textos: Lic. Marian Renoulin . Contacto: 15-5975-5527