DIARIO DE VIAJE | MARVAO | #226 SEP 2017

Un paseo por Marvão

El pintoresco pueblo de Marvão es conocido por su castillo, un de los más hermosos de Portugal. El viajero llega a esta villa de casa blancas para descubrir el encanto de "El nido de las Águilas".

El manto blanco de los pueblos andaluces se encuentra también en la villa portuguesa de Marvão, pero en una cima a 800 metros sobre el nivel del mar, por lo que desde hace tiempo se la conoce como "El nido de las Águilas". Desde allí se domina toda la Sierra de San Mamede y los seis kilómetros que le separan hasta España, tan similares en cuanto al paisaje que habría que pintar la línea para diferenciarlos.
Ubicada en el distrito de Portalegre, región Alentejo, la historia de Marvão se remonta al periodo romano, cuando era conocida como la Fortaleza de Ammaia, la fortificación protectora de la ciudad homónima. En el siglo VIII, sin conseguir resistir el avance de los musulmanes en la región, los habitantes de Marvão abandonaron sus tierras para buscar refugio en las montañas de Asturias, donde se mantenía viva la resistencia cristiana. Antes de partir, trataron de esconder las imágenes sagradas. Después de haber sido ocupada por los musulmanes, Marvão fue reconquistada entre 1910 y 1911 por el primero rey de Portugal, D. Afonso Henriques. En la época de la Reconquista, pasados más de cuatro siglos, un pastor se dirigió al monte de noche, sólo guiado por una estrella. Entre las rocas, el hombre encontró una imagen de Nuestra Señora. En señal de devoción, en el sitio se erigió el convento franciscano "Nossa Senhora da Estrela", estableciéndose como la protectora del castillo.
A lo largo de la historia, desempeñó un rol estratégico debido a su impresionante localización. Geográficamente, Marvão es un punto de defensa estratégica natural, marcado por pendientes pronunciadas al norte, sur y oeste. El Municipio limita al norte y al este con España, al sur y al oeste con el municipio de Portalegre y al noroeste con Castelo de Vide. El acceso a pie sólo es posible desde el este, que fue la dirección en la que la ciudad poco a poco se extendió.
Dentro de las murallas, el viajero descubre calles estrechas, bordeadas por las hermosas casas populares típicas del Alentejo. Arcos góticos, ventanas manuelinas, balcones de hierro forjado y otros elementos decoran los rincones y recovecos de los edificios hechos de granito local. Tras deambular por sus calles, sus pasos lo dirigen al El Castillo de Marvão, considerado uno de los más hermosos de Portugal y uno de los grandes atractivos de la villa. Construido a fines del siglo XVIII sobre la roca, en el extremo oeste de la aldea, el Castillo sufrió varias modificaciones realizadas durante el siglo XVII. Cerca de la entrada, el viajero se maravilla al descubrir que el gran aljibe abovedado aún se encuentra repleto de agua.
Al pie del Castillo se alza la Iglesia de Santa María, que data del siglo XIII. La construcción se encuentra cerrada al culto y, desde 1987, acoge al Museo Municipal, que posee secciones de arqueología, epigrafía, etnografía, armería y arte sacro, cuyas piezas fueron ofrecidas por los habitantes.
La hermosa vista de la región circundante deslumbra al viajero. La parte superior de la Torre de Menagem y la Pousada de Santa María le ofrecen panorámicas únicas. La villa y las montañas escarpadas en la que se localiza le valieron a la ciudad el ser incluída en la lista de candidatos a Patrimonio de la Humanidad de UNESCO desde el 2000. ©



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