DIARIO DE VIAJE | REINO UNIDO | #241 DIC 2018

Paseo en el tiempo

Un recorrido por las ciudades de Edimburgo, Alnwick y Durham parece el plan ideal para aquellos que disfrutan de dejarse llevar hacia tiempos remotos, llenos de castillos, caballeros y un poco de magia.

Lo primero que llamará la atención de cualquier viajero que llegue a Edimburgo va a ser la apariencia colonial de sus construcciones. Esta ciudad que es la capital de Escocia, es la segunda más grande de este país detrás de Glasgow. Ubicada en el este a orillas del río Forth ha sido la capital escocesa desde 1437.
Ya sea que el viajero decida pasar un día o más en la ciudad hay una atracción que no puede quedar fuera de sus planes: el castillo de Edimburgo. Construido sobre una roca de origen volcánico, el castillo se destaca en el medio de la ciudad dando la oportunidad a viajeros de todo el mundo a ir atrás en el tiempo una vez dentro de sus puertas.
Nombrado por la UNESCO como sitio histórico, no sólo puede el viajero disfrutar de su estructura arquitectónica sino que puede además regocijarse de diversas muestras, como por ejemplo las joyas de la corona escocesa que son parte del tesoro nacional. Pero las joyas no son el único tesoro que se encuentra en el castillo, sino que es guardián del legado histórico del país: detrás de sus paredes puede visitarse St. Margaret's Chapel construida alrededor de 1130 por David I, considerado el edificio más antiguo de Edimburgo. Además puede asombrarse con el techo del "Great Hall" construido en 1510 por James IV, o con los cañones de guerra antiguos que aún quedan perfectamente conservados.
La razón por la cual el castillo de Edimburgo contiene tantas maravillas de siglos pasados es porqué no sólo ha sido el hogar de la realeza escocesa sino que además ha presenciado los eventos que han definido a Escocia como país. Esta increíble construcción ha sido sitiada más que cualquier otro castillo en el Reino Unido, y los ingleses y escoceses han luchado por su control durante las Guerras de Independencia. El viajero que le interese la historia de este lugar podrá descubrir en su estadía la cantidad de veces que el castillo fue pasando a distintas manos hasta que pasó a ser una base militar alrededor del 1500.
El atractivo de la ciudad de Edimburgo no se reduce, obviamente a la presencia de su castillo, sino que quien decida pasar unos días en la ciudad encontrará un diverso abanico de posibilidades. El casco histórico presenta una excelente oportunidad para conocer las atracciones más visitadas: como El Parlamento Escocés con su moderna arquitectura e incluso, si este se encuentra en sesión se puede observar los procedimientos desde la galería pública; otro punto que no puede perderse se encuentra en el corazón de Princes Street: "the Scott Monument" construido en 1846 para conmemorar al escritor Sir Walter Scott conocido por sus históricas novelas. Ubicado a 200 pies, junto con el castillo de Edimburgo dan vistas panorámicas de la ciudad imperdibles para aquellos que les gusta tener una buena foto.
Pero si el viajero disfruta de las construcciones religiosas no deberá perderse la catedral de ST Giles ubicada sobre High Street contiene memoriales para casi 200 distinguidos escoceses. Parte de su estructura proveniente del siglo 12 lo cual la convierte en una reliquia de la ciudad.
Edimburgo se presenta inabarcable por la cantidad de actividades y sitios para visitar, pero si el viajero quisiera conocer más construcciones como el castillo de Edimburgo, esta zona de Reino Unido se presenta ideal para viajar un poco fuera de las ciudades para conocer construcciones que parecen de vidas anteriores.
A una hora por la costa que da al Mar del Norte se encuentra Alnwick, una villa del condado de Northumberland, en la cual el viajero podrá visitar el Castillo de la ciudad construido después de la conquista normanda, renovado y remodelado en numerosas ocasiones de estilo gótico inglés.
Este increíble pedazo de historia es hoy en día residencia de los duques de Northumberland, y está abierto a visitantes que pueden disfrutar de sus magníficos jardines, como también maravillarse con la "casa del árbol" más grande de Europa. En el recorrido por el interior de la fachada, el viajero puede pasar por los distintos salones y asombrarse de la manera en que las decoraciones antiguas se mezclan con lo moderno además de admirar una de las mejores colecciones privadas de arte de Inglaterra entre las que destacan varias obras de Canaletto, Tiziano y Van Dyck.
Si estos motivos no son suficientes para convencer al viajero de su paso por Alnwick debería saber que su castillo ha sido escenario de varias películas entre ellas Harry Potter y Robin Hood son las más conocidas.
A casi dos horas de Alnwick, el viajero podrá dirigirse a Durham capital del condado con el mismo nombre en el noreste de Inglaterra para seguir sumergiéndose en viejas construcciones. "Durham Castle" ha sido sede desde 1840 de la universidad de la ciudad y está ubicado en la península de Durham, justo enfrente a la catedral del mismo nombre.
Construido por los reyes normandos en el siglo XI para demostrar el poder de la realeza, es un perfecto ejemplo del tipo de castillos conocidos como mota y bailey, que se elevan sobre un promontorio natural que resulta fácil de defender en caso de un ataque. Esto no es una casualidad, ya que la idea tras la construcción del castillo era que los pueblos del norte supieran que seguían siendo "salvajes y renuentes".
Cuando en 1837 se creó la Universidad de Durham, el obispo Edward Maltby decidió donar el castillo como residencia para estudiantes. Tras algunas remodelaciones como la reconstrucción de la torre del homenaje dio por resultado que la residencia se inaugurará en 1840.
Nombrado Patrimonio de la Humanidad de la Unesco en 1986, el castillo ha asumido completamente su rol universitario: su salón principal es un comedor para estudiantes, la cripta que se encuentra bajo el salón es una sala de reuniones, las dos capillas del castillo se encuentran todavía en uso, tanto para servicios religiosos como para obras teatrales. Durante las épocas del año que no hay clases, las instalaciones pueden utilizarse para organizar conferencias académicas e incluso como hotel, aunque el castillo tiene limitadas sus visitas guiadas, las cuales son realizadas por los mismos estudiantes que viven en él, fuera de ellas sólo los residentes o huéspedes pueden visitar el castillo.
Este recorrido es ideal para el viajero que disfruta de dejarse a llevar hacia tiempos anteriores de la mano de la arquitectura.El norte del Reino Unido se destaca por aun conservar los castillos en perfecto estado, además de poder admirarlos ya que la mayoría se encuentran solitarios en el medio del campo. Mientras puede hospedarse cómodamente en las ciudades, los trenes y micros llegan sin inconvenientes a estas viejas construcciones que le mostrarán el lado más autóctono del Reino Unido. ©



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