SALUD | ADOLESCENTES | #227 OCT 2017

Pensar la adolescencia

La adolescencia es una etapa que despierta ciertas reflexiones, tanto en jóvenes, como en los adultos que integran su grupo familiar. Con sus actitudes, preguntas y cuestionamientos, los adolescentes mueven a su entorno a experiencias de cambio que, en muchos casos, son positivas.


Textos Lic. Marian Renoulin . Contacto: 15-5975-5527

Mucho se habla y se piensa sobre esta esta etapa, que tiene un inicio aproximado a los 12 años y se diluye al alcanzar los 19 o 20 años, según los casos. No viene mal revisar algunos conceptos que suelen ser los que mueven a las personas a acercarse a mi consultorio.
¿Por qué mi hijo está  enojado, emotivo, llora, cambia de humor con facilidad, a veces parece un nene y otras hace planteos hirientes o cuestionamientos a manejos familiares que siempre fueron así?
Los cambios de humor y la falta de cierto equilibrio emocional se deben, en muchos casos, a la evolución intelectual propia de la psiquis, que se da al inicio de la adolescencia, cuando se empieza a consolidar el estadio de pensamiento simbólico, el más alto nivel de desarrollo de la inteligencia. Esto quiere decir que tanto cosas cotidianas, como relatos de la historia familiar, situación política del país, cuestiones de poder y verdades generales de la realidad social, son ahora procesadas con mayores recursos intelectuales. Aumenta la capacidad de asociación, se ejercita la analogía y se suelen sacarse nuevas, y muchas veces descorazonadas, conclusiones que no se disponían en la niñez. 
Suelo escuchar profunda consternación en muchos adolescentes que entendieron con más profundidad la injusticia social, que están preocupados por el gran esfuerzo que realizan sus padres para vivir y el bienestar económico, o sienten gran enojo porque consideran que alguno de sus padres tomó una decisión de vida que ellos ahora valoran como inconveniente. A mayor intelección de la realidad circundante, también aumenta la preocupación y la angustia por la complejidad de las variables que intervienen en los hechos de la realidad.
Además, tenemos que pensar que cobran valor escenas del pasado que son resignificadas con elementos más potentes en la actualidad del adolescente. Recuerdos antiguos y descartados, que refieren a abusos sexuales padecidos sobre si mismos o personas del entorno, escenas de engaños parentales, violencia o mentiras "piadosas" en la temprana niñez, y que no fueron cuestionados, ahora son discutidos y batallados como verdaderas traiciones. 
Por otra parte, en la adolescencia se despliega el periodo libidinal genital de unificación, lo que conlleva comprensión de asuntos sexuales, aumentada por el propio incremento de la energía libidinal en el sujeto que está creciendo y que ahora puede ubicar ciertos impulsos o acciones en una categoría de mayor integración.
En estos últimos tiempos, mi hijo está distraído, demasiado pensativo, parece "desconectado". En muchos casos, esta situación se relaciona con lo que tiene capacidad de pensar y las conclusiones que sabe que puede sacar pero que prefiere evadir, por su carácter de dolorosas, angustiantes o preocupantes. Otras veces, por la misma razón, busca entretenimientos, como juegos virtuales, películas o series, y otras actividades muy intensas que evitan el tiempo para la reflexión.
"¿Por qué me siento tan incómoda con mis amigas de toda la vida? ¿Por qué siento que no encajo? ¿Por qué siento que nadie me entiende?". Esta dolorosa queja fue pronunciada por una adolescente de 16 años en su espacio de psicoterapia. Es lógico que, dado el proceso de  crecimiento intelectual, de revalorización de los vínculos y de complejización de los sentimientos, surjan dudas y momentos de ambivalencia, como apego- rechazo o amor-odio por todas las relaciones afectivas en general.
Si se resignifica el pasado, a la luz de mayor capacidad intelectual y mayor intensidad anímica, se da inicio a un proceso de reconstrucción de identidad, de búsqueda de sentido, de ensayo y error, de incertidumbre general y de prueba de distintas alternativas. Es de esperar que el proceso de construcción personal del sí mismo también caiga con su revisión y duda sobre los vínculos del entorno emocional del adolescente.
La lista de preguntas y experiencias de cambio de la adolescencia es más extensa y sofisticada, pero continuaremos otro día. Lo importante, es valorar que los adolescentes generan situaciones de desafíos adaptativos al grupo familiar. Con sus actitudes, preguntas y cuestionamientos, mueven a su entorno a experiencias de cambio que, en muchos casos, son para mejorar, ser más sinceros y honestos. La potencia de la adolescencia, su agudeza y disconformidad, la creatividad y la crítica a situaciones naturalizadas pueden mover a transformaciones muy positivas en el núcleo familiar. Suelen transmitir esperanza, alegría de vivir e ilusión. ©

Textos Lic. Marian Renoulin . Contacto: 15-5975-5527